El linchamiento al que, por unas cosas y otras, está siendo sometida la judicatura me parece uno de los sucesos más peligrosos que han ocurrido en nuestra sociedad hace tiempo. La Justicia se administra en Andalucía, desde siempre pero, en especial, después de su transferencia, en régimen de precariedad escandaloso, como han denunciado los jueces, fiscales o tros funcionarios en repetidas ocasiones sin obtener la menor respuesta de la Junta que, nadie niega que haya hecho un esfuerzo económico en el sector (que podría haberse ahorrado difiriendo el traspaso de competencias hasta estar en condiciones de atenderlas debidamente), pero la realidad es que un Juzgado, es decir, en definitiva, un juez, no puede atender más de mil asuntos por año sin que se produzcan despropósitos como los que lamentamos. La Junta está echando leña a ese fuego insensato en lugar de plantearse en serio un plan de choque que adecente ese servicio público esencial como el que más.

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