Dos asuntos empañan la actualidad navideña con la bruma de un debate inevitablemente “ideológico” y, en consecuencia –ay, maestro Schaff–, sesgado e impropio porque cada parte apaña el agua para su molino y cada quisque arrima la sardina a su ascua. Me refiero a la ayuda médica prestada por la Comunidad de Madrid a Fidel Castro (y no me digan que no resulta divertido escuchar a la presidenta Aguirre llamar a Fidel, “El Comandante”, como en los viejos tiempos), por un lado, y la implacable condena a muerte de Sadam Husein que habrá de ejecutarse, si Dios no lo remedia, en un mes contado a partir de ahora. La vida y la muerte, el derecho a vivir de todo hombre por el hecho de serlo y el que asiste a todo ser humano de que otro no se lo arrebate ni con leyes ni sin ellas. Hace poco ha salido por ahí un extraño trío formado por le gran Peter Handke, la Nobel Elfriede Jellinek y Emir Kosturica defendiendo contra viento y marea al miserable de Slobodan Milosevic, en cuyo entierro el admirado autor de nuestra juventud teatral, osó tomar la palabra para elogiar el genocida. Y ayer mismo Esperanza Aguirre ponía su vela al diablo en la polémica anticastrista lamentando (usó esa palabra) que la ayuda médica fuera para el dictador, como si el dictador, al margen de cualquier otra consideración, no fuera acreedor a la atención sanitaria como cualquier otro santo o cualquier otro canalla. Más práctico el nuevo primer ministro japonés, Shinzo Abe, dejaba claro que no llevaba en su agenda el tema de la abolición a pesar de la bronca que ha provocado la ejecución de cuatro pringaos el mismísimo día de Navidad y ni les cuento la abarrotada lista de espera que guardan los alcaides de las prisiones yanquis. La vida no vale un pito para la inmensa mayoría y pocos hechos tan miserables como el de condicionar su defensa a motivos ideológicos.
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Les engañaría si les dijera que la defensa de la vida de Sadam que va implícita ahí arriba tiene algo que ver con la compasión que ese infame no se merece: se trata de mera coherencia, de ‘mi’ propia coherencia. Pero también se engañaría quién pudiera atribuir la aceptación da la asistencia médica a Castro a un prurito izquierdista, y eso que nadie me convencerá de que la comparación entre Milosevic o Sadam con Castro pase de ser un vulgar sofisma, lo mismo si atendemos a la cantidad que si nos fijamos en la calidad de sus crímenes respectivos. El problema es otro: que la vida y la muerte del prójimo no están en manos del hombre civilizado sino en un plano elevado jamás tangente siquiera con la baja realidad, que nadie tiene jurisdicción sobre esos misteriosos atributos del ser, que meter la mano en tan misterioso costal es hacer de Dios por lo menos y de diablo con toda seguridad. No me explico cómo puede haber gente con cuajo para defender la tesis de que a Castro hay que dejarlo morir como a un perro o que a Sadam hay que ahorcarlo como a una alimaña, pero bien es cierta la intuición de Camus de que la moral, la simple y llana moral, esa facultad de la inteligencia que nos permite distinguir con probidad el Bien del Mal, bien miradas las cosas, no es atributo común a todos los humanos sino a una elite reducida de ellos. Hay más gente arremolinada al pie del patíbulo o expectante ante la lapidación que en los juicios respectivos porque lo fácil es dejarse llevar por el flujo del instinto y lo oneroso, lo difícil, discurrir vadeando trabajosamente los meandros de la Razón. Incluso si la venganza –porque de eso se trata tanto al exigir la horca como la negar la asistencia—acaba originando males imprevisibles y mayores. Qué más da. Nada le cuesta tanto al hombre como renunciar a ese fuero íntimo en el que él solito decide sin interferencias en el ámbito tenebroso que los romanos llamaban el “ius vitae nescisque”, el derecho a disponer de la vida tanto como de la muerte. Gustó poco que un antropólogo hablara del hombre como “el mono asesino”. Pero ya ven.

29 Comentarios

  1. Me pregunta un alumno si no sería posible –moralmente– limitar la pena de muerte a personajes de extrema maldad. ¿Qué hacer con Stalin, Hitler y tantos otros salvajes? Yo no sé qué responderles.

  2. ¿Ven como es un diálogo imposible? La venganza subyace siempre, como sostiene jagm, bajo los alegatos pro pena de muerte. Nunca entenderé cómo es posible que la Razón no consiga por lo menos penetrar esa barrera con un rayo de luz.

  3. ¿Y no estará el quid de la cuestión, al menos en parte, en que nadie, NADIE, cree ya en un Derecho Penal Internacional que sea capaz de decretar la perpetua para tipos así? No hace falta que cueste la millonada que supuso mantener al solitario de Spandau, pero sí habría más conformidad al saber que un monstruo como Sadam, como el puto Pinocho que se reía haciéndose el viejo chocho mientras atesoraba su oro en lingotes, como el mismo Comandante -no olvide, Jefe, que tiene miles de muertes en su haber y cientos de miles represaliados, exiliados- o el mismo Milosevic canalla que, cuentan, se soba la entrepierna retador cuando profiere sus exabruptos.

    Pero, cá. No faltan los buenismos tipo místerBean/Zp con su sonrisita, con el ‘vamos a llevarnos bien’ -lo que haya que llevarse, que añadiría el Pacorrobles-, con el ‘vamos a tomarnos una copita, que aquí no ha pasao ná’, con su alianza de civilizaciones, llamando civilización a ingenuas tradiciones como rebanarles a las niñas la vena del gustito o no permitir a la prójima que se saque el carné de la conducción.

    Yo me dejaría cortar dos dedos de mi mano izquierda y varios de los pies por saber que miserables como el tal Chapote, que es el primero que se me ha venido a las mientes, van a cobrar el subsidio de vejez -cortito¿eh?- entre rejas y que del trullo van a salir cuando la naturaleza lo disponga, en su cajita de pino y con la coronita que le envíen familiares y deudos sobre el coche mortuorio. Seguro que se acallarían muchos de los ¡mueras! que se profieren en tantos sitios.

    Al Fidel, su suerito, sus medicinitas y lo que haga falta. Pero entre rejas de barrotes como el pescuezo de un cantaor. Los cojones del del mechón blanco o del chico Armani, blando por fuera pero puro acero por dentro, como el burrito de JRJ, para entrullar a tanto hideputa como se lo tiene ganado a pulso hasta que se les enfríe el velo del paladar.

  4. Siempre es posible argmentar como acaba de hacerlo doña Epi pero me siento más cercano de la postura recta de ja: ninguna pena de muerte, ninguna denegación de auxilio: las reacciones políitcas son otra cosa. Parece que en cuestión de horas tendremos noticias de la ejecución de Sadam. Dios lo perdone a él y a sus verdugos. Las cuentas políticas, penales incluidas, son otra cuestión. ja ve muy clara la diferencia.

  5. No tengo ni idea de por qué el subcosnciente me ha hecho escribir lo de “cura del paladar”. Lástima psiquiatra, pero me gustaría que alguien me eche una luz sobre ese misterio.

  6. Está claro que el d. Intrenc., Tribual Int. de Justicia y demás andan en crisis como, por cierto, ha escrito en varias ocasiones gm. Pero el fondo de la cuestióm que hoy se plantea en la columna concierne sólo a la conciencia de cada cual. Yo estoy con lo que en ella se dice, aunque cada cual es muy libre de paladear su venganza.

  7. Derrengado por un virus, y quién no, me asomo a esta ventana higiénbica sólo para adherirme a la tesis humanista de jagm. El humanismo se predica cuando llega la ocasión, no en vacío, y este hombre sabe hacerlo acda vez que es menester.

  8. Todos los pueblos, todas las épocas, mantuvieron sus penas de muerte hasta hace bien poco y excepción hecha de algunos “pueblos felices” de esos que visitaban los marinos del XVIII. Y todos los venideros la conservarán, por dedsgracia. Hay locuras irremediables y una de ellas es la idea de que, más allá de un límnite, no vale la civilización y ha de recurrirse a la barbarie para hacer Justicia. gm comenta el caso con muy buen tino.

  9. Yo creo en que la Justicia no puede ser desigual, sino igual para odos, y ello implica que quien hace el gran Mal sepa que le aguarda el gran Castigo. El Deuteronomio, Hammurabi y los jacobinos no podían estar equivocados todos a una.

  10. No hay Justicia fuera de la Ley verdadera. Estos códigos son arreglos entre hombres temerosos y hombres poderosos. Sadam será un mártir, si quieren. No será el único, porque antes que él fueron al martirio miles de hermanos.
    Un musulmán español.

  11. Aquí sigue la Fiesta y créanme que hay expectación ante el patíbulo. Insisto: los yanquis son como son, pero esta vez les han dado razones para sus excesos y locuras.

  12. Ponderado como siempre. Me he entretenido en rebuscar en la prensa de hoy y no encuentro más que generalidades o evasiones. Hay temas que nadie quiere agarrar. Querido jagm, es usted incorregible.

  13. Jamás tiraría yo la primera piedra de la lapidación de Sadam, ni la segunda, ni ninguna. En su religión se contempla ese asuntillo, hermano M., ajustando incluso el tamaño y la forma. ¿Puede Allah, el Misericordioso, decretar tal infamia?

    Ni a ningún otro por tenebrosa que fuera su culpa tampoco le privaría yo del bien de la vida. Pero vayan a los mercadillos y oirá a alguna madre de las que venden jerseis a diez erus, venga niña, que hoy los traigo baratos, pregonar que su hijo está guardado ‘pagando una sangre’, consciente de que existe contraída una deuda con la sociedad y ésta se paga con prisión.

    Nuestra Consti, mu guapa y mu benéfica, viva la Pepa, habla de reinserción. Po vale, po m’alegro. Pero algo muy aplicable también a los malayos: paga lo que debes, o sea devuelve lo robado -¿no es así, mi don Páter?- y cuando estés en paz con la sociedad, sal del talego. ¿Que tropecientos mil años es mucho para una persona humana? Po fale, po tamién m’alegro, pero no la hagas y no la temas.

    Buenas noches.

  14. También yo vuelvo y felicito al jefe por su nueva vista, que imagino de lince renovado. De acuerdo con muchas cosas dichas hoy, más que ninguna con esta postrera refñexión de Epi, que va a misa. El otro tema, el de las relaciones con el Islam, es más vidrioso. Escuchen a ese Almanzor que pide paso para orar en la Mezquita-Catedral cristiana de Córdoba, y dice que “no se trata de reivindicarla”. Vean cómo se escribe la Historia: ¿sabrá ese morito converso que antes que suya fue nuestra? El jefe, que tiene un apellido terminado en zeta, podría reclamarla para su estirpe goda. Y quién sabe, además, cuántas zetas tiene ese Almanzor.

  15. Ya sé que todo sigue bien, ja. Bueno, todo no, por lo que tú mismo comentas. ¿Esperarenmos otra madrugada a que ejecuten a Sadam como tuvimos que esperar tantas veces aunque conmovidos por personas decentes? Ningún hombre merece la ignominia de la especie, pero una mayoría ¡vaya si la quiere!

  16. Recuerde, ja, usted que es valleinclanista eximio: “Apicarada pelambre al pie del garrote vil”… Hoy, de nuevo, estamos antes ese espectáculo, sólo que el pa´tibulo está hoy en casa, dentro del televisor.

  17. Hay más gente por la muerte de Sadam que en contra. Eso quiere decir que nos falta mucho camino, que nos queda mucha civilización por hacer. No estoy de

  18. Un soberbio ejemplo, de acuerdo, amigo Berdigón, pero ilegal desde cualquier punto de vista, porque “los aliados” no tenían ningún “derecho” a establecer el “suyo”. Así y todo entiendo su mensaje y lo suscribo. Yo habría condenado a perpetuidad a los responsables nazis como a los estalinistas de allá o de aquí.

  19. Clama en el desierto, ¿lo sabe, verdad, don ja? Pero insista. No se tomó Zamora en una hora. Ni en tres.

  20. ¡Claro que lo sabe, hombre de Dios, faltaría más! Pero ¡hay tantas cosas que sabemos, tantas causas perdidas o por ganar, justo porque faltan insistentes como gm y un puñado de hombres con sentido del deber!

  21. Leo conmovida esta columna el día que nos devolveis al cabrón de la triple A. Ya sólo falta que nos manden a “Isabelita” la bruja. Nosotros no matamos pero tenemos buenas cárceles, que es lo que se merecen. En cyuanto a Sadam, estoy con casi todos menos con los tanatófilos. Muá, querido, que siga la mejoría, sos necesario.

  22. Vaya, estoy de vuelta de mi estancia navideña y me he leído rápido cuanto no he podido día a día.

    PRIMERO:Agradacer a doña Epi y a don Griyo la explicación del “abuelo Cebolleta”.
    SEGUNDO: Afirmar que aunque gabacha soy aficionada a los toros y que asisto cuando puedo.
    TERCERO: Alegrarme del regreso de nuestro anfitrión con buen ojo y mejor ánimo.
    CUARTO: Agradecerle a don Jose Antonio, sus amables palabras y sus interesantísimas columnas.

  23. 00:49
    “gente con cuajo para defender la tesis de que a Castro hay que dejarlo morir como a un perro”
    Vale Maestro, pero… entre todos los cubanos que se están muriendo como perros ¿Vamos a cuidar precisamente al peor?

  24. Hoy todo todo lo cutre, españolista, catalanista, descerebrado e irracional del “blog”, disfrutarán con la noticia de la ejecución de la sentencia contra el dictador irakí.

    “Nos saben los cerdos, que los humanos los atracan de comida antes de la matanza.”

  25. Mal conoce al disipado abate sy falso homónimo, pero descuide porque aquí no hay ganado como el que él describe. Parece que no ha leído ni la oclumna de gm.

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