Será verdad, no digo yo que no, que el consumo se recupera de su retracción y los índices de confianza aumentan según las encuestas, pero ahí están las especulaciones en torno a la afluencia de romeros al Rocío e incluso la constatación de que se prevén dificultades importantes que afectan a mucha gente para indicar que la hondura y gravedad de la crisis resulta ya indisimulable. Es sabido, por supuesto, que estos acontecimientos, por su especial naturaleza, no son ejemplos idóneos para medir la realidad económica y social. De lo que ocurra este año en la romería podrán deducirse, en todo caso, conclusiones importantes.

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