Los sindicatos –de los que Rubalcaba dice que están sufriendo una despreciable campaña—se han echado a la calle, como estaba previsto, para protestar contra el Gobierno. Enarbolan un texto, supongo que provisional, de reforma laboral que ha alarmado a muchos trabajadores dada la gravedad de las medidas anunciadas, en un intento, más que de forzar un entendimiento, de combatir en la calle lo que se perdió en las urnas. Respecto a la campaña que dice Rubalcaba, no hay tal cosa; lo que hay es un desprestigio tremendo de unos sindicatos demasiado poco ejemplares y que, curiosamente, han permanecido silenciosos durante estos últimos años de despeño del empleo: su reciente fracaso en las elecciones sindicales es elocuente. Y respecto a las “duras medidas”, es evidente que cualquiera que hubiera ganado las elecciones –Rubalcaba incluido—habría tenido que subir los impuestos y pergeñar una reforma neoliberal aceptable para Bruselas. La alternativa no era otra que pasar por la experiencia griega, porque téngase en cuenta que ese silencio de los sindicatos no sólo ha de explicar su indiferencia ante los parados, sino el hecho de haberlo mantenido mientras nuestro paro subía el triple que en Francia y más del doble que la media continental. La tensión va a instalarse en la calle de aquí a las autonómicas andaluzas y la protesta tiene a su favor una mala circunstancia sin precedentes y la escasa capacidad de maniobra del Gobierno –de cualquier Gobierno, insisto—para reformar con mano tranquila. Y ése es un derecho indiscutible de cualquier ciudadano que se sienta perjudicado por la acción gubernamental, como lo es el del Gobierno a proceder según su leal saber y entender y dentro de los márgenes de autonomía relativos que tenemos en el marco comunitario europeo. Los sindicatos, el PSOE, todo legítimo protestante tiene, sin embargo, que aportar soluciones alternativas: sin ellas su clamor es simple griterío. Esta sería la hora de repetir en España el gran pacto que los socialdemócratas alemanes fueron capaces de hacer con sus liberales, no de soliviantar al personal asustándolo con unas consecuencias de las que, por supuesto, este Gobierno no es  en absoluto responsable.

Hemos de salir de esta crisis, tras la cual nada será probablemente igual que era, ni, por descontado, los sindicatos. Una crisis que ha sido mal gestionada, con la calle en silencio, durante al menos cuatro años y que se halla en su punto álgido, sólo que nosotros, los españoles, arrastramos un fardo más pesado que nadie en materia laboral. ¿Está en la calle la solución de este problema heredado? Mirémonos en el espejo de Grecia antes de decidirlo.

11 Comentarios

  1. Los sindicatos se han convertido en una empresa, en un negocio. Se han pegado al Poder, han mamado de su teta y se les ha visto el culo. No hay cmpaña contra ellos, lo que hay es reacción contra su actitud cínica.
    Muy de acuerdo en lo de que los que protestan deben aportar soluciones distintas. Sin ellas, simple griterío. Está muy bien.

  2. Estaba cantada la táctica callejera, que no es diferente a la que ZP empleó en su día contra Aznar. La protesta bes libre y constituye un derecho, lo que no quieta para que pueda verse con claridad en ella un mplan de hostilidad contra bel Gobierno del PP. Los sindicatos van a perder mucho dibero con los conservadores y no saben cómo van a manteenr su nivel de vida. Es lógico por tanto que pataleencon fuerza. Y en cuanto al PSOE, ya lo ven: protestan pero no dicen que habría que hacer en lugar de los propuesto por el Gobierno.

  3. El de manifestarse es un derecho; el de gobernar también. Habrá que buscar compatibilizarlos, cada uno a su turno. Pero en estos momentos, organizar aquí una nmovida a la griega no tiene sentido. No comparto varias decisiones del Gobierno pero no creo que el camino sea echar a la calle al personal. Ya han visto lo ocurrido en Valencia.

  4. Los sindicatos viven desde hace muchos años de chantajear a los gobiernos de turno que, generalmente, se limitan a comprar la paz social.

    La austeridad debería empezar por pagarse cada uno lo suyo. Partidos y sindicatos tienen sus afiliados que pagan sus cuotas.
    Si los sindicatos no tienen suficientes afiliados deberían empezar a preguntarse por qué.

  5. Lo que están ustedes viviendo nos va a llegar dentro de poco. Sea cual sea el que gane en estas elecciones franchutas venideras, en cuanto llegue al poder tendrá que recortar presupuesto y aquí tambien se va a armar la de aquí te espero. l
    Besos a todos.
    PS Don José António, como muy a menudo, habla claro y fuerte.

  6. Doña Marta suscribe la tesis de don ja. Yo no soy tan optimista ni tan “buena persona” y hasta contemplo la posibilidad de que “otros” ganadores de las elecciones hubieran intentado al menos seguir caminando en redondo hacia ninguna parte. La calle, en efecto, es un nsitio público pero no debe sustituir al Parlamento, porque entonces sería como volver a empezar.

  7. No estoiy de cuerdo en que estas sean las únicas medidas posibles. Tampoco en extrañarse porque en una democracia los ciudadanos salgan a protestar a la Calle, que es el Parlamento de todos. Puedo entender como mucho que los Gobiernos actuales han perdido parte de su autonomía y deben ponerse firmes ante Bruselas.
    Una columna difícil para mí. En ella hay cosas que creo evidentes y cosas que no.

  8. No creo que sean capaces de ejercer una oposición de mala fe… De hecho están aceptando medidas del Gobierno y apoyándolas… por ahora. Pero no cre que nadie dude de que también están detrás de lo que empieza a ocurrir en la calle. Los guiños a los radicales, incluyendo a los “indignados”, no son de ayer precisamente.

  9. Con Franco esto del currelo era más seguro. Le tenían miedo hasta los banqueros. Yo no cambiaría la situación pero reconozco que estamos asistiendo impotentes a la demolición de todo lo que los trabajadores habían ido conquistando durante tantos años y a costa de tantos sacrificios. La izquierda hoy es una pandilla. Antes fue un instrumento del humanismo politico.

  10. Me quedan dos meses y seis dias de seguro de paro. Con dos hijos, ya me dirán como se puede uno entretener con teorías. Ustedes la mayoria, y me alegro de ello por ustedes, tendrán trabajo asegurado. Los que no lo tenemos agradecemos que haya quien se preocupe por nosotros.

  11. Suscribo de la cruz a la raya. Sobre todo en la crítica a la crítica exclusivamente negativa de sindicatos y partidos de ls oposición. Por otra parte, no han pensado qué harán en el caso de que las medidas duras den resultados a medio plazo y nada digo si lo dan a corto. Los sindicatos no es que estén siendo atacados es que se han quedado con un pie en la Reatauración y el otro en la Dictadura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.