Ha brillado fugazmente estos días en la prensa española, subrayada con caracteres extraordinarios, una noticia que, en rigor, no debería haber sido tratada más que en un tono habitual. Se trata de la sanción impuesta al alcalde de Pola de Siero que habrá de devolver al erario 600.000 euros, la criatura, al haber descubierto el Tribunal de Cuentas que el regidor había subido indebidamente la soldada a sus ediles, una falta que, francamente y con perdón del adverbio, se nos antoja pecadillo de lo más venial con la que está cayendo esta temporada y no sólo en Marbella, que ya está bien de sinécdoques políticas y de confundir adrede la parte con el todo. Hace ya años que la queja de que aquí nadie devuelve nada de lo ilícitamente afanado se ha convertido en uno de los tópicos dialécticos mejor acogidos por una opinión pública que, al fin y al cabo, desciende de una parentela ideológica en la que siempre fue norma fatal que la restitución de lo robado era prerrequisito y condición obligada para obtener absoluciones y clemencias. Nadie se explica últimamente, por poner un caso, la geta con que Vera exige su indulto a pesar de no haber devuelto un chavo de los que el tribunal considera probado que trincó de la caja antiterrorista, y menos que Guerra, a la cabeza de un piquete de recalcitrantes, acaba de pedirle al fiscal del Estado –seguro que con sus cuentas y razones—que plantee la revisión de las causas que, con restitución o sin ella, pesan sobre el antiguo ejecutor del Gobierno. Pero tampoco es cosa de tomarla con Vera en un país donde han un par de colegas suyos han rozado la fama por algo tan elemental como es devolver lo que se llevaron desde la mismísima cúpula policial, que es lo que tiene guasa. Aquí nadie devuelve un duro, como no sea que le pillen la mano con las tenazas, y es general el convencimiento de que nadie lo va a devolver en el futuro, toda vez que la lenidad de nuestro sistema penal y penitenciario facilita y, en cierto modo, garantiza a los mangantes una altísima rentabilidad por cada minuto pasado en la cárcel. A mí lo del alcalde de Pola, por esta razón que digo, ni me parece justo ni me lo deja de parecer en esta Jauja benévola. Todo lo más me parece una cosa insólita y paren ustedes de contar.

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Como no quiero ser malentendido en materia tan delicada añadiré que lo que me escandaliza hasta el punto de paralizarme el juicio es el hecho de que hayamos convertido en un notición lo que debería ser una simple rutina, o dicho de otro modo, que haya llegado a parecernos insólita una medida en cuya ausencia del panorama legal hay que buscar la causa, no sé si primera o última, de la impunidad de esta fenomenal garduña. Me imagino a ese alcalde pueblerino desconcertado por los rigores de una Justicia que de manera palmaria excluye a la ya inabarcable nómina de saqueadores del erario y que cierra los ojos incluso ante los más hirientes signos de opulencia con tal de no ver lo que de ser visto obligaría a hacer lo que, evidentemente, hacer no se quiere. Los buitres de la prensa del corazón han vuelto negra esa crónica rosa justo a base de deslumbrar a la atónita audiencia con la imagen fastuosa e impune del ladrón acogido a sagrado en el templo de la desvergüenza, como ahora la propia Justicia va a despellejar vivo a un monterilla que le pagó de más a sus compinches y se saltó la ley a la torera pero no más alto, desde luego, que muchas de nuestras instancias más elevadas. Nunca es tarde si la dicha es buena, por descontado, pero estarán conmigo en que no resulta justo que ésa providencia que no debía de haber trascendido de la mera gacetilla ande como anda amplificada en titulares. En Alhaurín se habrá estremecido el trullo ante esa seña insólita, pero lo suyo sería que esa onda atravesara a lo ancho y a lo largo esta sociedad podrida.

21 Comentarios

  1. Vamos a ver, Maestro. Cumplimos casi los treinta años de cleptocracia, del rey abajo ninguno, y aquí van al pille descarado desde lo más alto de la crème al último concejalito de fiestas y cementerios. En cualquier pueblo alguien entra de varilla con una mano delante y otra detrás y sale en el bemeuve y con un chalecito en las afueras. Esto lo ven hasta los vendedores de la ONCE.

    Una perla: en las Andalucías rige un señor que lleva tropecientos años de ministro y otros tantos -aunque a palos- de presidente de la cosa. Puestos a dar ejemplo de honradez -caray, se me puso enhiesto el dedo corazón, arropado por los cuatro restantes- se publica una página güé con los jayares de cada quisque que chupa de la teta gorda. Y este señor debe ser el más derrochón de Europa, porque todo lo que ha juntado en tantísimo tiempo es para un pisito, un coche de segunda mano -juas, juas, ¿se acuerdan del erredoce viejo del Guerra, otro qué tal?- y tres mil leuritos en el banco. Se ve que la última nómina ya se la había pulido, vaya usted a saber dónde y con quién.

    Una hace lo posible porque no la tomen por tonta. Pero cuando se leen columnas como la que antecede se sorprende a sí misma con el labio inferior descolgado y un hilillo de baba corriéndole por el mentón. ¿devolver? en mi pueblo le dicen gomitar. Pues eso.

  2. No se soliviante nadie, que mangar, lo que se dice mangar, siempre se mangó en la cosa pública, desde la Antigüedad hasta estas rapiñas. El jefe ironiza sobre la restitución y lleva razón, pero hay que insistir en que la Ley debe empecinarse en esa pretensión. También se cometen parricidios de toda la vida (con uno de ellos se inuguró nuestra historia sagrada) y no por ello hemos de resignarnos. En el último párrafo de Epi no se entiene bien si va por este camino o estima ingenuo el enfoque de la columna. Me gustaría que lo dejara claro.

  3. Ay, mi don joseantonio, qué incurable moralismo el suyo. El deber de restitución previa al perdón es una norma en desuso, como seguramente sabe bien. La Iglesia no hubiera llegado muy lejos en la Modernidad si hubeira mantenido la obligación de devolver lo robada, empezando por los emperadores y terminando por el último acólito que saquea el cepillo. Aquí nadie devuelve un duro: querido amigo, ni en ninguna parte. Usted que es tan leído y que está tan viajado debería saberlo.

  4. Ya ven las consecuencias de un fallo como el del otro día: el blog se ha reducido dráticamente. Somos animales de costumbre y es sabido que la mayoría de las especies gregarias se apartan del hábito en cuanto se las despista con un cambio. Las hormigas nos aventajan en eso, pues según sus conocedores, conservan en recuerdo y rectifican una y oitra vez hasta recuperar la senda trazada en principio. A ver si se arregfla y reoara este daño, que no hay btantos sitios donde entretenerse con gente tranquila y recta de juicio.

  5. Nota para el tal Pablo que l otro día insultó a jagm por la columna sobre el tal Rubianes.
    ¿Lo ve, insensato, vé cómo no se trata de anticatalanismo sino de antiespañolismo? ¿Justificará también que un ministro del Gobierno se haga la foto que hoy pública en portada El Mundo, posando junto a unos dirigentes del PSC declarada y desafiantemente antiespañoles? El desdeñoso silencio de ja está plenamente justificado. Yo como soy tan impulsivo no quería callarme el mío.

  6. Conste que la restitución no es sólo cuestión moral, sino que tiene su trascendencia jurídica. En el caso mencionado, el del señor Vera, expresamente dijo el Fiuscal del Estado que esa restitución era imprescindible. Insisto como otras veces: la lenidad de nuestro sistema penal y penitenciario hace que el dleito merezca la pena. Como ha señalado otras veces, jagm, ir a la cárcel a razón de cien o mil millones por años es un buen negocio.

  7. No hagan ruido que creo que hoy “explicará” Chaves en el Parlamentito andaluz el caso que lleva su nombre, su papel en la trama de sus hermanos, la conducta de estos. Que haya pasado de hablar de “falsedad” a refugiarse en el burladero de la “legalidad” de las acciones denunciadas, lo dice todo sin necesidad de que enrolle a los diputados.

  8. La política no es más que corrupción, escribió Jonathan Swift. Hace bien en luchar moralmente pero no pretenda extirpar la corrución: es peligroso para la salud, como el tabaco.

  9. Ayer oí en tv que Julián el de Pantoja tiene para 8 años de cárcel. ¡Pues se los cambio manita a manita por esta libertad sin ira! O sea, don ja, que no pierda su talentoso tiempo con este ganado porque no va a conseguir nada. ¿O usted cree que la García Marcos no ha hehco negocio a pesar del trullo? Y eso sin contar con que les anulen las escuchas como a los Olleros y les devuelvan sus maletines. Le digo que…

  10. No es verdad que la corrupción sea una norma y menos que siempre haya existido por igual. Ése es un mal argumento que sólo beneficia a los ladrones de la política y sus “colaboradores necesarios”, es decir, lso empresarios mayores o menores. Durante el Gobierno del PP no hubo esta mangancia que vuelve por sus fueros como en los mejores tiempos de González y los hermanos Guerra.

  11. No se comprende que ese tema sea un tópico de la opinión y, sin embargo, no altere los resultados electorales. Hoy mismo leo en la prensa que los andaluces,según la porpia Junta, no están interesados en política y menosprecian a los políticos. ¿Y qué esperaban, con lo que están viendo, en Andalucía y en todas partes? La restitución suena ya a broma, queridos, y en realidad está justifucada la indecisión de jagm ante el caso de ese alcalde conednado a devolver un dinero que ni siquierav parece que fuera para él, mientras acabamos de conocer que la mismísima alcaldesa de Marbella era quien repartía la tela entre los saqueadores. Uno de los cuales, hay que re4cordarlo, fue –como demostró Gil y aquí se recuerda tnatas veces– el propio PSOE de Chaves y la consejería de Obras Públicas de la Junta (es el “caso Montaner”).

  12. “Convertir en notición lo que debería ser una simple noticia”, por ejemplo, que alguien quese apropia lo público tenga que devolverlo. Sr. Gómez Marín usted da muchas veces en el clavo, pero en muchos clavos obvios. ¿No comprende que si su norma funcionara no habría tanto ladroneo? Me extraña también que doña Epi haga ese comentario final, al que tiene todo el derecho, por supuesto, pero que tal vez no quiere decir lo que parece. ¿O sí quiere?

  13. Primero que se aclare el Fisacl General, es decir, el Gobierno, sobre este punto. ¿Entra en el criterio oficial que los corruptos devuelvan lo mangado o no? Según el señor Fiscal si y no, depende. Según el pueblo (al que llaman sabio, no sé por qué), ¡qué va!

  14. Ustedes saben que Chirac, todo un President, habrá de comparecer ante la Justicia cuando acabe su mandato para responder de algo tan risible en ESpaña como haber autorizado, directa o indirectamente, que eso no se sabe, ciertas contrataciones ilegales en el ayuntamiento de París cuando él era el alcalde. Cono sabe que hubo ministro todopoderoso en Francia que hubo de salir por patas del Gobierno simplemente porque le probaron que habái alquilado un apartamento costoso y enviado la factura a la institución correspondiente. Espero que no me tilden de afracesado –conozco bien las corrupciones francesas, desde el caso Dumas a tantos otros menos célebres– pero admitan que la cosa allá no tiene color con lo que en España está volviendo a suceder desde que el PSOE ha vuelto por sus fueros.

  15. La corrupción no es de izuqierdas no de derechas, es de la política. El gran fracaso de esta democracia ha sido la comprobación de que el ladroneo (me ha gustado mucho esa palabra hace poco) franquista era una broma comparado con esta “ingeniería financiera” que practican desde los mças altos cargos al último concejalillo de pueblo.

  16. Antes se ha dicho ya: si el propio partido que gobierna Andalucía, el PSOE de Chaves, no ha devuelto los millones que le sacó ilegalmente a Gil a cambio de cierto favor urbanístico otorgado por Obras Públivas (caso Montaner) ya me dirán qué sentido puede tener la exigencia de que cada caco particular devuelva su botín. En Marbella hemos asistido a un auténtico festín, pero cada mañana nos desayunamos con nuevos casos en los que no faltan ni los primeros apellidos poíticos.

  17. Contestando a Saint-Germain, diré que no sé cual es más ladrón, si la clase politica actual española o la francesa.
    Ha habido escádalos sonados con autoamnistías de mucho cuidado. Lo nuestro venía también del ejercicio mismo de la democracia: para mantener un partido se necesita dinero, mucho dinero, y para ganar unas elecciones más aun. Ahora los partidos , si tienen más de 2 por ciento de los votos recibirán unos subsidios. En mi opinión esta ley ha calmado un poco las cosas pero como las campañas electorales saldrán cada vez más caras pues pronto las cosas volverán a ser como antes.
    En cuanto al presidente Chirac, veremos primero si responde verdaderamente de su administrcion frente al a alcadía de París, y segundo, parece ser que se le reprochan varios asuntos pocos claros, y se sospecha que podría haber sido el primer beneficiario. Por otro lado, no sé si sería posibleprocesar al ex-presidente de un pais, sin que éste pierdiera prestigio y credibilidad.

  18. No crea, doña Marta, que la democracia es inevitablemente cara. Su coste depende de la discreció y honestidad de los gestores. Es la carrera electoral (incluída la carísima prospección sociológica, que a se practica d manera sistemática) la que encarece el asunto. Aparte de todo, comprenda que algo se queda siempre entre las uñas del que administra. En Andalucía, por ponerle un caso, el que se lo lleva caliente como asesor de Chaves es el marido (o ex-marido, eso no lo sé a ciencia cierta–de la ministra de Cultura. Por su parte el Gobierno se lo da a Rosa Conde y a Julián Santamaría, dos de los felipistas más conspicuos. Y así sucesivamente. Y respecto de lo de Chirac, no menosprecie a la Justicia francesa: ahí tiene el proceso del presidente de la Asmablea Dumas, el famoso caso de “la puta de la República”.

  19. La restitución pertenece al pasado, es un concepto que hoy no considera nadie en serio. ¿Qué juez va a creer que los marbellíes o los filesios van a devolver el dinero que se llevaron? Cada cosa tiene su tiempo, insiste el jefe con frecuencia. Pues eso, no hagamos anacronismos, y usted el primero, querido anfitrión. Acepte las cosas como son que ya le han dicho hiy, con razón, que es preciso cuidar las coronarias.

  20. Ni con un alicate le sacan el dinero a Vera. Ni a ninguno, LLeva razón gm: el alcalde de Pola de Siero es un pringao. Debería alegar agravio comparativo con media España.

  21. La foto del ministro de Industria junto al separatista del PSC: “Tots som Rubianes!”. Un miembro del Gobierno arropando a quien insulta a España y a los españoles. Un presidente llamando “resistentes” a los terroristas de Hizbula. Una ETA revelando a través de Batasuna que el Gobierno ha inucmplido el pacto de poner en la calle a sus presos. ¿Qué nos queda que ver, amigos? Es probable que mucho más.

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