Si hay un tópico optimista en el ámbito antropológico es, como me recuerdan desde el incansable Departamento de Historia Antigua de la universidad Hispalense, ése de la “la santísima dualidad”, es decir, la idea crucial, derivada o paralela al concepto de andrógino, que viene a decir que la Humanidad no es ni macho ni hembra, ni masculina ni femenina (ni epicena, por supuesto) sino ambas cosas a la vez. Las teorías al respecto son intrincadas y se han teñido últimamente, como no podía ser de otra manera, de un inevitable aura polémico que, en todo caso, los números cada día más numerosos y elocuentes de que disponemos van reduciendo al absurdo por la vía rápida. Desde el propio Gobierno, o sea desde el ministerio, acaban de darnos, por ejemplo, un informe sobre “Datos y cifras del Sistema Universitario” referido al curso 2005-2006 en el que, junto a la esperada disminución de las matrículas que determina el descenso poblacional, se destaca un hecho fundamental e incontrovertible: la mayoría femenina en todas y cada unas de las situaciones estudiadas. Es verdad que el fenómeno del crecimiento femenino viene de atrás y que sólo en el decenio de los 70 se multiplicó por tres el número de hembras que accedía a la enseñanza superior, pero una simple ojeada a la reciente estadística demuestra que no se trata simplemente de un vaivén entre los sexos sino de una auténtica revolución que aquellos colegas hispalenses parece que interpretan como la expresión de un “decadencia relativa” del modelo social impuesto desde una cultura tradicional, que  implicaría la imposición de una actitud represiva contraria a las tendencias naturales y que habría sido introducido por la peculiar acción intelectual característica de la historia humana. No sé qué decirles, la verdad, no ando yo muy seguro de esa conclusión, pero me quedo de momento con el dato aplastante de que la mujer ha pasado de su posición marginal y auténticamente exótica en el sistema socializador por excelencia a una postura dominante que sólo es posible mantener a estas alturas desde el fanatismo testicular.
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Dos datos me proporciona la misma fuente universitaria que estoy seguro que ha de producirles la misma impresión que a mí. El primero de ello es el hecho neurobiológico, al parecer probado, de que las hembras poseen millones de conexiones interhemisféricas en el cerebro de las que carecemos los varones, una circunstancia que, siempre según mi académica fuente, permitiría a la mujer “una visión más holística de la realidad”. El segundo procede de un difundido libro de Naouri sobre el ‘gap’ generacional y sus causas, en el que se sostiene que tres de cada cuatro niños que acuden a la consulta del pediatra son machos, lo que indicaría una debilidad congénita del “sexo fuerte” o, como expresan mejor mis corresponsales, la estupenda paradoja de que la hembra –como el pellejo de cuero frente al ánfora de barro—puede que sea a un tiempo más fuerte y más frágil que su media naranja. ¿Por qué, entonces, se mantienen flagrantes discriminaciones de hecho, algunas tan ridículas como la inferioridad de los salarios o las pretericiones laborales? Ah, eso habrá que preguntárselo pronto a la hilarante asamblea aristofánica más que al colmao machorro del banquete platónico, espero que sin necesidad de solecismos sexistas ni exigencias gramáticas de las que acaba de carcajearse a mandíbula batiente un significado “inmortal” de la RAE. Este otro Neolítico será también de las mujeres, sólo que esta vez no serán ellas las que se queden aviando la choza ni desbrozando el huerto en los ratos libres, sino las que, en nombre de la Diosa Blanca y con el tahalí de amazona ciñéndole el talle, se echen a la sabana en busca del bisonte que abatir o el caballo que domar. ¡“La Santísima Dualidad”! Sería una pena que a un dogma tan tardío le salieran esos herejes/as que puñetera falta que le hacen.

10 Comentarios

  1. Vamos a ver, desde que se conocen las hormonas sexuales y los métodos de determinación están al alcance de cualquier laboratorio medianito, sabemos el porcentaje, tan variable, que tenemos de testosterona/estrógenos, tanto en uno como en otro sexo. A simple vista y de toda la vida, bastaba con fijarse en los antebrazos y hallamos señoras peludas como orangutanas y varones casi lampiños. Claro que hoy con los láser de las narices cada uno va como va.

    No hace tanta falta recurrir a esos millones de conexiones interhemisféricas, que mirusté por dónde, y basada tan sólo en mi infinita ignorancia, me voy a permitir dudar un pelín. Ya lo de ‘holística’ me pone en guardia, pues detrás de palabros de esos se esconde –y se pone rico- mucho charlatán. Siempre me viene a la cabeza el ying y el yang o la homeopatía y recuerden que Hahneman, su creador, terminó sus días aullando en un nosocomio, como si de un arana cualquiera se tratase.

    Que de haber un dios, es mujer, no me cabe la menor duda. Supongo que negra también. (Está muy visto, Epi, lo que acabas de poner). No. Lo que sí está claro es que con las técnicas de clonación, es posible concebir un mundo sin hombres. El espermatozoide es ya tan sólo un adminículo prescindible en todo lo relacionado con la procreación, gestación y todo eso.

    Recuerden que al morir Loyola ya dije que quedan aún un par de mujeres, digamos que una a cada lado de la delgada línea, que me harían depositar un voto útil caso de tener posibilidades de ser presidentas de gobierno. Lo demás, puro desperdicio.

  2. ¡NOTICIA DE ALCANCE! ¡FLASHHHHHH!
    AL JEFE, A DON JA, LO HAN NOMBRADO ESTA MAÑANA “HIJO PREDILECTO DE HUELVA”. Ahí queda eso con la satisfacción de este antinguolector suyo.

  3. Hombre, felicidades, supongo que es importante para los demás, los extraños como signo de valía, y también para nosotros, como señal de reconocimiento y de gratitud, pero supongo que a don Jose Antonio, ni le va ni le viene.¿O sí?

  4. A don ja le va y le viene todo lo de su tierra. Una vez le pregunté (no hace mucho) por qué le interesaba tanto a un tío tan comopolita lo que ocurría en su mundo chico, en su tierra. Y me contestó que es era como preguntarle a una raíz por qué se agarra a la tierra en la que se sostiene y de la que se nutre. Me quedé seco, doña Marta, créame.

  5. A veces se hace justicia. Mi reconocimiento agradecido y mi más sincera felicitación a nuestro “huelvano” universal.

  6. Me temo mi don Chic que pisa usted una raya de picaores que tengo muy discutida. ‘Huelvanos’ somos los de la provincia -campiña, mar, sierra, páramo andevaleño y frontera rebajada- y los que nacieron en la vieja Onuba, Welba si me apura, son onubenses. Como el Jefe, mismamente.

  7. 21:39
    A ja, profeta en su tierra, se le suma la merecida predilección de su patria chica a la llave de oro de la Ciudad de Huelva que ya posee hace algún tiempo. Le felicito sinceramente.

    Sepa doña Sicard y recuerden don Saint Germán la letra del viejo fandango:
    “que nunca está mejoh un árbol que en tierra donde se cría”
    http://huelva-el-sur.blogspot.com/
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    Señoría don Ropón:
    Ayer no bromeaba, solo exhibía la ignorancia de oír campanas sin saber donde.

  8. Enhorabuena. Es como si sintiera que el galardón de ja nos concierne y honra a todos, como a amigos suyos muy especiales.

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