Ahora resulta que la descatalogación que era requisito para la instalación del Parque Científico de Aljaraque, y que era competencia del Consejo de Gobierno, se solventó con una simple orden de la consejera breve, Cinta Castillo, en plan yo me lo guiso y yo me lo como. No es que me extrañe en el personaje, pero en modo alguno cabe culparla a ella sola de ese salto mortal que el gobiernillo regional debió advertir y excusar. Que estas cosas ocurren, además, por elevar a gente sin base a puesto altos, desde luego. Pero también es cierto que ocurren, sobre todo, por situar en esos puestos a gentes dispuestas a todo.

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