Como han hecho su partido o Ciudadanos en Madrid, doña Susana ha procedido a hacer su purga doméstica en Andalucía. Una purga intensa y extensa que resultaría lógica y hasta ejemplar a poco que la purgadora comprendiera que un líder al que le falla tanto pretoriano fracasa juntamente con ellos. Comprobamos, una vez más, que la política es una implacable máquina de picar carne que para nada se funda en la razón de la lealtad: Susana se acaba de cargar a sus “segundos” y “terceros” tal como en su día Guerra se cargó a Escuredo y a Borbolla, y como Sánchez se la cargará a ella más pronto que tarde. Lo repetiremos de nuevo: todos los políticos son leninistas en cuanto les aprietan las clavijas.  Seguro que eso lo comprenden hasta los purgados por doña Susana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.