Nunca tuvo la autonomía andaluza una red de sedes propias. Heredó las del franquismo, en primera instancia; amplió luego comprando y vendiendo a calzón quitado; llegó, incluso, a vender para alquilar luego lo vendido – una cosa que se llama en inglés “sale and lease back”– con pérdidas que la Cámara de Cuenta estimó en su día superiores a los 131 millones de euros. El presidente Borbolla intentó resolver el problema pero me consta –me consta, repito– que fue obstaculizado en su propósito y, luego, la constante amplificación del invento acabó desmadrando todos los cálculos. Existe un “plan de sedes “–¡vaya plan!—pero la Junta confiesa, bien pasados los tres decenios, que no sabe bien dónde reside. Una prueba más del carácter chapucero de nuestro “régimen”. No sabemos dóndes estamos. Me pregunto si sabremos lo que somos.

1 Comentario

  1. Pues si la Mezquita-Catedral de Córdoba es un bien privado, que paguen sus impuestos correspondientes como hace todo hijo de vecino con sus bienes privados.

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