Al día siguiente de la elección de Río Janeiro como sede de los JJOO de 2016, un gabinete de autoridades y expertos en seguridad debatió la situación de una ciudad en la que la violencia es endémica prácticamente desde siempre. Se habló allí de aumento de las plantillas policiales, de planes de “pacificación” de las zonas infraurbanas (‘favelas’), de medidas especiales para someter a los hasta ahora indómitos clanes violentos por lo general ligados al narcotráfico. Pero ahora, el, sábado pasado, en la “ciudad maravillosa” que se llevó al agua al gato escaldado de los dudosos compromisarios olímpicos, una refriega en toda regla entre la policía las bandas provocó doce muertos y el derribo a tiros de un helicóptero policial cuyos dos agentes perecieron carbonizados, un duro prólogo para los que al día siguiente, el domingo, arrojaron un balance de cinco traficantes muertos en diversas favelas. Toda la policía ha sido acuartelada y 4.500 agentes suplementarios han sido desplazados desde otras zonas hasta la capital en vista del estado de terror provocado por los incidentes, mientras el propio ministro del Interior –que está convencido de que los enfrentamientos continuarán produciéndose—proponía enviar a la zona el supercuerpo de elite del ejército del que el Gobierno dispone para afrontar situaciones límite. Las festejadas lágrimas de Lula el día del éxito internacional puede que incluyeran la conciencia de que a una ciudad como Río le queda un trecho demasiado largo por recorrer antes de poder postularse como sede de una cita de esa naturaleza.

Es probable que en el tiempo que queda por medio, Brasil consiga apaciguar los ánimos en beneficio de la seguridad de una ciudad en la que muchos vecinos (soy testigo) viven atrincherados en sus domicilios entre blindajes y seguratas. Pero también lo es que el problema es difícil si se tiene en cuenta que dos tercio de esa población, cabalmente dos millones de personas, viven en los terribles barrios del norte y en impenetrables favelas como Jacarezino o Sao Joao, el escenario de esta penúltima guerra. ¿Tenía sentido elegir a Río capital olímpica en estas condiciones, alguna lógica apunta a que una acción cívica logrará cambiar lo que siempre fue esa hermosa y tremenda ciudad en la que hasta la policía ha estado bajo sospecha de gravísimos crímenes? Lula prometió al llegar que no se iría antes de proporcionar a cada brasilero tres comidas diarias y elminar el chabolismo endémico. No ha conseguido, según parece, ni una cosa ni la otra pero sí unos JJOO que encajan a la perfección en el imaginario de un pueblo cuyo narcisismo sólo es comparable a su violencia.

7 Comentarios

  1. Los JJOO son uno de los mitos mejor montados del mundo actual. Como espectáculo, como negocio, como “mangancia”. ¿Tiene sentido esa lucha (“agonía”) del Hombre contra el Tiempo , contra la Natuiraleza en definitiva? ¿Qué suponen dos milésimas de segundo o un milímetro más en unas pruebas ya trucadas por el empleo de materiales científicamente apropiados? Lo de Río responde al lado político, al conchabeo de Lula con los Occidentales al tiempo que con los bolivarianos, quien sabe si a algo más contante y sonante. Ya veremos cómo se las arreglan con los asaltantes callejeros. Si los JJ sirven para eliminar esa lacra, mejor que mejor, pero ¿quién cree en eso?

  2. Suscribo a los dos textos situados más arriba.
    Espero que organizar los JJ no les cueste un ojo de la cara. Para desfilfarro ya tienen el carnaval anual.
    besos a todos.

  3. Los JJOO son un montaje corporativo más y uno de los más importantes. Demasiado dinero se mueve a su alrededor, demasiadas influencias. Sólo tienen que ver que Samaranch se ha apresurado a dejarle el sitio a su hijo y que en los COIs esos han figurado infantes consortes de España y de otros países. Un acierto, por lo demás, el brillante comentario de Rogelio.

  4. Me parece que hay que entender el deseo de los países influytentes en ayudar a Brasil, un país emergente que ha dado un notable salto y apunta como potencia, pero que necesita refuerzo internacional. Enm ese sentido, me parece razonable el proyecto, pero parece evidente (los datos que se comentan hoy son demoledores) que Río carece de condiciones para convocar una cita de esa envergadura. Si ello conlleva, como s eha comentado, un arreglo de aquel desorden, bueno será. Si no,
    mal trago espera a los organzadores y a más de una víctima.

  5. Curioso: nadie habla de este asunto. Un problema de esa envergadura –es verdad que queda bastante tiempo…– y todos callados. ¿Es incorrecto discrepar de la designación de Brasil y las lágrimas de Lula? Puede que tanto como hablar de los varios mangazos atribuiods a sus familiares más próximos de los que aquí se comenta poco aunque por la prensa americana y europea se haya hablado mucho sobre el tema. Lula tiene bula. El problema es que la situación de su país no la va a arreglar él y menos para el año de los JJOO.

  6. Cabe imaginar también que no se trate de un beneficio generoso para Brasil de las grandes potencias sino de una provechosa operaicón de las bien conocidas que se llevan a cabo entre los delegados de esos COIS envidiables. Puede que unos cuantos se hayan llevado sus buenosn reales brasileños, depositados en Suiza o las Caimán, tal como hacen los mismos próximos al presidente milagroso. Que es un rato listo, ¿eh?, no lo duden. Tanto que no se le nota nada lo que no se debe notar.

  7. Situación grave y de extremo peligro para los que acudan a Brasil en 2016 , inseguridad hasta el punto de que la policia es la pandilla más violenta y corrupta del pais

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