Tengo entendido que la pasarela Cibeles acaba de decidir cortar por lo sano con el lamentable problema que, según dice, provocan sus seductoras imágenes sobre el inconsciente femenino. Una norma, al fin coercitiva, va a disponer que las proporciones del cuerpo venusino se atengan en lo sucesivo a cierta razón práctica –una mujer de 1’75 metros de estatura no podrá dar en la báscula menos de 56 kilogramos–, es decir, a una estética desvinculada de la obsesión caquéctica que domina desde hace años en esos infernales paraísos de la belleza en que matan de hambre a las muchachas y las enseñan a correr la pasarela con paso de caballo domado mostrando el milagro frágil del esternón bajo una faz inexpresiva que acabo de enterarme que suele tratarse cosméticamente para potenciar con la palidez la mórbida ilusión de la anorexia real o imaginaria. Desde ahora, por lo que dicen los organizadores, se tratará simplemente de que los cuerpos exhibidos presenten una imagen razonable en el marco ideológico de un nuevo humanismo dispuesto a rescatar a la mujer de aquella dictadura estética en cuya pulpa ha crecido vigoroso, hasta dar lugar a un problema de envergadura universal, el gusano de la obsesión. ¡No más flacas pálidas, ya basta de canijas atormentadas, fuera una fantasía icónica forzada a base de ayunos y yogures! No estoy nada seguro de que esta revolución logre abrirse paso, pero desde luego resultaba imprescindible que se pusiera coto a esta servidumbre voluntaria que arrastra a las modelos hasta el borde mismo de la insania mental si es que no las despeña por su acantilado.

xxxxx

Es curioso eso de que los caballeros las prefieran asténicas y flacas pero acaben casándose con las macizas, y más lo es todavía el éxito de esa propuesta icónica en un mundo que tiene planteado, como uno de sus mayores retos sanitarios, el problema de la obesidad en todas las edades. El “tipo” femenino es, ciertamente, una convención histórica en la que el canon de belleza ha ido rebotando en el capricho desde la rotunda mujer de Willendorf hasta estas ninfas esmirriadas pasando por el sereno canon de Gnido o las voluptuosidades barrocas. Cada tiempo tiene su ideal de hembra y cada ideal su carga simbólica. Lo del maquillaje pálido me ha recordado la costumbre romántica sobradamente acreditada que hacía ayunar y beber vinagre a una generación de damas y pisaverdes que llegaron a idealizar la tisis como ideal espiritual. Pero, insisto, no me entra en la cabeza cómo una sociedad que se desmelena tratando de controlar el peso excesivo de sus miembros propone, al mismo tiempo, entronizar la imagen de una belleza famélica, equilibrista sobre las agujas taconeras y sostenida a duras penas por el “wonder bra”. Como es curioso que las gladiadoras de la “igualdad de género” no hayan entrado a saco en esos desfiles melancólicos que consiguen la seducción de las hembras a base de desnutrirlas hasta la enfermedad y que, lamentablemente, habrán de contagiar a tantas acomplejadas ingenuas. La práctica de fingir la palidez a base de maquillajes, por ejemplo, debería haber sido perseguida hace tiempo por la autoridad sanitaria en la medida en que promociona un ideal contrario a la salud y a la propia realidad. ¡Un mundo de gorditos y gordos sin paliativos, un paraíso amenazado por el exceso y la abundancia, proponiendo una imagen artificiosa de la mujer no tan distante de los viejos cómicos que descoyuntaban a sus bebés para adaptarlos a la futura profesión ni de los mendigos dickensianos que los deformaban para adecuarlos al mecanismo pérfido de la mendicidad. Creíamos que nuestro problema generacional iba a ser la bomba (y aún no está claro que no llegue a serlo) y resulta que, al menos de momento, ha resultado ser la báscula. Pero no hay ideal posible si ha de ser mantenido por una dieta ni liberación femenina que valga si supedita su éxito al ayuno más feroz.

8 Comentarios

  1. Se entendería por cuerpo venusino el cuerpo de Horacio, procedente de Venusia. Un cuerpo de Venus sería un cuerpo venusto (hermoso y agraciado). De todas formas, se entiende lo que se quiere decir.
    Nunca he entendido la forma de caminar de las modelos por las pasarelas y menos entiendo que a los varones nos puedan gustar esas mujeres famélicas y anoréxicas.

  2. Jo, con el latinista, cómo aprieta.

    Sé que es una pavada lo que voy a poner a continuación, pero es una pena que el tema de ayer se quedara sin más comentarios. Esta mañana he añadido uno, el 3, por si a alguien le interesa.

    En cuanto a la norma de Cibeles, pues que no me da ni frío ni calor. Cuando se hablaba más de boxeo -un deporte de caballeros dirigido por rufianes- muchos sabían cómo se podía hacer trampas en la báscula. Si hoy una chica, antes de pesarse bebe litro y medio de agua y no orina, pesará un kilo y medio más que antes de ingerirlo. Lo lleva dentro.

    Lo de las pasarelas es algo que me pone enferma hace mucho tiempo. Pero no solo las pasarelas. A cualquier chiflado o chiflada de los que hablan por la tele, por las radios, se le puede oir como si tal cosa “síii; estaba guapísima, muy delgada, con un moreno que…”

    Disculpen que no siga pero cuando se toca el tema de la publicidad o similares, es que … Brrrr.

  3. Cuta de “autoridad” para un rector (don ARV).
    Dice un personaje extranjero en una novela de Fernández Flores que observa a los comensales en la mesa de una pensión: “Son raros estos españoles a los que el sencillo acto de meter el corcho en la botella les sugiere imágenes venusinas”. Como ve el discutible error del maetro tiene “autoridades” en que apoyarse.

  4. EStupend, como siempre, doña Epì, sales andaluzas no me cabe la menor duda… En su comentario tardío de ayer, dijo cosas interesantísimas que sólo un galeno (no digo galena, por ya saben) diría, y que suscribo. En el de hoy, alguna vez tuve ocasión con el propio jagm, en Nueva York, de escuchar a unos gestores de primer nivel de la medicina local extremos que mejor no comentar. Sin embargo, me parece necesario puntualizar que la inversión a que se refiere ja no es sólo el gasto que en salud hacen los amricanos, sino el desembolso estatal (federal) en investigación que, de acuerdo, beneficiará a lso laboratorios, pero supone un arma extraordinaria en manos de la Agencia de Salud. Al César lo que es del César, incluso cuando el César en un…, bueno lo qu es este César.

  5. Madre de dos menores afectadas de lo que pue pueden suponer, agradezco en el alma el precioso artículo en que dice muchas cosas que es pena que las chicas no estén en condiciones de comprender. He´sentido escalofrió al leer a Epilimón que hasta frente a las medidas que se adopten podrá haber trucos tan infames como el mencionado, y he sentido auténtica ira al pensar que el Gobierno trate con tanta delicadeza a unas mafias que explotan a las muchachas de esa forma y contribuyen, ya fuera de la pasarela, a envenenar la imaginaicón de las pobres chicas. Ustedes no tienen idea de lo que sufre una familia a la que le toque en desgracia algo así. Muchas de esas familias, que hoy nos hemos intercambiado copia del artículo de ja gómez marín, lo sabemos desgraciadamente muy bien.

  6. Se le ha venido abajo el tinglado, pepero converso, qué le vamos a hacer. No siempre se puede vivir del cuento.

  7. Acépteme una condenilla “de levi”, sr. ARV, magnífico rector, por apretar de forma tan injusta a nuestro ja. ¿Se imagina lo que podría apretar a sus porpios colegas de oficio? Para una vez que hay un escritor “moderno” que se aferra al latín y a los latinos cuanto puede, un respeto, hombre de Dios. Usted debería ser el primero en animarlo y no en corregirlo en plan maestrillo.

  8. Magnífica intervención de ayer de doña Epi, además muy documentada.

    Y como no soy nada sílfide, sino muy golosa y con unos cuantos kilos sobrantes, mil gracias a nuestro anfitrión: no sólo dénuncia las incoherencias y las lacras de nuestra sociedad sino que además tranquiliza mi mala conciencia y me endulza el ego.

Responder a zumbao Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.