Hace años que sigo con interés el “affaire Seznec”, grandísimo embrollo judicial francés inaugurado en 1923 con una cadena perpetua impuesta a un ciudadano bretón acusado sin pruebas de haber matado a otro. Sin crimen, sin confesión, sin víctima siquiera, Guillaume Seznec pasó el resto de su vida en penales, primero en el terrible de la isla de Saint Martin-de-Ré y luego en el famoso de la Guayana francesa que Papillón haría célebre con su epopeya presumiblemente inventada. El año del bicentenario de la Revolución (1989) viví de cerca en París la constitución de un  grupo de apoyo formado de notables e intelectuales (por ese orden) que proponía –Seznec había muerto en el 54–  la revisión del proceso, y poco después se abriría una comisión encargada que acabaría rechazando la petición siete años más tarde, lo que dio lugar a que el Consejo General de Bretaña acordara por unanimidad renovar la solicitud, finalmente decidida por la ministra del ramo en el año 2001. Más de ochenta años después se celebra estos días el nuevo juicio en medio de un debate social que mantiene intactos, al cabo de tantas décadas, las posturas y prejuicios de los primeros actores, en medio de un novelesco enredo de pruebas falsas, testigos inencontrables y hasta policías sospechosos de haber fabricado contra el pobre Seznec las evidencias precisas para salir del paso. De Francia se pueden despotricar muchas cosas pero no cabe sostener que esa gran nación no conserve viva la vieja tradición justiciera que le viene derecha de la Ilustración..
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No saldría bien parada nuestra opinión pública ni nuestro sistema judicial de una comparación con los del país vecino. Cuando pasen ochenta años no quedará en pie ni un alma entre los testigos abrumados del 11-M (como no quedan del fracaso del pobre Seznec), por ejemplo, y la triste odisea de las asociaciones de víctimas, manipuladas o sin manipular, no habrá de dar de sí  más que para unas líneas entresacadas a duras penas de la hemeroteca. Pero casos como el deplorable de la condena de Seznec –sobre todo si finalmente se consigue la rehabilitación del condenado– tendrían que hacer reflexionar a los apresurados partidarios de cerrar como sea un proceso tan agujereado como el que nos traemos entre manos en España a pesar de le evidencia de la extrema debilidad de la instrucción y de la inverosimilitud de sus conclusiones. Nadie ha resuelto en Italia a estas alturas el “caso Sofri” a pesar de la contribución excepcional de Carlo Ginzburg en su defensa y haría falta todo un Voltaire para repetir la hazaña de aquel “caso Jean Calas” que inspiró al filósofo el “Tratado sobre la Tolerancia”, o un Zola bragado capaz de enfrentarse a una galaxia judicial con tanto agujero negro y tanta estrella rutilante. La experiencia demuestra que con frecuencia lamentable la opinión pública se divide esquizofrénica sajada por la filosa navaja de la pasión, como si tomar partido fuera preferible a buscar la verdad o como si los graves desafíos de la realidad obligaran a la Justicia a forzar sus propias limitaciones. Un país que ochentaytantos años más tarde sigue atento las vicisitudes de un proceso que busca rehabilitar a un condenado que murió hace medio siglo constituye todo un ejemplo de seriedad para oponer a quienes querrían perpetrar en el nuestro una faena de aliño para liquidar el mayor atentado de nuestra historia. Uno que ha conseguido reducir el pleito a una confrontación partidista, en cambio, apenas merece la Justicia que dice reclamar desde ambas orillas. Es posible que jamás sepamos toda la verdad de esta historia como nunca descifraremos probablemente el complot que acabó con Kennedy o cual fue la verdadera historia del famoso molinero de Friuli. A esos que se desgañitan protestando contra la teoría conspiratoria habría que recordarles que poco podrán hacer ellos mismos fuera de su propia teoría de la conspiración.

19 Comentarios

  1. Evidentemente el último párrafo, la confrontación partidista, es la canción desesperada tras los veinte poemas de amor (a la justicia). Y aún hay quien toma por juicioso, reposado, intelectual, moderado y circunspecto al que se autotituló de Oyente, cuando mascaba chocolatinas y se movía entre pucheros. En plan Juan Simón enterró a Montesquieu y bien enterrado lo dejó.

    Si cuando una servidora oye hablar de políticos se pinza la nariz con los dedos y dice ¡puag!, la toman por facha, pues qué le vamos a hacer. Me llamaron puta roja otras muchas veces. Pero ya me dirán a qué me apunto cuando sólo se puede ser radical individualista aunque me digan ácrata.

    Ya disertarán ropones y puñetas si se dignan asomarse al blog. Por cierto, ¿qué me dicen de la judicialización de la vida rosa, de los famosetes del papel cuché que se tiran denuncias a la cara como salivazos? ¿No habría forma de hacerles pagar costas a los dos, a penalizado y absuelto? Más que nada en plan puntos de carné de conducir: por disuasión.

  2. Lo malo de las teorías conspiratorias es que a veces son ciertas, pues son sostenidas precisamente por aquellos que están más en disposición de idear una contra-conspiración para frustrar los intereses de los malvados. Muy acertado el final. En este país nunca ha habido un cambio de gobierno sin que se vocifere que ha sido causa de una conspiración de la derechona cavernaria o de la izquierda antipatriótica. Pero la realidad de la naturaleza humana celtíbera lo contradice pues, para bien o para mal, jamás tantos han podido ponerse de acuerdo durante tanto tiempo para ejecutar un plan tan complejo.

  3. “radical individualista”,
    ya que parece esperar una respuesta permítame contestarle aunque suscribiéndome solo al segundo epíteto -el otro parece irrelevante dado la imposibilidad de probar aquí a qué nos dedicamos cada uno: El caso es que no sé cómo la han podido tomar a ud. por “roja” si según la doctrina capitalista, radicales individualistas son precisamente todos esas abejas que alimentándose de la prensa rosa, esto es, satisfaciendo sus vicios privados y sus intereses egoístas contribuyen al beneficio publico (=prosperidad económica); esto no es mío por cierto. Estoy seguro de que no quería referirse a eso, pero me temo que la frase no indica otra cosa. Los griegos usaban la palabra ‘idiotés’ para referirse a los que despreciaban la política y se interesan únicamente por sus asuntos privados. Así que lo de ‘roja’ no suena tan mal después de todo.

  4. Jo, mi don Profeta. Llega usía arreando estopa que decía mi don Emiliorromero en su premio Planeta. Servidora dejó de usar los diccionarios políticos hace siglos y más bien se acoge al sagrado del DRAE. Radical en cuanto a buscar las raíces, incluso asumiendo la tercera acepción del dicionario máter; individualista porque me dejaron huerfanita ideológica y soy incapaz de encontrar siglas de partido que medio me cuadren al dos por ciento. Lo de p… roja me lo decía un alcalde falangista junto con la amenaza de tenerme setenta y dos horas enchiquerada sin explicaciones.

    Lo de ‘idiotés’ no venía en mi diccionario heleno-hispánico, pero a lo mejor (peor) resulta que me viene al pelo. Una ya desvaría a ratos.

  5. ¿Acaso cree Anónimo que los que madrugan duermen hasta el sigueinte madrugón? Lo de “idiotés”, discutible, don Daniel y, respecto al fondo del asunto, pues conforme en todo. ´M ehubiera gustado que el jefe se hubiera quedado más en el caso del molinero de Friuli, aunque muchos casos como ese tenemos nosotros en nuestro pasado nacional.

  6. (“Nacional” es término que, en cierto modo, es inutilizable precisamente desde ayer oséase desde queen el partidillo Catalunya-Euskadi sonaorn en España dos himnos especñificamente no españoles).
    Sobre el fondo, una vez más lo que saben: no es bueno que quien tiene que juzgar o pertenezca al gremio de juzgadores se pronuncie fuera del estrado, pero conforme de arriba abajo con lo que dice don ja. El caso Seznec tiene extraordinaria importancia para los jueces y juristas en general, aunque por desgracia no creo que se conozca mucho entre nosotros, aparte lectores omnívoros como jagm, Y en relación con el 11-M, acuerdo pleno. Me temo que un día nuestros bisnietos deban leer y escribir (si la LOGSE se lo permite, que ésa es otra) sobre ese caso, en los mismos témrinos que estos días, en efecto, se está haciendo en Francia.

  7. Nadie tiene aquí asegurado el remite, pero conste que el anterior Daniel que, desde hace tiempo largo escribe en este blog soy yo y no don Danile, no sé si les ha quedado claro.
    ¿Tortuga dice usted, mi don josian? Ese sumario en concreto no es que vaya sobre una tortuga es que tiene que recorrer un laberinto entre cuyos constructores, el más tonto era Dédalo.

  8. No creo que haya necesidad de recordarle a gm que no estamos en Europa hasta ese extremo, sino en esta África Cisgibraltarina en la que los gatos judiciales son pardos con tanta frecuencia. ¡El caso Calas…! ¡Los propios casos italianos que dieorn lugar a las obras de Ginzburg! Esto no es Europa todavía, maestro, no tiene nada más que comparar los jueces de “Manos Limpias” italianos con sus imitadores de aquí.

  9. Conspiración, conspiración. Pero ¿qué más conspi quieren que tener a Rubalcaba de responsable de seguridad? Hoy mismo da El Mundo su última entrega del serial (serial del que no tiene la culpa el periódico ni la realidadm, sino la resistencia manifiesta de policía y Justicia a que se aclare el golpe de Atocha) y no puede ser más transparente, una vez más, la cosa. ¿Que no ocurrirá nada? Pues claro, pero eso lo único que prueba es que están de acuerdo los ocultadores. Miren, ya pueden ustedes decir misa, que los Zetapés´, incluyendo a los de uniforme y toga, harán lo imposible por cerrar el caso. Efectivamente, no estamos en un país democrático, porque si lo estuviéramos esta conversación carecería de sentido.

  10. Me he puesto como una descosida a bucear e3n Internet y aquí tengo material largo sobre elk caso Seznec. Una vez más gracias por la incitación.

  11. Tengo que decirles que el retraso de hoy no tiene otro responsable que un servidor de ustedes que ayer, no me explico cómo, dejé de enviar el texto a quien gestiona el blog. Lo siento y vuelvo a agradecerles no sólo los excesos afectuosos sino su valiosa colaboración. Yo aprendo más que ninguno de ustedes con este ejercicio, Muchas gracias.

  12. Si quedamos en que la Justicia es un cachondeo, ¿por qué seguir dándole a la matraca, como usted dice? Comprendan que sólo trato de desahogarme, pero de todas maneras un ejemplo como el de la Justicia francesa no creo que sea aplicable aqí entre nosotros. FRancia es país de grandes escándalos judiciales, como usted mismo recuerda, pero eso es justo lo significativo; qie Esopaña no lo es a pesar de cuanto en ella ocurre.

  13. El expolio de Rumasa, las facturas falsas de Sevilla (y otros feudos sociatas), las chapuzas de los jueces estrellas, los narcos puestos en libertad “por error” o “descuido” del juez, los terroristas libres también por descuido del juez (“falta leve” en el caso del juez Dekl Olmo), la hipotética devolución del maletín de Ollero, el silencio sobre el “caso Montaner”, la incógnita de “Míster X”… Los de buena voluntad poco podemos hacer en este patio. Aquí no manda más que don Monipodio, ya debería saberlo, don gm.

  14. “A pesar de la evidencia de la extrema debilidad de la instrucción y de la inverosimilitu de las conclusiones”. ¿Usted ha leído el sumario, don Sabio (según Márquez Reviriego, El Mundo de Andalucía, ayer)? Si noe s así debería ser más prudente y si es así…, como para echarse a temblar.

  15. Alerta al blog: lean el interesante artículo que publica Antonio Ramírez de Verger en El Mundo de Andalucía, edición de Huelva, hoy lunes). Si no lo consiguen pregúntenle a jagm la razón de que las ediciones andaluzas de El Mundo no estñen en Internet, como lo están las de otras regiones. De nada.

  16. Una columna preocupante, es decir, de interés, al menos para quienes nos empecinamos en que esta despelote judicial no tiene por que ser inevitable. Yo conozco –seguro que ustedes también– jueces y fiscales excelentes, y muchos excelentes más serán enteramente desconocidos, que sería lo deseable en cualuqier caso. Pero ya veo que las cosas son lo mismo hoy que en tiempos de Voltaire o de Zola o en plena Edad Media y eso me desanima más todavía. Quizá es que este espectáculo resulta ya insoportable.

  17. Efectivamente “el affaire Seznec “es conocidísima en Francia y por varias razones:
    primera que ocurrió en una época en donde las desapariciones y sospechas de asesinatono no eran moneda corriente,
    segundo porque la figura del Sr. Seznec resulta admirable,
    tercero porque como bretón contó rapidamente con el apoyo y la simpatía de sus paisanos,
    cuarto porque la familia no cejó nunca en su intento de conseguir la rehabilitación del patriarca, organizando conferencias incluso al fondo de la Francia rural, escribiendo libros y artículos.

    Personalmente, como media Francia, hace años que estoy convencida de que Seznec es inocente, culpado por un policía manipulador y despreciable. Cada sociedad tiene su criminalidad, y por lo tanto también sus errores judiciales. Cuando en España se hablaba del Lute, en Francia teníamos otra “affaire” con un notario de Bruay en Artois, que parecía un culpable magnífico: era un notable de la burguesía de provincia. No todo es bonito en este país. ¿ Y qué decir del “affaire Doutreau”? Algo peor es imposible.

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