Un profesor opina aquí, con muy buenas razones, por cierto, la práctica inviabilidad de una prueba judicial basada en las ‘escuchas’, y el concejal marbellí desaparecido, Carlos Fernández, envía en una botella teledirigida el mensaje de que si está escondido es porque aguarda a que se produzcan “ciertas nulidadades” antes de entregarse a la Justicia ciega. Ya ven que el rollo, inaceptable para la inmensa mayoría, del “caso Ollero” y el lío del maletín, no constituye una excepción sino que bien pudiera convertirse el clavo ardiente al que se agarren en este momento los saqueadores de Marbella y de todas partes. Curiosa situación derivada del escrúpulo garantista: no se puede actuar contra delitos que constan pero que el Poder –por la cuenta que le tiene, qué duda cabe—no se decide a atacar modificando de manera pertinente la legislación actual. Puede que veamos a la tropa postgilista en la calle como ya hemos visto a los anteriormente condenados en el caso Ollero. Todo un motivo de orgullo teórico para la democracia. Todo un torpedo bajo la línea de flotación de la confianza ciudadana en el Estado de Derecho.

1 Comentario

  1. Hoy conocemos que los herederos de quien le entregó el maletín a Olleros lo reclaman para sí. ¡Pura lógica a que ha conducido al absurdo judicial! Y encima van ustedes y publican un artículo apoyando la nulidad de las “escuchas”, que es lo que está esperando ese cocejal doblemente tránsfuga, explusado por el PA, misteriosamente readmitido (¿por qué, ahhh…) y hoy en busca y captura.

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