Entramos en la primavera con esa indigna foto del “conseguidor” ugetista Juan Lanzas, o la del ex-director de Empleo Guerrero sonriendo a la galería camino de la trena, más los detalles filtrados del auto de la juez Alaya describiendo la inconcebible osadía de estos mangantes y la presunta complicidad de algunos políticos. Pero no nos engañemos: un Juan Lanzas no surge por generación espontánea ni golfea en solitario, sino que es fruto podrido de la corrupción político-sindical y cuenta, naturalmente, con su mesnada de golfos adjuntos. ¿Y no se enteraron de esto los responsables máximos de la autonomía? Pues vaya un modo de ejercer la responsabilidad “in vigilando”.

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