Se ha quedado solo el PSOE en su silenciosa defensa del oleoducto que un grupo empresarial extremeño quiere trazar sobre delicados territorios onubenses. El PP su unirá a IU y a las más importantes fuerzas civiles en su oposición lo que forzará al partido de Chaves a aclarar su postura y manifestar las razones por las que apoya lo que todos los demás rechazan, aunque puede que su respuesta se enroque en la ambigüedad como ya hiciera al abstenerse reiteradamente en el Ayuntamiento cuando el debate sobre la central de Endesa. El problema es que en esta ocasión, salvo que consiga sus buenas razones para explicar que el paso de esa peligrosa conducción sobre nueve espacios protegidos por la UE no afecta al medio ambiente, abstenerse sería tanto como poner en almoneda nuestro patrimonio natural y corroborar las “hipótesis” que ven en la consejera onubense del ramo una auténtica encargada del partido para sacar adelante ese proyecto empresarial de sus “amigos políticos”.

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