Toda esta hecatombe financiera me ha pillado en Milán, ese centro neurálgico de la vida económica italiana hoy pacificado pero en tiempos no muy lejanos –los que narró Buzzati en su famosa “Nera”—escenario del peor fracaso social de la postguerra de su país: la anarquía roja y la otra, simultáneamente. En vano buscaremos un  árbol en ese vasto centro urbano pródigo en sorpresas arquitectónicas y en tesoros artístico, cuyo tráfico desordenado sugiere un trasfondo de confusión en paralelo a la abigarrada muchedumbre que ha hecho del feudo de los Visconti y los Sforza una de las aglomeraciones multiculturales más complejas del continente. Nada aquí invita al sosiego, todo lo arrastra en este escenario el “deus ex machina” de la ilusión económica que ha colmatado la ciudad de bancos y cajas multiplicando las mesnadas de inmigrantes afanadas en el comercio o en los servicios. Le he preguntado al camarero por la crisis y el camarero, gesticulante e irónico –todo en Italia responde al paradigma neorrealista–, me contesta evasivo — “Non me pare que ci sia da spaventarsi…”–, desde el convencimiento de que nadie se va a tostar a la playa si ve malas y no buenas, y el caso es que las playas están abarrotadas. “¿Es que su país no lo están?”,  me pregunta no sin sorna. La ruina se abate silenciosa, por lo visto y oído, sobre la ciudad alegre y confiada, las palomas exhiben por el Duomo su estética piojosa entre el turisteo que posa ante la digital y la estampa ubicua de las mujeres veladas que rebuscan ropa occidental –grave misterio– en los mostradores rebajados de los grandes almacenes. Los titulares de la prensa son hoy para olvidarlos y en ello estoy cuando un chaparrón de verano despeja la inmensa plaza como una carga de caballería. Nadie parece creer en la crisis en medio del oasis. Noto que el camarero me mira condescendiente como se mira al infeliz más crédulo. ¡Arruinarse el mundo! Los periódicos, en su opinión, no saben ya qué inventarse.

 

Y acaso es verdad, dadas las circunstancias. Veo de refilón en la tele que la famosa “prima” hace horas que pasó el temeroso dintel de los cuatrocientos puntos y aunque yo no sé ni bien ni mal hasta dónde alcanza esa puñalada, confieso que siento una especie de vértigo como el que debían producir a su paso los caballos del Apocalipsis. No resulta fácil hacerse a la idea de la ruina ante la barahúnda humana, los turistas que se retratan para inmortalizarse, la visible apatía de los carabinieri patrullando desganados bajo la canícula. Me acuerdo de Benavente y de que en “La ciudad alegre y confiada” concluye la historia de “Los intereses creados”.

9 Comentarios

  1. Bienvenido, seguro que trae las alforjas llenas. Lo de hoy es muy cierto: la crisis afecta a todos pero se mantiene oculta. El hidalgo con las migas de pan sobre la barba… o la irresponsabilidad absoluta. La gravedad de estos momentos justificaría una histeria colectitiva que en buena hora no se manifiesta. Ahora vamos a ver como acaba todo esto.

  2. Las crisis no se ven, se ocultan y se padecen. En Italia como en España y en todos los lugares del mundo. Nadie suele mostrar la llaga. Lo mismo ocurre en este asunto. Las coeidades se arruinan con los bares abarrotados.

  3. Desde mi retiro estival (pleno monte aislado, silencio cósmico), mi bienvenida para esta nueva etapa. Una pregunta: ¿no te cansas nunca, no se te hace pesado este oficio diario, después de tantos años? No sabes cuanto te agradezco esta lectura diaria que equivale a una conversación con el autor, y en la que aprendo tantas cosas. Gracias y ¡vamos a pro otro añor!

  4. Desde Punta Umbría os informo de que a jagm lo han nombrado Hijo Adoptivo de Valverde del Camino (ya lo era Predilecto de la capital, Huelva) y me entero de que el galardón le será entregado el 8 de septiembre. Por si a alguien le interesa entre los amigos, ahí lo dejo.

  5. ¿No se nos estará italianizando al cabo de los años nuestro amigo jagm? Yo sabía que ék era “veneciano” de adopción, pero veo que su interés por ese país loco y hermoso es creciente. Lo comprendo muy bien y, la verdad sea dicha, lo envidio.

  6. Nos alegramos de reencontrarte aunque sea en esta “lunes negro” que no lo ha sido tanto. Por supuesto, a espaldas de la calle, de la de Milán y de la de Madrid, de toda calle. La crisis es asunto de unos pocos que enriquece a esos pocos y padecen infinidad. Cuéntanos algo de Milán, pero de sus maravillosos tesoros artísticos. Será mejor para todos. Un abrazo y bienvenido.

  7. Si le digo la verdad, ja, lo que echo de menos son sus crónicas de viaje, aquellas en que nos contaba lo que veía por nosotros en Sao Paulo o en San Petersburgo, las maravillas de Venecia y sus paseos por París o Londres. Claro que me interesan sus informaciopnes y sus criterios sobre tantas cuestiones como nos plantea, pero, hombre, criatura, denos un respiro siquiera en vacaciones y tómeselo usted que se lño tiene bien merecido…

  8. Pues a mí me parece espléndido este papel. Muy “fin de siècle”, la catástrofe acercíndose a galope de caballo y el personal divirtiéndose.Y es que es lo que hay, lo que se palpa….
    Besos a todos.

  9. Acabo de enterarme de su nombramiento como Hijo Adoptivo de Valverde y recuerdo que ya era Hijo Predilecto de Huelva. Debe sentirse usted muy honrado porque cuando a un hombre le hacen ese doble honor es que se lo merece. Enhorabuena y bienvenido a este rincón.

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