Uno de los acontecimientos de la semana ha sido, sin duda posible, la aparición de ZP en la portada de ‘Newsweek’ con la sonrisa canonizada bajo un eslogan que ni pagado (y no me tomen por lila, por favor) quedaría mejor: “Making Socialism Work”, esto es, “Haciendo un socialismo que funciona”. Ya tienen ahí otra vez el “España va bien”, sólo que en esta ocasión en boca no del beneficiario sino de un observador que la ingenuidad española, con su tradicional punto lugareño, no dejará de considerar imparcial y, lo que es más, objetivo. Y hay que reconocer que el trabajo de “Newsweek’ matiza con especial acierto su propuesta cuando afirma, ya en el sosiego del texto, que el truco de ese líder sonriente –“L’ homme qui rit”, le llamó en cierta ocasión una revista satírica francesa recordando la equívoca fábula de Víctor Hugo sobre el barón convertido en mendigo—consiste en “gobernar con la mano derecha la Economía y con la mano izquierda la Sociedad”. Ya está: la política ambidextra, el dualismo rosa en que ha cuajado finalmente el puré socialdemócrata, el triunfo absoluto, definitivo, de lo simbólico sobre lo real que comporta, evidentemente, una inversión radical de la intuición colectivista travestida de “tercera vía”. El socialismo, o los socialismos, para bien y para mal, surgieron desde el convencimiento y con la intención de cambiar el mundo transformándolo en su base determinante, no de entretenerse en maquillar la realidad social modificando los que entonces se designaban como efectos superestructurales. La ambición de reunir ambos objetivos en uno es, todo lo más, uno de los ensayos más donosos de la utopía y, ni que decir tiene, que de los más fracasados. Lo que no se le habría ocurrido a ningún socialista clásico sería primar la “revolución simbólica” sobre el auténtico y profundo cambio decisivo que no puede ser otro que el que se produzca en la base económica de la vida social. Un socialismo bendecido por banqueros –¡y hasta financiado por ellos: recuérdese Filesa!— tiene mucho que hacer en el plano de acción que los sociólogos de los 60 (Gorz, por ejemplo) llamaban de las “reformas no reformistas”. En el otro, en el de la leña, más bien poco.

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Ah, el simbolismo de las manos. Hay en la Biblia cientos de referencias a esa sugestión de sentido y, como yo mismo procuré mostrar alguna vez en un libro, las hay también en cualquier cultura entre las conocidas. Lo diestro y lo siniestro –¡hasta de Judas se dijo que era zurdo!—forman un par de conceptos claves en la orientación humana que nada de extraño tienen entre quienes hasta hemos oído hablar de la “mano izquierda de Dios”. Lo nuevo es el desparpajo con que no sólo se atribuye ya a esas manos el sentido benéfico o infausto por parte de quien observa, sino la naturalidad con que se acepta por parte de los mismos protagonistas que se autopostulan representantes de cada término, es decir, la curiosidad que supone que la derecha esgrima hoy objetivos reservados por tradición a la izquierda y viceversa, es decir, que la izquierda renuncie a sus reivindicaciones genuinas para sustituirlas por objetivos más o menos coyunturales pero, en todo caso, no revolucionarios en el sentido propio. Hubo un tiempo en que el movimiento obrero distinguía con claridad entre la revolución “económica”, o sea, el cambio radical de la organización productiva y sus criterios de asignación de riqueza, y la revolución “política” o “burguesa”, sujeta a un modelo reformista nunca comprometido con la realidad radical. Y a mí me lo ha recordado la distinción –ajustadísima—de ‘Newsweek’, lo de la dos manos del político que alega ingenuamente, como ZP, que “en Alemania los rojos son los socialdemócratas y no pasa nada”. Eso mismo: que no pasa nada, o al menos, nada trascendental, que es a lo que parecía que íbamos y a lo que parecerá que vamos de nuevo, ya lo verán, en cuanto se convoquen elecciones, que a lo peor es más pronto que tarde.

9 Comentarios

  1. Si se desatan contra ZP todas las diatribas imaginables sobre su irresponsabilidad en el futuro de la unidad del Estado Español, por intentar aplicar una resolución aprobada por España,- según comenta hoy J. Ortiz en su columna-, con respecto al tema vasco y catalán; ¿qué ocurriría si intentase además, entrar en el campo de la economía, y no hacer socialismo, si no simplemente pasar a propiedad del estado la energía eléctrica.

    Mejor que el “adolescente” comience cambiando el continente. que el contenido se puede darse con menor esfuerzo por añadidura.
    Una nueva lectura de Marx.

  2. Vamos, a ver, aquí quiero yo ver a los “revolucionarios” discutiéndole al anfotrión tan buenas razones, que por otra parte, él no hace sino subrayar con agudeza. Dos manos: vaya truco que se ha buscado esta panda de chorizos, oportunistas y logreros. A esos que dicen que en este blog no hay más que derechosos los quiero ver hoy dialogando con las buenas razones que da un hombre de izquerda inequívoco y tranquilo como es GM.

  3. ¿Pero es que van a seguir discutièndo la cosa patente de que izquierda y derecha (las reales, las que hay) tienen idénticos programas? Son ganas de perder el tiempo, y me extraña que jagm lo pierda en revelar esra duplicidad tramposa de ZP que conoce cualquiera que no cierre los ojos voluntariamente. A mí me gusta más cuando el jefe nos habla de sus cosas, ésas que saca de no se sabe dónde o a lo mejor de delante de nuestras propias narices, y que él exprime con tanta habilidad dialéctica. Es una preferencia, por supuesto, sobre gustos no hay nada escrito.

  4. Mejor que el “adolescente” comience cambiando el continente. Que el contenido puede darse con menor esfuerzo…. por añadidura.

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    Parte del artículo de hoy de J. Ortiz.
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    “Me hizo ver…(se refiere a J. Anguita) que el Estado español suscribió en 1977 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas, que en su artículo 1º sostiene: «1. Todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación. En virtud de este derecho, establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. (…) 3. Los estados partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de autodeterminación, y respetarán ese derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.» (Las cursivas son de Anguita, que puso especial énfasis en ese pasaje cuando me lo leyó.)

    El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las NN.UU. entró en vigor en España el 27 de julio de 1977.”

  5. Y siguiendo con la política que llevan los anglosajones en Canadá con respecto a la independencia de Quebec, sería, que en caso de aprobar en referéndum su independencia, lo único que habría que pactar serían las indemnizaciones económicas que los francófonos tendrían que pagar a Canadá por las propiedades estatales cedidas, al nuevo Estado.

  6. Hace ya unos años, servidora tuvo la osadía de escribirle un privado al Anfitrión tras hacerme con y leer su ‘Antología de frases…’ que hoy cita sin nombrar, manifestándole mi desacuerdo o al menos mi incomprensión con alguno de los conceptos que allí expresaba. Osada de mí, pobre e inculta menopáusica, repito, pero él, haciendo gala de la honradez que nos cautiva, simplemente acusó recibo y no hubo más.

    Hoy vuelvo a plantear que tal que los obispos y cardenales son difíciles de distinguir, abandonadas aquellas capas moradas las unas, púrpura deslumbrante las otras, la izquierda y la derecha son términos cuando poco obsoletos para discernir el rodal por el que circulan las ideas de las gentes, no digo ya la gavilla de zoquetes que pululan por ahí con el titulillo de políticos.

    No voy a hacer alarde de mi incultura y no voy por tanto a entrar al trapo de un tema que me sobrepasa miles de galaxias. Pero para mí, tras la boda escurialense, la afotillo de las Azores y algunas otras cositas que están en la mente de todos, tuve claro que yo de centroderecha, así tó seguío, no era. Y conste que estuve a punto de votar gaviota tras la miserable actuación de la autollamada izquierda en aquellos célebres díitas. Me bastó saber que Pendón, se apellida así lo juro, el hoy hombre bueno y prudente de la cosa marbellera, envió cientos de ‘pásalo’ con el móvil que le pagaban los contribuyentes de su provincia, para que volviera a meter sólo aire en mi sobre electoral. (Alguien me dio aquí el consejo del voto nulo, pero mi histrionismo y la mala leche que protege la intimidad del sigilo hace que ponga bellaquerías y procacidades para anular cualquier papeleta).

    O sea y en resumen, que una no es de derechas ni de izquierdas -facha segura me estará ya tildando alguien- pero como que me tira un poquito más el pacifismo, el rechazo de ese neoliberalismo que permite las ingentes fortunas por un lado y la miseria -los salarios basura sin ir más lejos- de tantos ; la repulsa a la putrefacción en que se ha ido dejando caer valores humanos que debieron ser inviolables ; la necesidad de preservar un medio ambiente que se nos está cayendo encima como el cielo de Astérix ; la dignidad real de la mujer en cuanto ser humano sin caer en las histerias del feminismo militante -y cobrante por ello- ; el repudio a las monarquías como testigos de una época de privilegios -hoy los reclaman para sí los nacionalistas- ; la repulsa a los intelectuales orgánicos, en la política, en la medicina o en otras tantas artes y ciencias también, que por un plato de lentejas, eso sí con un compango ibérico abundante, dotan de respaldo talentoso cualquier aberración de la mano que mece su cuna.

    ¿De qué mano somos cuantos pensamos así ?

  7. Bienhallados, amigos. ¿A qué estas trigulcas que encuentro al volver en este rincón? Drerecha e Izquierda eran y son realidades claras que sólo niega la derecha, ya saben la frase, aunque la verdad es que, como se dice en la columna, apenas puedan distinguirse hoy en práctica. Ahora bien, eso es como confundir a los que se hacen llamar cristianos en pleno paganismo y el Cristianismo con mayúscula, y lo digo por poner un ejemplo cercano y no escurrir el bulto. ¡Claro está que hay posibilidades de ser auténticos! Lo que ocurre es que hemos creado una sociedad basada en la ambigüedad, y hemos cambiado la noche y el día (en política y en todo) por una penumbra en que todos los gatos son, nuebo, del color que gusten, pero del mismo color que los hace indiscernibles unos de otros. Lo de las dos manos está muy bien, y yo también conozco las tesis del ensayo de GM, que no loiauidaría tan a la ligera como mi predecesora en el uso del teclado. Dios nos conserve la dualidad y nos devuelva la vergüenza.

  8. ¿No había una cosa antes que se llamaba “Izquierda Socialista”, que ya era redundante el nombrecito por sí mismo, no? ¿Y ahora, hay algo de eso, o el perdsonal se acomoda “a las dos manos” cuando no deja al chófer oficial que conduzca el “peemeeme”, como decíase en tiempos de la Dictadura? Ya ven lo serios que se han puesto en Marbella para tomar posesión del Ayuntamiento, nombrando a dedo al “alcalde en funciones” que permite a Chaves entrar en la ciudad cerrada dentro del caballo troyano que es la Gestora. Y ya habrán visto a IU callada como una difunta, como traspuesta tras el esfuerzo enorme que le habrá supuesto aderezar el acierdo nominalista de Chaves sobre Andalucía, eso de quitar del texto estatutrario la referencia a “la unidad indivisible de España, patria común de todos los españoles” y demás, que tanto le habrá gustado (la quitada) a doña Gertrudis, sus amigos separatistas, los etarras al acecho y otras prolíficas especies. Bueno, creo que me pierdo. Quería decir que antes lo de Izquierda y Derecha era una cosa como más en serio, menos gelatinosa. jagm sabe mucho de estas tragicomedias y es de los pocos a los que no le da corte defender en público que el pan es el pan y el vino no es más que el vino.

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