Ya era raro que la idea de la tasa de La Línea/Gibraltar no tuviera réplicas. Y ahí tienen ya la inventada por el alcalde de Almonte, que habrán de pagar los vehículos que pasen por su alfoz camino de Doñana, pero que lo que revela, sin lugar a dudas, son los viejos celos y el forcejeo tradicional entre el Ayuntamiento y el Parque. Excusas hay miles, las que se quieran, pero tengan por seguro que lo que fundamenta el gravamen ideado por Bella es su pelea con el poderoos vecino que hace poco, con motivo de la visita de una ministra, hasta se permitió dejarlo sin voz. Lios lugareños más que nada. Que pegan bien poco en un lugar tan universal.

1 Comentario

  1. con no sé cuantos días de retraso, pero como no hay nada mejor que leer…Esto de las tasas que hay que pagar aquí y allá, en Londres, para entrar en la ciudad, los obstáculos de toda índole que se les pone en las carreteras me da la impresión que retornamos a la Edad Media. Durante años, siglos, los hombres hemos tratado de aligerar las comunicaciones y hoy en día, está todo tan abarrotado, que tenemos que dar marcha atrás y poner obstáculos físicos y monetarios.

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