Pocos fenómenos ilustran tanto la soledad de la gente como el auge de esa rara industria que crece opulenta alrededor de los animales de compañía. Se lleva uno la sorpresa de saber que –en este país donde malvive un tres por ciento de la población en situación de “pobreza severa” y un veinte inmerso en la “pobreza moderada”–  se celebra nada menos que una Feria para el Profesional del Animal de Compañía, rara industria que mueve en España 700 millones de euros al año. Tal vez no disponemos todavía aquí del sofisticado montaje americano ni es apenas concebible entre nosotros una idiota como Paris Milton afirmando que para ella su perro no significaría menos que una hija, pero todo se andará. Ayer mismo leí estupefacto en el suplemento sobre Ifema que ofrecía este periódico que en los EEUU ese gasto alcanza ya los 41.000 millones de dólares anuales necesarios para sufragar desde los cuidados higiénicos elementales de las “mascotas” hasta firmas de ropa (¡) canina, hoteles con ‘spa’ que ofrecen a los animales pedicura y mascarillas de belleza, pólizas sanitarias, cirugía estética, dietas de adelgazamiento y, finalmente, lujosas funerarias. Eso sí, disponemos ya, por ejemplo, de peluquerías caninas en alguna de las cuales se afirma que se da a los animales “un trato muy ‘personalizado’ ”, aparte de tratamientos que incluyen varios champús, acondicionadores específicos y costosos tintes, aparte de la laca final, así como “consultas etológicas” planteadas como escuelas de vida tanto para los protegidos como para los dueños. Prestigiosas firmas ofrecen encargarse de la nutrición de perros y gatos desde la “infancia”, de manera que pueda garantizarse un desarrollo adecuado y armónico, evitando trastornos del peso o problemas de movilidad a base de controlar con escrúpulo los escogidos nutrientes y calibrar sus contenidos. Ni por asomo hubieran podido soñar ‘Scipion’ y ‘Berganza’ que alguna vez su especie dispondría de toallitas de triple acción, soluciones para la limpieza de oídos, antiparasitarios externos e internos, y menos que un día hubieran de compartir ese reino doméstico con gatos, lagartos, hurones, ardillas, serpientes o ranas, iluminados todos ellos por la luz colorista del acuario acondicionado. Recuerdo en este punto el aviso de Aristóteles, convencido en su ‘Política’ de que el hombre solitario es un dios o un  idiota.
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Mucho me temo que si ese sector proyecta organizarse y crecer es porque ha detectado una tendencia creciente en esa rama del consumo tan estrechamente ligada a la soledad. El animalismo, incluso reducido a esta experiencia limitada de la compañía animal, no se debe tanto, posiblemente, a la inclinación por la Madre Naturaleza o al deseo de contactar con ella, sino a la urgente pulsión de casi todo solitario a llenar el hueco abierto por el retiro a su alrededor, que Valéry explicaba argumentando que, en realidad, bajo todo solitario, detrás de todo aislamiento libremente elegido, hay siempre un ‘culpable’, y en consecuencia, una cierta necesidad de compensación. El sujeto humano resiste malamente la ausencia del Otro, incluso cuando la provoca él mismo, y peor aún, por supuesto, si esa ausencia se debe a factores ajenos que no está en su mano controlar. Por eso en el modelo de vida urbano la ‘domesticación” (o ‘domiciliación’, que es lo mismo en origen) del animal se ‘humaniza’, se ‘personaliza’ sublimatoriamente con una ofuscación que expresa eso que los existencialistas llamaban “le besoin d’alterité”, la necesidad de la compaña ajena. El “zoon politikón”, el animal social del clásico, puede concebir la soledad como un lujo pero suele ser incapaz de soportarla y ahí está el Otro animal –perro o gato, sapo o culebra, pez mudo o pájaro canoro– para sublimarla aunque sea en términos delirantes. “Cuanto más conozco a la gente más aprecio a mi perro”, dicen que decía Diógenes el Can. No hay que olvidar que lo decía solo en su tonel.

17 Comentarios

  1. Extraño tanto silencio ante una columna-denuncia, por otra parte tan divertida. No descarto que la gente esté mediatizada por los comicios ni la incomodidad del puñetero servidor del blog.

  2. Gran fondo moral, oculto discretamente, censura prudente pero radical del despilfarro y la deshumanización que, por paradoja, implican ciertos extremismos animalistas.

  3. Más creo en lo segundo, doña berenice, porque la lentitud es desesperante. Un escándalo el tema de hoy, sin necesidad de pintar cuadros trágicos, y lo que no sé si será peor una muestra de imbecilidad invasora en esta sociedad solitaria.

  4. A nuestro David Riesmann le hubiera gustado leer esta crónica del absurdo, retrato de “la muchedumbre solitaria” en la que ni siquiera nos percatamos de estar inmersos.

  5. Ese tema es típicamente neoyorquino. Este es el paraíso de los idiotas del bicho, gente aburrida y sola, pero también injusta a la hora de dedicar esas fortunitas a cuidar un fox o una ranita meintras se muere helado un negro en su puerta. ¿A que parece que me he puesto trágico? Pues no lo crean, es que vivo aquí hace veinte años.

  6. Entro por primera vez para felicitarle, y lamento que la memoria me falle y no me acuerde de tantos artículos suyos como he recortado del periódico pero no tengo a mano. Hoy mismo da otra vez una prueba de su humanismo fundamental, sencillo, sincero. Personalmente agradezco su tarea.

  7. Hya mucha miga bajo lo del “culpable” de Baudelaire, estupenda cita. Y mucho acierto en lo de la búsqueda del “Otro animal” por parte de los solitarios. Lo curioso es que la mayoría de esos solitarios no saben que lo son.

  8. Mi don Aristó, de lo poquito de filosofía que una ha leido, no imaginaba la realidad social de dos mil cuatrocientos años después de enfriársele el velo del paladar. Al carecer del don de la profecía, el Estagirita, no podía sospechar la existencia de los miles de ancianos que viven hoy solos en las modernas polis, sin ser dioses ni idiotas.

    Don V. o B. -¿rectifica? don Jamfry- que usted cita, don Anfi, afina muchísimo más al referirse al aislamiento libremente elegido, pero una, en su superficialidad, no cree que haya siempre un ‘culpable’, y en consecuencia, una cierta necesidad de compensación. C’est la vie, por sus múltiples y difíciles corredoiras la que lleva a muchos (je, je, me entran ganas de poner y ‘muchas’ para imitar al boinakari de la casa rosa) a elegir (?) esa soledad como mal menor (llámese nuera, residencia barata -sinónimo de moridero- o similar). Siempre lo encontrarán antes, sentado ante su tele sin apagar, dormidito para siempre, si su gozquecillo o su micifuz alertan al vecindario con sus lamentos y no se necesita el aroma de la putridez como aviso. No creo que muchos de estos solitarios forzosos inviertan casi toda la paguita en ortodoncia de su pequeño amigo o en dejar una manda para que le cuelguen un diamante con sus cenizas al ladrador.

    En cuanto a las excentricidades de esos chalados del trato muy personalizado, una servidora propone, como para los etílicos al volante, o los voladores en autovías, una sencilla y poco electoral propuesta: ¿que usted va a 230 en su audi de Astorga a León? Po fale, po malegro, cuánto cuesta su audi, 80 mil, pues tiene usted una multita de 79 mil, a pagar antes de la puesta de sol. O de que salga. O lo pierde. ¿Que usted paga seis ochocientos por cinco días en un hotel de 6 huesos para chuchos? Pues apoquine seis novecientos a la ong -verdadera, ¿eh?- de aquí la segunda puerta a la derecha o el yorkshire va directo de aquí a otra ong, calvos sin fronteras, del tirón.

  9. Fr d ctoxt.
    ¿Quién tiene la culpa? Los terroristas. De acuerdo, pero ¿no es verdad que se le dieron alas a los terroristas? Bueno es que… Ni es que ni es co: se le dieron alas. Este es un buen momento para que quienes se las dieron bajen la cabeza. Todo el mundo se equivoca.

  10. Sociata, eres una mala persona. Ni siquiera en un día como éste (que se supone que debería afectarte) te drena bien la bilis. A lo mejor es que estás nervioso…

  11. Agencias. Mondragón 07 mar 2008.

    Se ha producido un tiroteo en esta localidad poco después de las 13,30 horas. Como consecuencia de este accidente, ha resultado herido I. C. de 43 años. Fue trasladado al hospital de dicha localidad donde una hora aproximadamente después ha fallecido por parada cardiorrespiratoria.

    Al parecer, el difunto deja viuda y huérfanos. Lamentamos tan desgraciado accidente y solicitamos una oración por su alma.

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