A mediados de los 60, Antonio Burgos, para perfilar debidamente la autonomía que disfrutábamos escribió que nuestra Cámara regional era “un Parlamento de la señorita Pepis”. ¡Ni sospechaba el maestro la que se avecinaba! Ayer mismo debatió la comisión que investiga el saqueo de la Faffe sobre la sobrada incomparecencia que, tras el calculado portazo de Chaves, han venido dando los demás citados, incluyendo  ¡los que “aún son miembros de esa institución! Ardua cuestión la de la responsabilidad penal de los incomparecientes, sin duda, pero yo recuerdo que, hace más de quince años,  un ilustre letrado de la Cámara andaluza escribió y repitió la fórmula “el Parlamento ha muerto”. Desde luego, si esa Cámara no consigue algo más que el derecho a lamentarse, muerta o moribunda, nuestra pródiga autonomía habrá dado la razón a la certera caricatura que tanta gente acabó copiándole a Burgos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.