No debía faltarle razón al biólogo y premio Príncipe de Asturias, Ginés Morata, cuando se opuso en Doñana a la construcción del oleoducto promovido por un grupo próximo al PSOE. A Morata lo destituyeron sin contemplaciones y fue sustituido nada menos que el ex-Presidente González como pieza de la estrategia del Gobierno y de la Junta de sacar adelante el negocio que ZP ya se había comprometido a defender. Pero la Unesco no se ha andado con paños calientes sino que amenaza, en el caso de que el oleoducto se construya, con retirar al Coto su actual condición de “Patrimonio de la Humanidad”. Fuerte envite para los apoyos de un proyecto que no hay que ser un lince para entrever su peligrosidad. Veremos ahora hasta donde llega la larga mano de las influencias y hasta donde está dispuesto a arriesgar más aún, por favorecer a sus socios y amigos políticos, el partido en el poder.

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