No se puede negar que las Colombinas no son lo que eran. De un declive manifiesto, de un casi absoluto abandono, las Colombinas vuelven a ser lo que fueron en la Huelva anterior, es decir, una cita anual de la ciudad, un hito de todos, sólo que ahora proporcionado a las nuevas dimensiones de la Capital. La noche del alumbrado, las Colombinas ardían ya con el trajín feriante de tanta gente ansiosa quizá de espantar las sombras de cada día y aliviarse en la fiesta, como si se tratara de un día de feria oficial y no sólo de un ensayo. No cabe duda: Huelva vuelve a tener una Feria por la que nadie daba un duro no hace más que unos años y los sucesivos gobiernos municipales han entendido que eso es importante para la ciudad. Que el tiempo acompañe, que por el gentío no va a quedar.

1 Comentario

  1. Le juro que una servidora, allá por los ochenta y muchos -recién remozado el coso de la Merced, con Miki Báez toreando en el patio de su casa- ya ‘disfrutó’ de colas kilométricas en el carro para acceder al recinto ferial. No sé, de verdad, a cuántos años se retrotrae Su Señoría.

    De todas formas, le deseo que las disfrute a tope.

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