En un hospital de Toledo, con la fiebre del ahorro que nos invade, andan obligando a los especialistas en digestivo a dedicar horas extras para que aprendan a sedar a los pacientes en caso necesario. Es un paso menos agresivo pero más sutil que la estrategia de privar de sedación, así sin más, a quienes hayan de someterse a una colonoscopia, por ejemplo, para ahorrarse el anestesista, pero hay quien se teme que, al paso que va la burra, todo se andará. En Madrid y su comunidad están que hierven los ánimos –y no sin buenas razones—por el zambombazo de la privatización neutralizado al final por los jueces, pero en Andalucía, también por ejemplo, un informe solvente acaba de destapar el secreto mejor guardado de la Junta, a saber, la privatización vía “conciertos” con la empresa privada de un sistema público de salud, ciertamente ruinoso, algo que no es nuevo, desde luego, porque ya en los viejos tiempos, nada menos que cuando Griñán era todavía consejero de Salud, se defendió la privatización siquiera parcial de ese sistema público y, de hecho, se privatizaron subsectores como la cirugía menor, entre otros. El Informe IDIS, que es al que  nos referimos, demuestra que la Junta autónoma mantiene hoy por hoy conciertos con diecisiete hospitales y calcula en casi un 5 por ciento del Presupuesto lo que el sistema de marras se gasta ya en contratación privada, lo que la convierte, por detrás de Cataluña y Madrid, en la autonomía más (des)concertada de la nación. Pero, en definitiva, ¿es bueno o es malo, conviene o no al ciudadano que el Estado-Providencia delegue en manos privadas la atención de sus ciudadanos enfermos? Pues no lo sé a ciencia cierta, pero conste que tanto los gestores de la derecha más contundente como aquellos otros gobernados por cierta izquierda (en este caso, socialcomunista) aran con los mismos bueyes.

 

De la crisis vamos a salir, cuando por fin salgamos, no poco perjudicados, y es más que probable que la pérdida se note y mucho en el servicio de salud, tan caro, desde luego, en manos de la farmaindustria y de una tecnología tan galopante como esquilmadora y abrumado por una burocracia insoportable. Y es que el liberalismo, en su versión reciente, no le da ya cuartel al sistema ni siquiera allí donde la izquierda conserva el poder. Vamos hacia un modelo “de dos velocidades” lo mismo con rojos que con azules. Y con un canto en los dientes si no acabamos resucitando la reliquia franquista de la Beneficencia.

8 Comentarios

  1. Silencio tras el zafarrancho del fin de semana. Y sin embargo, esta columna bien merecería nuestra atención. Personalmente suscribo su intención de la cruz a la raya.

  2. Estos hacen lo mismo que los conservatas de Madrid, sólo que a pequeñas dosis, que todo llegará en su momento. La sanidad está siendo castigada por el ahorro crítico, por la sencilla razón de que lo que no hay quien reduzca es el gasto corriente de los políticos.

  3. ¿No fue el H Costa del Sol el primero cuya gestión pasó a manos privadas? De esto hace más de 20 años.

    Este fraile ha pelado guardias en garitas públicas y privadas. Como de ello hace muchos años, pocas referencias tengo, salvo lo que se publica de contrataciones en la pública por días u horas.

    Ah, y durante mucho tiempo, que yo recuerde, en determinadas manipulaciones muy dolorosas, los traumas pegaban un epontolazo de rápida acción y el paciente se despertaba sin enterarse de nada y con una resaca mu graciosa. El anestesista ni estaba, ni se le esperaba. Pero han pasado más de 30 años…

  4. Que eso del epontolazo, don Epi, aunque no resulte demasiado difícil imaginarlo? ¿Es posible lo que cuenta? Lo que cuenta la columna del hospital toledano es también para nota. ¿No llegará nunca a conocimiento de la Justicia este tipo de abusos?

  5. Aún sin resuello por lo del fin de semana –¡como duele donde de verdad duele…!–, este cambio de tercio nos asoma a otra gran contradicción: la de acusar constantemente, como hace la Junta y el PSOE, las privatizaciones sanitarias del PP mientras se concierta a troche y moche. Decididamente, estos señores de la Derecha nunca han sabido mover fichas con la habilidad de sus oponentes.

  6. No nos maravillemos, mi respetada Madre. Los anestesistas eran rara avis hace casi cuarenta años.

    La búsqueda de un anestésico de muy corta duración y prácticamente sin efectos colaterales, llevó a un conocido laboratorio alemán a elaborar la Propanidida o si lo prefiere, el N-dietil-carbamidometoxi- ácido fenelacético-n-propilester. Epontol era su marca registrada.

    Aunque hoy parezca una burrada, toda la cirugía menor o las dolorosas manipulaciones traumatológicas se hacían gracias a él. No conozco ningún percance derivado de su uso. Tampoco niego que pudiera haber alguno, sin que yo haya tenido conocimiento.

  7. Nuevamente se me borra el mensaje cuando ya lo enviaba, cosas de las meigas, pero conste que era un elogio de don Epi, un sabio galeno, sin duda, por el que me consta que el Anfi tiene gran predilección. Con su comentario último, le resuelve el problema a los zampabollos de Toledo de que habla la columna. ¿O tampoco sabrán eso que tan llana como cumplidamente nos explica Epi?

  8. Conforme con la columna. En mi experiencia lo bueno sería una sanidad privada dotada como la pública y sujeta a las mismas normas, pero eso es soñar, ya lo sé. En este blog hay al menos tres médicos, que yo haya detectado, y estoy seguro de que apoyarían esta broma mía.

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