A la consejería de Educación de la Junta se le ha ocurrido, a estas alturas, convocar para el año que viene miles de plazas de profesores, un decisión que, de ser posible, no se explica cómo no ha tomado antes, pero que tomada ahora resulta de lo más impropio toda vez que –presagios adversos aparte—a la legislatura le quedan unos pocos telediarios y un acuerdo tan importante debería dejarse al criterio del próximo Gobierno regional, sea éste del signo que sea. La Junta vive en un espasmo constante, más convulso a medida que se le complican las circunstancias. Pero respetar al sucesor en el tiempo es de lo más básico. Griñán parece haber olvidado hasta esa norma tan elemental.

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