Actualidad perturbadora: al alcalde de Granada y al presidente de la Diputación onubense (ambos militantes del partido en el poder) se les acusa, respectivamente, de tratar de largarle un palacete a su señora y de organizar un soborno para abortar una moción de censura en un municipio cliente. Son la segunda línea de esta compleja vida pública en la que se patina con un pie por fuera de la pista legal, qué duda cabe de que a imagen y semejanza del patinaje que se practica en la primera. La sombra de la corrupción está resultando más alargada de lo que se pudo imaginar en principio, con estas evidencias de la profundidad de su arraigo. De arriba abajo, de izquierda a derecha, parece que no quedara ya refugio para la gestión responsable y honrada. Los efectos del mal ejemplo ya no hay quien los pare.

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