No ha llegado muy lejos el camelo que le habían urdido sus escribas al presidente Griñán. En horas veinticuatro se ha descubierto que el demagógico anuncio de carga a los ricos era, en realidad, un palo ciego contra todos, pero muy especialmente contra las clases medias. Y encima ese rentoy carota del impuesto a bancos y cajas que resulta que se ha anunciado a sabiendas de que el Gobierno lo recurrirá, como si alguien pudiera tragarse que una medida semejante no se pacta antes con los jefes de Madrid. Lamentable balance el del debate. Chaves puede frotarse las manos celebrando aquello de “otro vendrá que bueno te hará”. Contra todo pronóstico, pero con toda la razón.

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