Decididamente el fiscal-consejero de Justicia parece haber asumido, con todas sus consecuencias, su papel de defensor de la Junta en el “caso ERE”, tal vez basado en aquella doctrina del anterior Fiscal del Estado que defendía, como una virtud, el hecho de que los magistrados arrastrasen la toga por el barro del camino. Referirse a esa super estafa como “el rollo de los ERE” descalifica a cualquiera y más a un miembro de la Justicia, no sólo porque suponga un desprecio supino a la juez instructora sino porque se ve a legua que al fiscal lo han llevado a la consejería para hacer el trabajo sucio de blindar a los responsables al precio que sea.  Tanto Griñán como De Llera están echando sus paletadas de tierra sobre el féretro de Monstesquieu.

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