Estamos viviendo tiempos recios en toda España. El relevo autonómico y municipal ha destapado una olla podrida en la que las deudas se comen hasta el hueso y los nuevos gobernantes no están teniendo otra salida que aplicar medidas drásticas, casi propias de una economía de guerra en algunos casos. ¿Y qué otra cosa pueden hacer si en Extremadura resulta que la herencia se eleva (o desciende) a un temible 6’8 por ciento del PIB regional y en Castilla-La Mancha ha habido que tirar de podadera hasta reducir en un 20 por ciento un suntuario gasto? Pasaron los años de vacas gordas y aquí están los de vacas flacas con su cortejo de ayes y quebrantos y su ejército de lastimados por la imprescindible cirugía sin la cual los mercados darían cuenta de todos en un santiamén. Es verdad que las autonomías vascas o la valenciana se llevan la palma, pero ¿cuál será el techo (o suelo) de la deuda andaluza una vez que se abran las gavetas y salgan a relucir las resmas de facturas impagadas y de gastos comprometidos? Y encima la estrategia perdedora –ay, la destreza de la sedicente “izquierda” a la hora de aplicar la agitprop—está consistiendo en azuzar a los acreedores contra los flamantes gestores como si estos, y no los que han perdido, fueran los culpables del desastre económico. ¿Cómo puede un Ayuntamiento como Valverde del Camino deber más de cincuenta millones de euros y verse impedido de pagar hasta las nóminas de su abultado personal? Pues a base de gastar a manos llenas y, lo que es peor, a manos vacías para a continuación exigirle al gobierno nuevo que pague las mismas nóminas impagadas por los causantes del estropicio. Vamos a pasarlas canutas mientras devolvemos a su cauce las aguas contables y ni que decir tiene que quienes las pasarán más canutas no han de ser quienes se lo tendrían merecido sino el ciudadano medio. Al fracaso social evidente, la socialdemocracia de pacotilla ha añadido la escandalera de su insensata gestión. No es que hayan despilfarrado los huevos, es que han matado a la gallina.

 

No creo, en todo caso, que cale esa estrategia de la culpabilización que presume la ingenuidad de la gente hasta extremos ridículos. Y no sólo porque, incluso a pesar de las zancadillas partidistas, autonomías y concejos acabarán reponiéndose del soponcio, sino porque un probable vuelco en los próximos comicios permitirá ver con nitidez la película de esta tremenda ruina. Mientras tanto, y mucho después probablemente, habrá que ir por la vida con el cinturón ajustado en el último agujero. Luego volverá la normalidad, como casi siempre ocurre en esta crónica humana que está hecha de sueños placenteros y de las peores pesadillas.

15 Comentarios

  1. Una larga experiencia ha dotado al PSOE de capacidad para ponerle las cosas difíciles a los adversarios/enemigos. No les van a dejar ni el pan ni la sal, sólo la ruina, las cajas vacías. ESo se lo han hehco incluso netre ellos, dentro de su propio partido, cuando una facción ha sucedido a otra en el control del «aparato». Podría contar algún que otro caso pero mejor lo dejamos estar. Lo que el PP debe hacer es resistir, apretar los dientes y explicar con claridda ala gente lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo.

  2. Les dan sopas con honda, los tienen acomplejados. Si llega a suceder al revés, tenemos Ikaki y Cebrián para rato, pero como ha sucedido al derecho, pues nada, a joderse tocan. Ya aprenderán. Soy de los que que creen que no hay mal que cien años dure. Ni siquiera contando con un Rubalcaba.

  3. Ese es ley de vida política, nadie deja al enemigo los graneros llenos. ¿Usted no hay escuchado habla de la política de tierra quemada? Pues entonces es que no tiene usted ni idea de la política. cosa que ya sabía yo hace tiempo.

  4. Estan jugando con España, no con un adversario aunque éste se llame PP; y con el futuro de un PUEBLO.
    Ya nadie tiene idea de lo que es servir.
    Besos a todos.

  5. Me admira la ingenua bondad de doña Marta, siempre tan coherente como idealista, pero me temo que sus valores no son hoy de aplicación. En el asunto de que trata la columna, está claro que estamos ante una operación calculada, en algunos casos como Castilla-La Mancha, y fruto de la gestión sin control en otros. Incluyo Valencia, donde el déficit es tan calamitoso como en Andalucía. Esta partitocracia no da más de sí. No merece la pena darle más vueltas.

  6. Discrepamos que ese efecto sea inevitable. ¿Acaso no es posible una administración honrada y discreta en el gesto? ¿Y una política leal alos principios, tampoco es posible? Lo que estamos viviendo es un episodio patológico de la democracia, que va de mal en peor a medida enm que el mundo se globaliza, las relaciones se enredan hasta el paroxismo y cada minuto que pasa hay más poder en manos de menos gente. Lo de los «indignados», «Anonimus» y demás es circunstancial.

  7. Vaciar las arcas antes de irse no es política de ninguna clase, es simplemente un delito o, más posiblemente, una cadena de ellos.

  8. Estas son realidades míseras, pero la política es otra cosa, o debe serlo. Arruinar instituciones por mala gestión o proceder corrupto debería estar castigado por un procedimiento más expeditivo que los actuales y en eso se amparan unos y otros.

  9. La exministra de Cultura (?¡¡¡), la Calvo, ya dijo que el dinero público no es de nadie. ¡Qué más quieren ustedes!

  10. Tengo cuirosidad ppor ver que hace ahora el PP una vez que levante las alfombras y revise los cajones. ¿Irá a la Justicia, exigirá responsabilidades o preferirá llevarse bien…? El bipartdismo puede funcioanr, como estos días, para reformar la Constitución por sorpresa, y con mi aplauso, pero temo que no sea capac de acabar con la mangancia.

  11. Recuerde, D. Laberinto, que cuando Aznar ganó las elecciones, lo primero que dijo es que no iba a levantar las alfombras; pero es que las alfombras de ahora cubren auténticas dunas y es imposible andar sobre ellas.

    Recuerde también, D. NN, que Aznar dejó las arcas rebosando.

  12. Es verdad que esta es queja común en política, pero por lo que se va viendo esta vez las cosas han ido demasiado lejos. Al PP más que ajustar cuentas, que también, le correspondería, a mi modo de ver, resrtaurar el orden definitivamente quebrado. Que no es tarea fácil, como hemos de comprobar.

  13. Lo que más me gusta de esta historia es el descubrimiento por Rubalcaba de que las Diputaciones (hasta ahora suyas en mayoría) son un derrochadero. Hay que tener la cara de piedra para decir esas cosas en público sin enrojecer. Pero ése ha dicho cosas mucho peores y más graves. Está más que acostumbrado. Esperemos que cuando pierda las próximas (otra Atocha sería demasiado) se retire a cultivar sus camelias.

  14. Han arruinado el país, lo han desvalijado. A Bono le escuchado decir en la radio que la TV valenciana debe tanto como la comunidad Castiila-La Mancha, lo cual resulta difícil de creer pero da una idea de lo que esta gente piensa del dinero público. Imagínense lo que deberá las teles nacional, las regionales y las locales juntas. Y las Diputaciones y los Ayuntamientos, como antes se ha dicho. ¡¡¡Y no quieren que se ponga en la Constitución un límite al gasto!!! Yo también echo de menos una buena responsabilidad exigida por los jueces a estos salteadores.

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