Para Víctor Márquez Reviriego
Presentación de la edición digital de la ya mítica revista “Triunfo” en el salón Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes. Desde ahora, mitos aparte, quien así lo desee podrá entrar sin intermediarios en aquellas páginas que llegaron a ser escuela de casi todos y catecismo de muchos. Cuando estalló la guerra los “Seis Días”, allá por mayo del 67, la progresía contuvo el aliento hasta ver confirmado en “Triunfo” cual de las dos partes procedía apoyar, por ejemplo. Cuando ETA arruinó la sucesión prevista volando a Carrero, de nuevo el criterio de “Triunfo” marcaría la respuesta ilustrada e izquierdista. Hay muchos ejemplos catecumenales que podrían citarse, pero antier en Madrid lo que se hizo fue, ante todo, recordar a los ausentes, pasar espantada revista a la caterva de colegas y compañeros que la vida nos que arrebatada apenas en un cuarto de siglo. Haro Tecglen, por ejemplo, con su eterno cuello de cisne y su ironía distante, Manolo Vázquez Montalbán, tímido y penetrante, que venía de la cárcel y pasó en un pìs pas a la fama con su “Crónica sentimental de España”, el hidalguesco Luis Carandell del “Celtiberia Show” al que todo contribuíamos con lo que pillábamos en nuestras andanzas, Santiago ‘Curri’ Roldán, todavía ‘penene’ pero ya magistral en su brillante gitanería crítica, César Santos Fontela, psicopompo cinéfilo de una generación, Chumi Chúmez ausente y certero, José María Moreno Galván con su visión artística, el viejo anarquista (¡tomen nota los etiquetadores!) Eduardo de Guzmán, Pablo Corbalán, o el joven Haro Ibars, alérgico a las convenciones y a la ducha, nuestro Pepe Aumente, cuya inocente pregunta “¿Estamos preparados para el cambio?” nos costó meses de cierre a cal y canto, Monserrat Roig, el fotógrafo Xavier Miseracs, Fernando González, guía adelantado en el territorio ‘in’ que nos presentó a Marco Panella o Fernando Arrabal, el profesor Sesma de los horóscopos, el futuro duque de Alba, Jesús Aguirre, mi primer editor, mi último confesor… Es un soplo la vida, qué duda cabe, y hasta Víctor Márquez Reviriego, implacable redactor jefe, memorión peregrino, cierra el obituario abrumado por tanta ausencia. Ahí está en Internet lo que hicimos, en todo caso, aunque ni los lectores ni nosotros –los que quedamos– seamos, ni de lejos, los mismos.
                                                                  xxxxx
Es posible que nadie haya dado con la fórmula para suceder a “Triunfo”, un semanario tan realista que aludía a lo nacional reflejándolo en el espejo de fuera pero tan influyente que hubo quien fue a comisaría –no se lo crean, si no quieren– por llevarlo bajo el brazo. Un proyecto que ayudó a abrir los ojos a una generación, que ejerció cierto amable despotismo ético que iba desde la exégesis del deporte a la divulgación científica, que fue capaz de mantener una crítica literaria creíble en medio de la incultura y el papanatismo, un tábano culto y radical que trajo casi tan de cabeza a los censores del régimen como al autocensor. Ahí está, en cualquier caso, disponible para quien quiera ver qué hacíamos bajo la dictadura (algunos), para que traten de orientarse en el laberinto de la represión expresa o subliminal, para que se hagan cargo –en nuestro descargo—de lo que hubimos de pasar los propios privilegiados en aquella circunstancia. Nosotros nos hemos quedado con el duelo, a ver, reconociéndonos en el desconcierto de contemplarnos diezmados por los años, ¡por tan pocos años!, quizá algo inquietos ante esta inesperada resurrección digital que nos devuelve a la vida, es decir, otra vez al riesgo de la crítica, al peso de la responsabilidad que uno contrae indefectiblemente cuando dice lo que piensa y firma debajo. La otra noche en Madrid, orilla de Alcalá, fue como si sonara la trompeta y, roto el séptimo sello, viéramos en el libro de la vida esos renglones de muerte. Es un soplo la vida. Vaya tango para una resurrección.

34 Comentarios

  1. Tremendo, querido ja, tremendo recordatorio. Quitando a los «zumbaos» y moritos de este blog, la mayoría es posible que sepa de qué hablas y haya bebido en su día de aquella fuente catecumenal que os montásteis entre unos cuantos. Con penam con nostaligia, pero con emoción me has hecho volver a aquellos tiempos que eran noche oscura, pero como éramos tan jóvenes, y también fueron mañanas radiantes.

  2. Me extraña que falten nombres en esa relación, pero atribuyo el hecho al momento emotivo que seguramente ha vivido el jefe. Sobre T. habría mucho que hablar, y jagm lo sabe mejor que la mayoría, porque no todo en la revista fueron camaraderías y amistades sino que también hubo mucho navajeo. Lo que no quita ni pone a su mérito de época. Fue la publicación más influyente del periodo.

  3. Vaya carita que tenía en su primer artículo, con veintitantos años. Aconsejo al blog que le eche un vistazo en http://www.triunfodigital.com
    en el serial sobre «La Revolución del 68».
    Curioso: el nivel, dado que en aquel momento no se disponía de la bibliografía tan abundante sobre el XIX que luego ha salido. ¿Ven como los chicos de entonces sabían mucho…?

  4. ¿No se olvida de alguien al hablar de Reviriego como redactor jefe? Creo recordar que también lo era Alonso de los Ríos, ¿por qué lo calla? No insinúo nada oscuro, sino que puede que haya predilecciones en su ánimo que le han hecho olvidar injustamente a algunos.

  5. Qué decir. Servidora sólo se recuerda como una mocita que necesitaba ir acompañada de un socio para entrar en el enorme salón con ventanales -olor a cuero viejo y tabaco, magdalena- de un casino de pueblo. Siendo un tinglado de ‘señoritos’, se recibía T. y también el ‘Madrid’. Y también La Gaceta Ilustrada con la rúbrica de un cuasi adolescente Amestoy. (Yo también le envío desde aquí un beso a don Víctor. El beso al que nunca me ha de responder).

    Mucha de aquellas firmas, hoy veneradas y venerables, me resultaban a veces un poquito ladrillo. Era una tan joven y tan frívola… e infinitamente más superficial e ignorante que ahora, que ya hay que andar ligera.

    Ea, pues ahí está un rincón de internet donde ignorar los calendarios, igual que cuando ojeo un mazo de la vieja Codorniz que conservo maltratado por el tiempo y la humedad. Snif.

  6. No se pierdan esa evocación del casino que hace Epi, porque ella remite a un hecho importante, ocmo es el alcance de Triunfo en aquel tiempo, en que penetraba hasta lo más hondo de la «sociedad cerrada». Un poco ladrillos sí que era, por qué no, pero eso no lu hubiera dicho Epi entonces a sus colegas casineros, seguramente no todos de la cuerda. Si alguna vez una publicación ha acaparado el progresismo (no quierod ecir que no hubiera otras, como Destino o Cuadernos) ha sido esta de T. Yo recuerod bien los reportajes y las crítiacs de jagm, entonces un chaval que sabía lo que ahora podrán comprobar «resucitándolo» en Internet. Enhorabuena a todos.

  7. Es un soplo la vida, qué verdad, don josé, que parece que era ayer cuando por los pasillos de la Fac (incluso en la Sorbona, ¿recuerda?) los estudiantes y muchos prof andaba ocn el T. bajo el brazo. He echado un buen rato remirando viejos escritos, los que recordaba más, incluidos los suyos, que me parecen hoy verdaderamente pioneros en muchos casos. Eso sí, sospecho que no será a estas alturas tan goldmanniano…, y lo celebro. Yo tampoco.

  8. Comento con ‘St. Germain’ la columna, con emoción, no te lo oculto. ¡Cuánta gente desaparecida en tan poco tiempo! Unos mejores que otros, quién podría dudarlo, pero todos –al menos entonces– comprometidos en una tarea que luego, efectivamente, nadie ha continuado. Compara aquel T. con sus posibles «sucesores» actuales, verás que no hay color. Me admira sobre todo, cuánto se sabía, cuánto se leía. Tus propias críticas de libros, la sección en su conjunto, resulta hoy admirable y sin parangón.

  9. Recuerdo que las críticas de libros lanzaban o se cargaban las novedades. Y le recuerdo a usted y a otro triunfista que no pongo en pie, en una charla en C. Real, con polis en la sala y todo. ¡Tiempos mejores quizás! Ya saben lo de Manrique.

  10. Ha sido una gran idea resucitar una lectura que lo fue de una mayoría preocupada en aquellos años difíciles. Unas cuantas tesis doctorales pudieran salir de ahí, pero para algunos lo que supone es un reencuentro con nosotros mismos. T. era una de las pocas revistas rojísimas que incluía una crítica libre sobre religión, (Miret Magdalena), y que era capaz de mantenernos en contacto con cuanto pasaba por ahí. Me he reído mucho con su comentario de pasada sobre «El úlktimo tango en París» incluido en una croniquilla sobre el congreso de Historia que el PC hacía en Pau. Verdaderamente llevaba usted razón o se lo parece a este célibe.

  11. Vpy a leer sus cosas de entonces, que no conozco, y ya le diré algo. Pero me ha sorprendido esta oportunidad de asomarnos a la intimidad de aquella época oscura. DEbería en otro momento ampliar estos recuerdos que dicen mucho sobre lo que ocurría entonces y lo ha pasado luego.

  12. Hoy hasta sería difícil encontrar lectores para el C16 de los inicios, incluso de aquellos «Tiempo» que dirigía el malogrado Pedro Rodríguez. Tuvo que venir Itw. con sus tetas al aire para que la gente se animara a darse de cara con el quiosquero.

    Busco en la web de T. notas biográficas de los escritores y no las hay. ¿O no las sé encontrar? ¿Una ayudita?

  13. Casi estoy por darle el pésame, porque detecto en sus líneas un sentimiento muy hondo y no sólo nostálgico. De todas formas, sursum corda!, don ja, porque esta rescate es importante. Ustedes hicieron mucho, mucho más de lo que se les ha reconocido, y los más cicateros han sido los más envidiosos que, a su evz, fueron, sin duda, los que más rueda chuparon. Mejor no hablar, amigo, mejor no hablar.

  14. Llevo medio día leyendo cosas de Triunfo, en especial las suyas, y déjeme decirle (aunque vengan los reventadores con su guadaña) que extraña ver tanta madurez con tan poca edad, en la mayoría de los que hacíais la revista. Cosas bien interesantes, medias palabras llenas de intención… todo un ejercicio que, visot desde hoy, resulta apasionante.

  15. Conservo muchos de esos ejemplares cuyas portadas están desde ahora disponibles, y aporvecharé para bucer en el resto, por supuesto, no me cabe duda de que un poco si se quiere, en busca del tiempo perdido y hasta de uno mismo. Yo era de los que llevaba (os llevaba) bajo el brazo y de los que se quedaba hasta la madrugada leyendo vuestras cosas. Lo que es la vida: nadie me hubiera dicho que acabaríamos blogueanado con el tiempo los lectpres y algunos ustedes, aunque por su sentido y emocionado homenaje, que seguro que vibra sobre todo por Manolo Vázquez, su amigo, comprendo que muchos faltarán a la cita.

  16. ¡Ahora sí que somos supervivientes, pepe (déjame que te siga llamando así), ahora sí que caminamos «sobre rastrojos de difuntos», como escribió quien bien recordarás. Me has emocionado, me has traído noticias inesperadas, me has hecho partícipe d etu duelo, que seguramente es el de nuchos entre los miles que hoy te hayan leído. Un fuerte abrazo.

  17. Me doy cuenta de la coincidencia con doña Epi: no equivocarse. Soy un viejo amigo, como sabe don ja. Por cierto, ya que estamos, la medra que parió a Zumbao, ese detritus de movida, ese empastillao de mierda. ¿No podrían largarse él, el M. (orito) y el tal Musa a tomar viento fresco por la retambufa?

  18. Un nudo en la garganta y tí sabes por qué, jose, por tantos recuerdos, por tantas ingratitudes también.

  19. Aquellas mañanas (o tardes) en el Lyon, en el Gijón, en el Teide, en el Levante, en el Inglés. ¡Cuánto tiempo perdido/ganado, cuánta memoria se nos viene hoy encima (nos echa usted encima, inmisericvorde consigo mismo), cuánto falta por decir… Dé las gracias en nombre de mucha gente a quien haya sido el promotor aunque supongo que habrá sido Ezcurra o su familia.

  20. Yoreservaba mi ejemplar en una tienda de periódicos onubense (la que había, y me lo lleva a casa como quien lleva el Santísimo, para luego leerlo, releerlo, recortarlo, discutirlo etcétera con los compañeros del Instituto… «Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos». Algunos como usted, veo que sí. Con dos cojones.

  21. Qué decur, gm, sino que me has atragantado con tu recuerdo. ¡Vaya nómina de ausentes! Te escuché por la radio la mañana que se conoció la muerte de Manolo V. El Empecinado (vid. Triunfo) y también entonces me hiciste el nudo en la garganta. ëramos bastante buenas personas y nos creíamos demonios, querido amigo. Sus presuntas lágrimas de hoy me lo confirman, junto a las mías.

  22. Me extrañó no verte en el Bellas Artes. Ahora comprendo la razón. Tampoco yo tengo ánimos hoy. Un abrazo.
    (Supongo que me identificas).

  23. Lo que hizo Triunfo fue decisivo: educó a una generación, o mejor dicho, al segmento pensdante de una generación, que tampoco era tan grande. Pero creo recordar que tirábais 150.000 ejemplares, ¿o me equivoco?, y eso era una barbaridad. El ensañamiento de la dictadura con ustedes ñlo recordamos muchos, aunque no tengo noticvias de que los «nuevos demócratas» y la «progresía tardía» os haya homenajeado.

  24. querido ja: buenos tiempso los que evocas, duros también. Los jóvenes puede que vean en ellos leyendas y «batallas»; nosotros sabemos que la cosa fue más real. Se quejan blogueros del desagradecimiento de la democracia y la izquierda (¿) hacia vosotros. Olvida que, a pesar de que simplificaban quienes decían que era una revista comunista (o del PCE), lo cierto es que fuistéis poco amables con los «paracaidistas socialdemócratas», al menos hasta la etapa final en que la larga mano de Haro Tecgle, ya con alguna «prisa», se vio con claridad. Si así no hubiera sido tal vez no se hubiera producido la barbaridad que fue destruir la revista con la operación de La Calle, pero comprendo que tienes amigos en laquelas dos orillas y no querrás recordarlo. Un abrazo fuerte. Sí que somos los mismos, qué coño.

  25. Tengo razones para la emoción al leer uno de los nombres que recuerdas. Por eso sé lo que esa persona que respetaba y quería a tí, a su vez. Gracias por esta soberbia columna. Sigues siendo un poco poeta como entonces, qué bien que así sea.

  26. Cuando yo viví en Madrid Trinfo andaba ya al final de su aventura (debo la expresión al sr.gm, que conste) pero aprendí aún muchas cosas en ella, que estaba completa en por lo menos dos bibliotecas de Facultad. Pero, ya, vale ya, arriba los corazones, mi don josian, que hay que seguir adelante.

  27. Lo mismo: gracias por recordar, gracias por la buena memoria. Lástima que aquella aventura con continuase en democracia. Hoy haría mucha falta gente como vosotros, sin ataduras, sin tabaco incluso a veces, con mucha vergüenza torera, con muchos saberes.

  28. En la provincia era lo único que había, esperábamos al miércoles (¿era el miércoles?) para ir a por LA REVISTA, no había que decir más, como no había que decir más que EL PARTIDO. ´¿Dónde esrtaban en aquel tiempo muchos de estos guerreros del antifaz que lo mismo dan un sablazo que un atraco? Entre los muertos que recuerda los hya mejore4s y peores, seguro que coincidimos. Algunos incluso tuvieron tiempo de subirse al nuevo carro. Otros permanecieron peatones. Siempre he pensado que usted es uno de estos, aunque sepa que nunca le «faltó tabaco».

  29. También en las «covachuelas de la Justicia» se leía con (variable) fervor su Triunfo, cuando no los mandaban comparecer en ellas, hay que decirlo. Alguno conocí que leía la revista con la peor intención, es decir, para conocer de cerca a quienes la hacían y orientarse en la conspiración que creían en marcha. Se les debe a ustedes un agradecimiento, aunque sospecho que se lo pasaron más que bien –a pesar de todo– en aquella guerra de palabras.

  30. Fue mi padre quien me introdujo a su colección de Triunfo, por lo que he conocido a algunos de ustedes antes de encontrármelos. Creo que fue una revista estupenda, y abierta como ninguna, cosa que tiuve ocasión de comprobar en mi tesina, que me obligó a bucear en la hemeroteca de aquellos años. Cine, sociedad, economía vilgarizada, historia (que le voy a contar a usted de este tema)… Triunfo supo ser exigente pero estar al alcance de todos. Mi padre dice que qué mejor motivo podía tener el PC para cargársela. No sé qué dira usted.

  31. Pues ya que lo dice le haré constar, doña Marta Bis, que el jefe fue uno de los dos pecés que se quedaron en Triunfo y no se fueron a La Calle. Él sabrá por qué, pero ocmo creo conocerlo, me lo figuro por mi cuenta. (Nota: lo que no comprendo, entonces, es por qué mantiene amistad y aprecio a de los Ríos, a quien en una ocasión lo escuché presentar en una conferencia en El Puerto).

  32. Ni Triunfo estuvo solo ni el PC lo hizo todo. Que quede claro eso, que parece que aqu´´i va a reescribir la historia a su gusto toto el que vaya llegando.

  33. Iba a sumarme al sentir general (también yo leí T. en mi juzgado) cuandos e me cruza este templario, seguramente socialdemócrata (en Triunfo hubieran dicjo «socialtraidor» acaso) o neolib convencido. No lo tengan en cuenta, no merece la pena. Claro que nadie estña solo en una época. Pero dígame, esctricto censor, dígamen quien hizo más que esos dos que cita. Luego podríamos hablar, antes no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.