La vieja Justicia se administraba muchas veces en la calle, en la puerta de palacio, en el atrio de la mezquita. No se por qué tanto escándalo porque quienes la administran en este puzzle de taifas hayan salido por una vez de sus covachuelas para que el pueblo soberano sepa que sin medios no pueden prestarle el servicio a que están obligados. Insisto en que en las condiciones actuales hay escasas posibilidades de ejercer una Justicia diligente y muchas de que se produzcan “efectos colaterales” como los que todos conocemos. Y no estoy de acuerdo con la crítica de corporativismo a los jueces porque nunca los he oído protestar contra las sanciones (que hay muchas) impuestas a sus colegas, algunos de los cuales (dos recientes en Andalucía) han sido justamente encarcelados. Pongamos otra vez algún caso. Una sala de la Audiencia (cuatro magistrados) debe resolver al año 1.600 casos que van desde la violación a los malos tratos y desde las grandes estafas a las enojosas faltas menores, es decir que saldrían a cuatrocientas por barba si no fuera porque en Sala deben estudiar cada caso los cuatro magistrados, como consecuencia de lo cual, una apelación ha de esperar ocho meses de media sólo para celebrar la vista, contando con que la Sala no sufra bajas laborales o de otra índole que es un secreto a voces que la Junta cubre tarde y, generalmente, mal a base de personas inscritas en el INEM. Bien, ¿y qué ocurre si en durante esos meses un justiciable comete un delito de graves consecuencias, se culpa al juez, se castiga a al secretario o ambas cosas? Miren, aquí no hay más que un secreto: que la Junta, como el Gobierno (cualquier Gobierno hasta ahora) sabe que la inversión en Justicia es, electoralmente, escasamente rentable. Una autopista es una inversión visualizable; el refuerzo de un Juzgado, no. Los políticos sólo invierten en lo que les proporciona el poder. No invierten en Justicia porque no les da la gana.

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Aparte de todo, en el llamado “caso Mari Luz” es lógico que se sanciones en justa proporción al juez y a quien tenga responsabilidad en sus desgraciadas consecuencias. No creo que haya un solo juez que proteste. Pero, ah, no es un debate sobre el estado de la Justicia, como propone Chaves, lo que hay que hacer después, sino una investigación para determinar la responsabilidad directa de las Administraciones implicadas (en este caso, la Junta de Andalucía) y, en consecuencia, sancionar a los responsables. ¡Verán como también hay “corporativismo” entre los políticos cuando a ellos y a sus funcionarios les caiga encima el consiguiente marrón! Y verán como ese trueno malencarado que es el ministro de Justicia templa gaitas o busca chivos para expiar fuera del rebaño. Claro que hay que “separar el error de la falta de recursos”, como propone Chaves. Pero eso no significa que unos tengan responsabilidad y otros no, empezando por él, pues si el juez Tirado es culpable sólo por ser el jefe de su fila, Chaves lo sería también una vez demostrada la culpa –ay, el ‘ius in vigilandi’– de su Administración, como responsable supremo que es. Esta no ha sido una huelga o paro de presión, ha sido una demostración de miedo, de miedo a acabar cualquier día golpeado por el ‘boomerang’ imprevisible de uno de esos miles de asuntos que no hay capacidad humana para atender en tiempo y forma. Nuestros jueces tienen miedo y eso es lo último que le puede ocurrir a la Justicia. Lo tienen por su indefensión administrativa (ni siquiera mandan en sus funcionarios), lo tienen por la posibilidad de que justiciable haga rebotar sobre su cabeza algún delito horrendo, lo tienen porque su propio órgano de control, el CGPJ, es una camarilla política controlada por los partidos y por un Gobierno que no se tienta la ropa ya ni para recomendar sanciones concretas. El plante de antier no va a ser el último. No por terquedad de los manguitos sino porque el Gobierno sabe bien que ya escampará.

7 Comentarios

  1. Sepa, don jagm, que su columna ha circulado intensamente durante toda la mañana por los despachos de jueces y magistrados, así como por los de los funcionarios,. no m uy contentos con la línea seguida por su periódico que, entdo caso, demuestra con su columna (y la del otro día) una gran libertar de expresión entre sus colaboradores. No tengo nada que añadir ni quitar de lo dicho. Imagino que está más informado de lo habitual sobre la vida de la Justicia. Muchas gracias en nombre de la misma y también de sus servidores.

  2. Gracias. Eso es objetividad, conocimiento de lo que habala. Lamento decirle que no podemos decir otro tanto de la opinión expresada por El Mundo por no hablar de los lacayos del Gobierno. Los que padecemos esta situación nos complecemos leyendo cosas tan claras, bien pensadas y mejor dichas.

  3. Grandes verdades. Se ha echado de menos en este grave asunto un espíritu crítico independiente. No es tolerable que se mantenga a la Justicia como una cuadra vy se le exija rigor implacablemente, como algunos pretenden, a quienes la imparten.

  4. Permítame la firma-despiste, pero con un mimnistro y unaconsejera como los que padece la Justicia no me atervo a firmar. Sólo le digo que su columna ha sido esta mañana paseada por todos los Juzgados de Granada (y me consta que de otras provincias) por su dignidad y su bien criterio.

  5. Al pan, pan; al vino, vino y al agua, agua, Marcelino. ¿Qué pasa si un médico prescribe una orden en una historia clínica, el enfermero tiene treinta y dos pacientes para él solito y a la hora de administrar dosis, confunde una o se le pasa por alto, otra? Errare humanum est. Vayan, vayan una hora punta a Urgencias de un gran hospital y verán lo que es canela en rama. Y eso que sanidad y educación, perdón, enseñanza, son las dos niñas bonitas, casi los dos escaparates del Régimen.

    Yo he visto un lobo que de carne ahíto… huy, esto es de otra historia. Yo he visto, quería decir, a un paciente en una sala de espera romper varios cristales con la muleta en que se apoyaba, porque llevaba tropecientas horas esperando. Mosqueo rotundo. Y no pasó nada. Tal vez cuando tengamos un proceso del tipo que sea, haya que ir, no al juzgado empetado de archivos hasta en los retretes, sino a la Consejería o a la Delegación de justicia provincial y montar el mitin. Pancarta, pareados y resistencia pacífica.

    Pero claro, aún tenemos muy presente lo de ‘pleitos tengas y los ganes’. Una servidora fue convencida hace ya unos pocos años de que no emprendiera un contencioso porque estaría más que jubilada cuando se sustanciara y para qué quería arrimar cebada al rabo de la burra, si esta ya iba a estar muerta. Igual que hay uniones de consumidores, tendría que organizarse uniones de agraviados por la pésima situación de la justiucia e ir a dar la barrila a quienes están en sus despachos amplios, luminosos, cómodos, minimalistas, relajados haciendo taichí para el estrés.

    Mi solidaridad para todos los manguitos en general y para mi respetado don Ropón en particular.

  6. No coment porque ¿qué se puede añadir?
    Lo que me pregunto es por qué se colgó el artículo tan tarde…. supongo que al rededor de las seis. Sería cosa de investigar.
    Besos a todos.

  7. TODOS SOMOS HUMANOS Y COMETEMOS ERRORES, PERO UN SI DIGO LOS ERRORES HAY QUE ASUMIRLOS. UN SALUDO DON JOSE ANTONIO

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