Hay tropecientos mil chiringuitos de defensa de la sacrosanta familia, cientos de funcionarios dedicados a velar por su unidad y conservación, así como por el respeto sus derechos esenciales. Pero llega un caso como el de la famosa “madre de Iván y Sara” –la mujer desdichada privada de su prole por padecer alcoholismo pero rehabilitada en vano para recuperarlos– y se le caen a uno los palos del sombrajo, nos devora la piedad por esa madre enferma terminal a la que, a pesar de haber ganado todos los pleitos ganables, las Administraciones siguen toreando para negarle sus derechos y, por supuesto, para no pagarle la fuerte indemnización impuesta por los jueces a la Junta. Lo que ocurre con esa madre es un disparate por no decir algo peor, una falta de conmiseración y de sentido de la justicia que clama al cielo. Eso sí, seguiremos oyendo himnos a la familia desde al altavoz oficial, que eso viste mucho. A esa madre se le han arrebatado no sólo sus hijos sino sus derechos. Es una pena que alguien no crea llegado le momento de detener semejante ensañamiento.

3 Comentarios

  1. Pero siguen sin arreglar el caso? Si ya hace tiempo que usted hablo de él! Esto si que es escandaloso: es que nadie se va a moverse por esta pobre mujer!

  2. Relea a “Rinconete y Cortadillo”, mi doña. El patio de Monipodio y sus moradores son un beaterio comparado con esta patria -hermosa y desterrada palabra- gobernada por una ralea inmunda ante la apatía y la pereza de un pueblo que se conforma con panem et circenses.

  3. Este es un caso de ensañamiento, además de una demostración más de incompetencia y arbitrariedad de la Administración autónoma. Canallesco si esa madre se muere sin haber cobrado siquiera su indemnización.

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