Nuestras Administraciones han sido trituradas por la democracia. Primero con la decisión de asimilarles, en pie de igualdad con los funcionarios genuinos, los empleados del Movimiento y el Sindicato, luego con el chanchullo de los “preautonómicos” y ahora colando por esa puerta trasera a la legión de enchufados “afines” que vivaquean en las empresas públicas. Ya me dirá Griñán cómo estimular a los jóvenes a que opositen, cómo convencerles de que el estudio es el camino del oficio y no la proximidad al partido en el poder. Den por liquidada la esperanza de racionalizar la Administración. Por eso también se puede pasar a la Historia.

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