Es impagable la callada y tenaz tarea del Defensor del Pueblo, José Chamizo. En su informe de este año, que acaba de presentar en la presidencia del Parlamento, destaca la triste situación de muchos niños andaluces cuyos padres –y en el Informe se habla de un posible 34 por ciento– carecen de recursos para darles de comer. Chamizo propone que se abran nuevos comedores específicos para ellos junto a los que ya existen para miles de sus padres mantenidos por asociaciones religiosas en esta Andalucía del despilfarro y los millones fantasmas. Es una vergüenza pero une necesidad. La Junta no debería un año más echar en saco roto la voz del Defensor.

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