Es poco probable que el debate sobre el aborto acabe alguna vez. Dónde está el límite de la vida, qué debe entenderse por persona, decidir si cabe o no interrumpir un embarazo en caso de violación o incesto, determinar el plazos para abortar, son cuestiones en las que resulta sumamente difícil separar la objetividad de la ideología, y ésa es la razón  por la que las porfías continúan un poco por todas partes. Hace poco hemos oído a un candidato tratar de acorralar a su rival preguntándole si, en caso de llegar al Poder, derogaría o modificaría la norma vigente hoy en España, y casi al mismo tiempo un referéndum acaba de rechazar en Mississippi –el Estado más antiabortista de los EEUU—una propuesta radical, planteada desde el fundamentalismo más extremado, que pretendía que la ley considerara “persona” hecha y derecha, es decir, con todos sus derechos (¿y deberes?) a un ovocito fecundado, es decir, “a todo ser humano desde el momento de la fecundación, la clonación o cualquier medio equivalente”. Grupos de especialistas en obstetricia, madres infecundas y especialistas de fecundación “in vitro” se han movilizado a fondo contra ese proyecto que, de ganar, no sólo hubiera excluido cualquier posibilidad de aborto, incluyendo el terapéutico, sino que habría desatado una ola de sucesivas consultas populares de consecuencias imprevisibles. Pero han sido los estudiantes de Jackson quienes han alumbrado el episodio al preguntar, a su vez, más en serio que en broma, si ese ovocito fecundado tendría derecho a obtener su pasaporte, recibir una herencia o, incluso, una pensión alimentaria a cargo del padre separado. Los fundamentalistas han perdido el referéndum y resulta interesante consignar que con el apoyo explícito de las organizaciones religiosas que han visto en el exceso un riesgo cierto para la viabilidad de un control razonable del grave problema social. Hay que tener cuidado con las compañías radicales aunque sólo sea por aquello del tiro y la culata.

Volviendo al debate nuestro, al Debate con mayúscula, la verdad es que, aunque se entienda el sentido de la pregunta-trampa, no deja de ser preocupante que sobre la situación límite en que se encuentra la nación sobrevuelen cuestiones que, a mi juicio, lo que necesitan es un ajuste razonable y no leña añadida al fuego de la polémica. Entre otras cosas porque algunos vemos con preocupación esa tendencia a no ver más derechos y libertades que los que constituyen el ideario, en algunos casos novísimo, de un sector social. Va a hacer falta mucha tolerancia mutua para salir de este pantanal en el que estamos hundidos hasta las corvas, lamentablemente con las garrotas en alto.

6 Comentarios

  1. En mi modesta opinión, no se es persona hasta que se tengan vivencias, no obstante, creo que el límite para el aborto debería estar en la formación del sistema nervioso que es entre la semana 16 o 17.

  2. Los estudiantes han demostrado no solamente más humor sino más sentido común que esos políticos ultra de Mississippi, país, ya se sebe, extremado en todo incluso bajo la capucha. Lleva razón jagm en que este debate no temdrá fin nunca aunque todo hace prever que la práctica irán convirtiendo en normal lo que de suyo es tantas veces pura barbarie.

  3. Malthus, mde quien hablaba usted hace bien poco, ya previó en el aborto un «factor negativo» que contibuiría a contener el aumento de población. De lo que no estoy nada seguro es de que aprobara la lógoica social del aborto que hoy está en boga y menos ciertos abusos, legales incluso, que provocan escándalo. Los Tea Party o los KKK de Mississippi son aparte. No hay que hacerles demasiado caso.

  4. Resulta muy razonable, a mi modesto entender, que las organizaciones religiosas (don ja n o especifica cuáles) se hayan opuesto al disparatado planteamiento ultra. Hay cosas hasta ahora negadas que el avance del conocimiento obliga a admitir como ya ha hecho vasrias veces la Iglesia católica. Provocaciones como la de esos señores de Misisipi no hacen sino contribuir a que este proceso inevitable se confirme y acelere.

  5. Sin duda sea necesario autorizar el aborto en ciertos casos pero lo más importante es que existan guarderías asequibles,y que las madres solteras tengan un sueldo correcto, para que puedan educar correctamente a sus hijos.
    No tengo la impresión que eso haya sido la «tendance » ultimamente….
    Besos a todos.

  6. Como recuerda nuestro Prof, el aborto es pleito viejo. Es hira de dejar moralidades e ideologías y actuar con sentido común. No se puede «liberalizar» el aborto como si se tratara del comercio del arroz, y eso es lo que se está haciendo, o como dice doña Marta, la «tendence» generalizada. La columna trata, en todo caso,, de un exceso propio del integrismo que debería hacer pensara mucha gente que seguramente no se considere integrista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.