El camelo tiene cortas las patas. Nada más anunciar la Junta la buena disposición de, por lo menos, seis empresas a establecerse en la Bahía gaditana para llenar el hueco dejado por Delphi, una de ellas, Ficosa, fabricante catalana del mismo ramo, ha salido a la palestra para desmentir lo que no deja de ser un bulo de urgencia destinado a salvar los días que quedan de campaña. Aquí da igual ya que un consejero quede en evidencia o que los presidentes del Gobierno y de la Junta se vean desautorizados por sus promesas sin fundamento con tal de salvar los muebles y escapar al apuro. Los trabajadores de Delphi, como antes tantos otros, estarían siendo engañados a conciencia 

a no ser que las promesas y anuncios oficiales obedecieran –lo cual sería peor aún– a puro desconocimiento aliado con la temeridad. Indigna la indiferencia con que desde la política se plantean las respuestas a estas crisis vitales y extraña la pasividad de la comparsita sindical ante “soluciones” que de sobra saben los síndicos que son pura ojana. Nos quejamos de la eventual desesperación de esos engañados sin pensar en la responsabilidad que tienen quines con ellos juegan desde el Poder. 

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