Una encuesta publicada en el Journal du Dimanche, ha creído desvelar el quid de la reacción nostálgica registrada en Francia en recuerdo y favor de François Mitterand, descubriendo bajo ella un simple recurso psíquico provocado por el desencanto de Sarkozy. Al mismo tiempo, en España, el ex-presidente González ha afirmado sin cortarse un pelo que si a él se le antojara volver al ruedo político le iría mucho mejor que a ZP. Y da una razón que no deja de ser estupenda a fuer de cínica y que, entiendo que puede aplicarse de rebote al caso francés: que a él, a González, el pueblo no le reprocharía a estas alturas “las barbaridades que hizo”, sencillamente porque las ha olvidado. Gran verdad. Las cosas se olvidan pronto y más si es el inconsciente colectivo el guardián de su serallo, y si no ya me dirán cómo es posible que, ahora que no hay francés que no conozca el intenso compromiso de Mitterand con los pronazis de Vichy y sus posteriores “complejidades” –el fue quien conceptualizó “la necesidad de la contradicción interna”…—surja este movimiento nostálgico. González, que soñaba con parecerse a aquel modelo como éste aspiró siempre a ser Napoleón y Napoléon a revivir a César o a Alejandro, cree saber que el pueblo español ha olvidado ya las razones –decenas de asesinatos del GAL y corrupción generalizada—que lo echaron del poder en su día y, muy probablemente lleve razón, pero no es esa amnesia la razón de la nostalgia sino la sencilla comparación con sus sucesores lo que ha desatado la nostalgia francesa y reanimado el gusanillo de este nostálgico de sí mismo. Dicen los encuestadores franceses –que han trabajado sobre análisis cualitativos—que se echa de menos en Sarkozy al presidente verdaderamente tal, que sabe guardar con prudencia las debidas distancias y que, además de ofrecer modernidad y “new look” o desprecio por las normas convencionales, sepa mantener la apariencia de dignidad que tanto divierte a las masas. A los otros se les echa de menos no por virtud de ellos sino por demérito de los que vinieron detrás. En este sentido, puede que González no ande muy descaminado.

El prestigio político es inevitablemente referencial aparte de que la memoria sea flaca y permita estos giros copernicanos de la opinión. Eso es lo que alarma a la madurez francesa y lo que, seguramente, anima a González, cuya travesía del desierto ha sido discreta y larga aunque durante ella se haya puesto las botas, que una cosa no quita la otra. Y hay que admitir que, “barbaridades” incluidas, entre él y lo que ha venido tras él no hay color como no lo hay entre Mitterand y Sarko. La estimativa se basa en la comparación, no hay que olvidarlo. La pública más que ninguna.

2 Comentarios

  1. A veces me pregunto si somos todos nostálgicos , si la nostálgia no es, como la risa , característica de la especie humana pues la nostalgia corresponde a una valoración del tiempo pasado. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Son verdaderamente Mitterand mejor que Sarco y Gonzalez mejor que Zapa? Es verdad que nos lo parecen pero recuerdo que detesté a Mitterand a partir del principio de sus mandatos por fariseo y jesuita, y cuando murió lo admiré por su capacitad a maniobrar y a tomar distancia con respecto a la clase política, rodearse de hombres mediocres , que son los que hay , pero saber cómo utilizarlos. Finalmente lo detestaba por las mismas características que luego lo admiré.
    Finalmente creo que , para mi, el gran jefe de estado es el que es capaz de dirigir un pais con imaginación histórica….
    Besos a todos.

  2. El GAL le dio al Sr. X más votos que le quitó. Había en aquellos momentos más españoles a favor de la guerra sucia que en contra.

    Lo que no pudo resistir electoralmente fue el saqueo de los “fondos reservados”, Filesa y una docena más de chiringuitos de trincar sistemáticamente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.