A pesar de tantos avisos discretos, todavía queda por ahí mucha gente crédula que no acaba de percatarse de la peligrosa capacidad de engaño que, junto a su indudable valor como fuente, posee Internet. Un amigo que enseña en la universidad francesa me decía no hace mucho que el mayor riesgo de la Red no estriba en ofrecer sus eventuales trampas o errores a los estudiantes sino en que los propios profesores lo hayan convertido en una Biblia de uso corriente, argumento similar al que se prodigó entre las elites europeas tras el descubrimiento de la imprenta. Hay que aceptar, en cualquier caso, que el recurso a una base inmensa e incontrolable de información implica riesgos evidentes desde la perspectiva de la difusión del saber, como acaba de probar la extraordinaria anécdota de ese bloguero que ha puesto patas arriba las redes sociales al inventarse una espléndida camelancia según la cual el círculo mágico de Stonehenge –sobre el que desde los fantasiosos hasta un tipo tan severo como Fred Hoyle, tanto se ha especulado ya—no sería una obra megalítica genuina sino un artificioso invento de ciertos personajes británicos empeñados en superar a base de timos los logros famosos de la arqueología continental. Ni siquiera el hecho de haber sido difundido el cuento el 1 de abril, es decir, el April Fools’ Day (Día de los Bobos, nuestros decembrinos “Inocentes” ) ha bastado para desengañar a los ingenuos, hasta el punto de que el propio National Geographic al que falsariamente se atribuía el apócrifo, se vio obligado a salir a la palestra para desmentirlo, aunque muy probablemente esa diligencia no bastará ya a deshacer un entuerto que, en mayor o menor medida, seguirá rodando por ahí quizá para siempre. Es ya un viejo tópico de la sociología que no hay innovación o desarrollo de relieve que no acarree sus costes al sistema. Ahí tienen una prueba más.

 

La Red es un también, qué duda cabe, un garlito, como lo ha sido antes el libro y, por supuesto, el manuscrito, porque el fracaso de la verdad no deriva del soporte sino de la proverbial tentación humana de utilizarlo para el fraude. No hay diferencia entre este bloguero y el misterioso artífice de los llamados “Plomos” del Sacromonte, los malvados redactores de los “Protocolos de los Sabios de Sión” o tantos otros estafadores culturales. La novedad estriba en el alcance universal de un difusor que, encima, resulta tan difícilmente controlable. Un tío cualquiera –que sepa lo que hace, eso sí—puede echar abajo la certeza allí donde se le antoje con sólo “colgar” en Internet una fantasía bien traída. Nunca la Cultura dispuso de mejor aliado ni estuvo sujeta a una amenaza mayor.

10 Comentarios

  1. » Nunca la Cultura dispuso de mejor aliado ni estuvo sujeta a una amenaza mayor.» Exacto don José António, por eso es tan vital enseñar a los niños a ver de donde procede la información, citar las fuentes y y ejercitar su sentido común .
    Un beso a todos.

  2. Insiste en el tema nuestro amigo y hace muy bien porque toda precuación es poca. Me consta el jaleo que se ha armado en Inglaterra y leí en su momento la aclaración del National Geogrphc., extrañadpo de la escasa repercusión del caso. He llegado a pensar que hay demasiados intereses creados por ahí.

  3. Estamos comentando que lo más probable es que no sea sólo Internet el que difunde información fabricada. Seguro que jagm, estará de acuerdo en que en nuestro kiosko de prensa, en nuestra tv o en el transistor recibimos cada día unas cuantas bolas a lo mejor no tan espectaculares y pretenciosas como esta de los megalitos pero igual de eficaces. Los Gobiernos y los medios son fábricas de cuentos en demasiadas ocasiones, suponemos que estará de acuerdo. Lo que no quita el sentido de este aviso de lo más prudente y… divertido.

  4. Isted debe pensar lo que dice mejor. No está con la altura de este tiempo y yo lamento mucho al conocer su estilo y seriedad.

  5. Es verdad que el dsarrollo tiene sus costes, como se nos recuerda, todo desarrollo, lo cual no debe predisponernos contra él pero lleva razón don ja en que debe mantenernos en guardia permanente porque sus posibilidades de influencia (mala) son mayores cada día que pasa. En lo que toca a mi «cura», sé muy bien que Internet nos facilita el ecumenismo, pero también me doy cuenta de que, tal como alertan la columna de hoy y la de ayer, no cabe confiarse a ojos cerrados ante esa Red invisible.

  6. Muy cuerdo aviso, que veo que nuestro amable visitante Sinclair no debe de haber penetrado bien, o no haría ese comentario. JAGM ha defendido mil veces Internet y otras mil viene avisando –como tantos observadores discretos– sobre sus peligros. Hoy mismo he escuchado un comentario en el mismo sentido que avisaba sobre los «trolls» o falsificadores de la personalidad que hablan por otro –generalmente famoso o conocido– en la Red atribuyédole lo que les da la gana. No cabe duda de que tenemos delante un reto a lo hora de controlar normativamente el uso de ese instrumento.

  7. Wow that was odd. I just wrote an really long comment but
    after I clicked submit my comment didn’t appear. Grrrr… well I’m not writing all that over again.
    Anyways, just wanted to say wonderful blog!

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