El Servicio Andaluz de Salud (o sea ustedes y nadie más) deberá indemnizar  con 120.000 euros a una facultativa por el acoso a que fue sometida por denunciar que las listas de espera estaban manipuladas para salir del paso políticamente. Por otra parte, ahí tienen el cierre de filas de ese cortijo en torno a la cuñada de su gerente, designada a dedo, de la manera más arbitraria, por la casta dominante y con todas las bendiciones precisas. ¿Responsabilidades? Pues ninguna, como de costumbre, que poco sentido tiene exigirlas en un cortijo. Aquí hacen los que mandan cuanto les viene en gana y a otra cosa. Por eso quizá las encuestas detectan cada día más convencidos de que la única reforma posible es un relevo político completo. Tanto la ingenuidad como la apatía ciudadana tienen un límite.

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