La precampaña de las municipales va ser dura en toda la provincia, pero será de coco y huevo allí donde hubo cismas ciudadanos y en la capital, suyo Ayuntamiento es obsesivamente contemplado por al frustrado “aparato” del PSOE como la “joya de la Corona”. No tiene más que considerar la yenka que se trae el barrerismo en torno a un despistado Pepe Juan que ignorará su suerte hasta que una mañana le presten el maillot para la carrera o le quiten hasta el que guarda de recuerdo, el globo-sonda de las “primarias”, la presencia forzada de Parralo más allá incluso de la discreción. O lo que ocurre en IU, donde la digna retirada de Manolo Rodríguez deja el campo libre a los oportunistas al tiempo que permite entrever, siquiera fugazmente, un destello del viejo estilo ético. Del PA mejor no hablar, porque no hay por donde cogerlo. De modo que va a ser larga la campaña, al menos hasta que se dilucide en las alturas –normalmente en Sevilla—quién saldrá en el cartel principal. Pedro Rodríguez nunca lo tuvo más difícil… ni más fácil.

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