Hay una contradicción evidente entre la bulla casamentera que se observa en España y la realidad del matrimonio, esto es, la crisis de la familia. Hace nada salió una estimación oficial que cifraba en 408 los divorcios registrados al día en nuestro amenazado país, lo que, si no miente la aritmética, supone que cada año que pasa aumenta en España la tropa de separados nada menos que en 144.000 criaturas. No hay más que asomarse a la Red o prestar un poco de atención a la plaga de los ‘spams’ que nos abruma diariamente para tropezar con anuncios de bufetes que ofrecen al personal “precios razonables” para conseguir nulidades o divorcios, una medida extrema ésta última que algunos picapleitos cifran a la baja en 399 euros, sólo Dios sabe con qué garantías. De poco vale camuflar la estadística. El Consejo General del Poder Judicial ha hecho público que desde el año pasado se han duplicado los divorcios “de mutuo acuerdo” que propicia el sistema de “divorcio-express” recientemente implantado. No hay duda, en fin, de que el matrimonio atraviesa en duro sarampión y de que, en consecuencia, la familia tradicional se tambalea a pesar de las apariencias, y no sólo porque, como alega la derecha, se le haya asestado el golpe conceptual del matrimonio gay, sino porque no cabe duda de que las circunstancias actuales complican el proyecto de convivencia estable y monogámico, en el que un factor importante, incluso clave, como es el de la descendencia, ha sufrido una transformación radical. En Francia, por ejemplo, la mitad de los hijos nacen hoy por hoy fuera del matrimonio, lo mismo que seis primogénitos de cada diez. Hay colas en las sacristías para conseguir turno de boda pero la coyunda dura poco y, por supuesto, con frecuencia hasta hace poco inimaginable, el ángel que lleva las arras o sostiene la cola de la novia (los ángeles no tienen sexo, ya saben) no es o son sino hijos de los contrayentes. Se pueden cerrar los ojos a esa realidad pero ello no va a evitarla.

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Por lo demás, cuando se esgrime el argumento de que la inmigración favorece el crecimiento demográfico, peligrosamente estancado, suele escamotearse otra realidad curiosa y no poco inquietante y es que buena parte de esa población prolífica funciona de hecho en régimen poligámico ante la ceguera voluntaria de la autoridad, que malamente, ésa es la verdad, podría intervenir en la alcoba. No se valora debidamente, en todo caso, el impacto que esta revolución trascendental habrá de tener sobre la nueva sociedad que, sin darnos cuenta apenas, estamos viendo consolidarse a nuestro alrededor, y no anda descaminado el vigía americano (ni que decir tiene que ‘neocom’) que ve en él un riesgo cierto e inevitable de desnaturalización de nuestra civilización tradicional. Y es verdad que quizá no haya hecho social más relevante que este fracaso de la unión genuina en la que Engels no veía más que una “célula de reproducción biológica”. En un libro tan divertido como olvidado el genial Hipólito Taine venía a decir, más o menos, al referirse a la pareja, que la verdad es que la gente emplea unas semanas en tratar de conocerse, unos meses en amarse y toda una vida para soportarse mutuamente, lo que demuestra que la crisis de que hablamos no es nueva sino que viene de lejos oculta por la discreción y las conveniencias, en un régimen en que la infidelidad actuó, en buena medida, de cirineo según la broma de D’Ors de que el matrimonio es una cruz tan pesada que hay que llevarla entre tres. En la “Sonata a Kreuzer” el conde Tolstoï dijo, por su lado y sin recato, que el matrimonio era la manifestación suprema del egoísmo. Sus razones tendrían cada uno de ellos. Pero cuatrocientos divorcios diarios ya no son una frase en una novela por más que haya colas de novios y cursillos prematrimoniales. La gran mutación de nuestra era la estamos viviendo sin salir de casa. Y sin darnos cuenta siquiera.

27 Comentarios

  1. Moratinos acepta una independencia de hecho para Gibraltar a cambio de potenciar el aeropuerto y seis mil pensiones olvidando de paso el uso abusivo de la seguridad social por parte de los llanitos (28.000) y liberando el paraíso fiscal de la saturación de las comunicaciones.

  2. A la cifra que trae el Maestro tal vez deberíamos aplicarle un baremo de relativismo. Huy, se m’has capao. Si comparamos con otros países de nuestra colla, las cifras aún son inferiores a las de Suecia, Gran Bretaña, Bélgica… Italia no me consta. En las que he nombrado el índice de divorcios afecta con mucho a más del 50% de los matrimonios. Pues éso.

    Ahora bien, una se pregunta ¿cuántas parejas de inmaduritas e inmaduritos no llegan al matrimonio tras un mínimo y superficial conocimiento mutuo, una escasa percepción de lo que es vivir en pareja y las consecuencias de traer hijos al mundo para algo más que presumir de barriguita y luego de bebé gracioso y pedorretero? ¿cuántas parejas se dejan deslumbrar, se niegan a renunciar a ese día fastuoso, chaqué, vestido de cola, banquete, agasajos -reyes por un día- y luego, sólo pocas semanas después, no se soportan los egoismos, no se disculpan los errores, no se atizan dialécticamente, o aún peor, con figuritas de Lladró o con la minipimer?

    Mi modesta opinión es que por muchos motivos hoy se alarga la infancia mental hasta los veintitantos, la adolescencia hasta los cuarenta y algo y la juventud, ah, la juventud, la juventud es algo que nos acompaña toda la vida. De esos polvos, huy lo que he dicho, vienen los lodos en los que chapotean hasta alcanzar la gloriosa resurrección de los divorcios.

  3. Esas cosas ocurren por entender mal el amor, por no verlo como lo veía el Apóstol en el texto precioso que se ha impuesto en todas las bodas y bodorrios –recuerden a la suegra del Prínicpe saltara a la fama leyéndolo–, y también, como dice la sabia doña Epi. por no tomarse en serio la relación, por no respetar las regñas elementales de la experiencia. No creo, sin embargo, que el jefe ande muy despistado enlas cifras, que otras veces ha dado ya, incluidas las que recuerda nuestra sabia citada. Lo que sí me parece obligado es resaltar que el fondo de la columna es interesante por su filosofía y por su denuncia de una crisis que nadie quiere reconocer amparados en la paradoja que él explica.

  4. Mejor casarse que abrasarse, decía también el Apóstol, señor Capellán. No cabe duda de que el matrimonio ha sido visto en la cultura cristiana como un mal menor aparte de como un instrumento integrador. De eso debe de saber más gm que es sociólogo, pero del que sigo esperando –pues sé que también se maneja, y cómo, en historias sabragdas y profanas– que nos ilustre sobre el incidente del papa y los moritos.

  5. Váyanse a la mierda, “adoradores de la Cruz”. Lean lo que dice en el periódico de este fanático un amigo suyo, Arcadi Espada, al citar a Inb Hazan en su coda. Mientras tanto o en su caso, váyanse a la mierda, todos, sin excepción.
    Un español musulmán, y qué pasa.

  6. La cita de Hazam es conocida de antigo: “Los cristianos creen que uno es tres y tres son uno”, etcétera. Pero puestos a citar, señor musulmán, no se olvide de los viajes colanderos de Mahoma desde la Meca a Jerusalem, y mucho menos de un buen puñado de suras del Corán que claman al cielo de los hombres: sobre los sexos, sobre la muejr en concreto, sobre los castigos, sobre la guerra santa, sí, sobre la guerra santa… Luego hablamos, si quiere, de citas más o menos ingeniosas.

  7. No gana caso al infiel y volvamos a nuestro tema. Gran acierto el final: “La gran mutación la estamos viviendo en casa”. Sólo esa frase justica el artículo de hoy.

  8. Si la familia fracasa es porque hay otra opción que la supera. Como todo en la vida: evolución. Hoy los jóvenes no van al matrimonio en busca de sexo porque ya lo tienen, y eso explica el fracaso de la antigua perorata de lo buena que resulktaba la castidad para perpetuarlo. ¡Como si no hubiera habido desamores e infidelidades toda la vida! No va a ocurrir nada ni porque se casen dos soldaditos de uniforme de gala ni porque los chicos se divorcien a cientos por día. Hasta pueed que la cosa acabe invirtiéndose algún día, eso no lo sabe nadie. Pero lo que gm subraya con muy buen sentido es la resistencia de la sociedad a aceptar la realidad. En eso me identifico absolutamente con su propuesta.

  9. ¿Eso de la célula familiar no fue Marx quién lo dijo, jefe, y no Engels? Yo no lo sé pero me suena, qué quiere que le diga. Su capacidad para citar de memoria es tan admirable como eventual fuente de deslices. Si es que se trata de un desliz, ya digo, que yo tampoco me acuerdo del detalle.

  10. Dato fundamental que agradecemos muchas personas: lo de que en Francia uno de cada dos hijos nace fuera del matrimonio. Para mantener una paternidad responsable (lenguaje papal) no hacen falta gorigoris, como tampoco garantizan nada las nuevas fórmulas de unión libre. No me quiero meter en el tema de las adopciones homo pero eso es lo que está debajo de mi idea. Me gustaría escuchar a jagm pornunciarse alguna vez sobre la cuestión que tanto interesa.

  11. Todo mi respeto para Madre Soltera, pero ¿de verdad cree que interesa tanto lo de la adopción homo? He lamentado encontrarme esa opinión tan rara al final de un comentario tan acertado.

  12. Una pregunta al anfitrión, como dicen ustedes: ¿Aceptaría que ese M. u otro como él lleguen, pongamos por desgraciado caso, a blasfemar en esta página? ¿Qué haría en ese caso? ¿¿Borrarlo, contestarle como se merece o plegarse a la presión de los “dialogantes” y zapateritos? No espero su respuesta, y seguiré fiel al blog y a su trabajo, que hace años que sigo, pero de verdad que me gustaría verlo salir airoso de esa prueba.

  13. Una se casó tres veces, pero ni fue ninguna de ellas la relación que le quedó en la cabeza ni en el corazón ni en…, ¿comprendés, che? Mucho tacto está echando don josian, viejo amigo, pero la verdad a mí me gustaba más todavía, que ya es decir, cuando era un joven (lo sigue siendo) no poco alocado y que no paraba en barras. Chao, todo esto es broma, imaginá, con lo que yo lo quiero, a mi don joseantonio…

  14. ¿Será el moro M.. el “español musulmán” uno de esos polígamos de que habla gm en el segundo párrafo? Lo sea o no, no le hagan el menor caso a ese imbécil.

  15. Me considero primera y más insultada y por tanto con más derecho a responder a M. Desde este momento, mi silencio como respuesta. Es su boca la que se mancha con la m. -curiosa coincidencia con su nombre- y no merece rebatirlo.

    De chica me decía mi abuelo: “Si un perro te ladra en la calle, ¿vas a ponerte a cuatro patas y ladrarle tú a él?”

  16. El problema y la diferencia, probable paisano, es que estos perros no sólo ladran sino que muerden. Pregunto: Si un perro te muerde en la calle, ¿vas a seguir mansamente tu camino o te defenderás con los medios a tu alcance?

  17. La crisis de la familia es negada irresponsablemente por sus máximos defensores, que creen que una institución se defiende manifestándose en la calle en vez de empezar por aceptar sus males. Los tados –darían igual los que otros han propuesto hoy– son fehacientes, y la causa está bien apuntada por el amigo ja. La delincuencia juvenil, el fracaso escolar, los estragos de la droga, el vandalismo juvenil y muhchas otras plagas tienen su origen en el problema que hoy nos muestra la columna.

  18. Quizás hubiera sido oportuno, mi instruido amigoe y colega, que hubiera aprovechado para recordar que la que llamamos “familia tradicional” (es decir, heterosexual, monogámica, etc.) no es la única conocida pro la Humanidad, como usted mismo reconoce implícitamente al hablar de los probables hogares polígamos que seguro que hay en España hoy.

  19. Estupenda la reflexión pasada sobre la pifia papal y la reacción bárbara de esos fanáticos, y hoy este repaso a una cuestión que nos afecta a todos y que, como dice usted la estamos viciendo dentro de casa sin darnos cuenta. Alguien comenta más arriba que ha habido otros modelos de familia, según la antripología, pero hay que decirle que no aquí. Todo lo más lo que jagm ya dice: que la infidelidad ayuda como un cirineo. LO demás, al menos hasta ahora, era cosa de otras civilizaciones.

  20. Lástima que doña Epi no tenga más tiempo para animar este rinconcito. Entre su ingenio y el talento del casero me arreglan el día muchas veces. Gracias a los dos y a la mayoría de ustedes. (A M. no, claro está. A ése, ni siquiera mi desprecio).

  21. Ese empeñp en conciliar spciología y moral, tan suyo, don josian, me reuerda viejos tiempos, cuando todavía estas actitudes no eran ni concebibles. Buen tema, pero yo también sigo esperando que ebundes en la “papada” y el “morazo”, algo que me parece mucho más gtrascendente de lo que el mundo occidental parece empeñado en interpretar. Anímate, que toda contribución es poca.

  22. Estuve buscando en Internet sobre los divorcios express y tras leer opiniones me decidi por http://www.medivorcioy.com (me divorcio y punto com). El precio fue de lo más razonable y el trato y el seguimiento de mi proceso en todo momento fue excelente.

  23. Mi modesta opinión es que por muchos motivos hoy se alarga la infancia mental hasta los veintitantos, la adolescencia hasta los cuarenta y algo y la juventud, ah, la juventud, la juventud es algo que nos acompaña toda la vida. De esos polvos, huy lo que he dicho, vienen los lodos en los que chapotean hasta alcanzar la gloriosa resurrección de los divorcios.

  24. que el jefe ande muy despistado enlas cifras, que otras veces ha dado ya, incluidas las que recuerda nuestra sabia citada. Lo que sí me parece obligado es resaltar que el fondo de la columna es interesante por su filosofía y por su denuncia de una crisis que nadie quiere reconocer amparados en la paradoja que él explica.

  25. un buen puñado de suras del Corán que claman al cielo de los hombres: sobre los sexos, sobre la muejr en concreto, sobre los castigos, sobre la guerra santa, sí, sobre la guerra santa… Luego hablamos, si quiere, de citas más o menos ingeniosas.

  26. Lo que sí me parece obligado es resaltar que el fondo de la columna es interesante por su filosofía y por su denuncia de una crisis que nadie quiere reconocer amparados en la paradoja que él explica.

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