Ha dicho el juez Gómez Bermúdez que, en su autorizada opinión, el enigma del 11-M acabará resolviéndose a base de tiempo, cuando pasen diez años, un suponer. Debe de tener sus razones, ya que lo dice, o puede que recuerde la peripecia del caso GAL, que necesitó quince años para entreabrirse y exhibir, siquiera a medias, el fondo de la sentina. Pero yo no soy tan optimista como el magistrado, convencido como estoy de que los magnicidios no suelen resolverse casi nunca del todo. Nadie sabe quién mató a Alenjandro, si es que lo mataron, nadie puede asegurar que al papa Borgia le dieran matarile, como decía Corcuera, a base de cianuro, nunca hubo manera de averiguar quién mató a Prim a trabucazo limpio en la calle del Turco, a dos pasos del Congreso, todos los esfuerzos por esclarecer el asesinato de Dallas han resultado fallidos, desde el informe Warren al colosal fárrago de Norman Mailer. Los magnicidios no son crímenes de tres al cuarto, trabajitos de sicario contratados por teléfono, sino cuidados montajes en el que no es razonable que queden cabos sueltos, al menos cabos mayores, sino que todo resulte atado y bien atado. Éste sin ir más lejos tiene pinta de bien tramado, lo que no supone ninguna garantía de que, más tarde o más temprano, alguna pieza falle, un Amedo cualquiera se salga de madre y le cante su milonga a un Garzón como pasara la otra vez. O no, por supuesto. En un café madrileño me dijo una vez el decanísimo Pedrol Rius que él había resuelto de pe a pa el enigma de Prim pero servidor se leyó atentamente el libro que tan gentilmente me ofrecía y se quedó igual: ni idea. No es fácil devanarle la madeja conspiranoica al poder cuando el poder está bien agarrado. Por eso digo que no soy tan confiado como el juez Bermúdez pero tampoco tan escéptico como para dar por cerrado el caso. Torres más altas se han venido abajo. Tiempo al tiempo, paciencia y barajar.
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Dichosa la sentencia que complace a todos, por más que, por lo general, lo que a todos complace a casi nadie deja satisfecho. Quienes celebran la aceptación de la tesis policial de los explosivos lamentan el silencio sobre Irak, aquellos que se duelen ante la ausencia de inductores o la inopia sobre los “autores intelectuales” aplauden, en cambio, la absolución del presunto yihadista. Es difícil contentar a todos. Amedo, mismamente, lo mismo era un héroe que un villano, según largaba  o recogía velas, o según quien, en cada momento, hubiera de calificarlo, hasta que ya no hubo más remedio que aceptar que era lo que era y santas pascuas. No sabremos, pues, al menos de momento, ‘Quién’ pudo haber organizado este consumado puzzle guiando desde la sombra la mano de los moritos, como no hubo forma de saber, en su día, ‘Quién’ era aquel “señor X” cuya sombra veía nítida pero inasible la pupila singularísima aunque mudadiza de Garzón. Es más fácil decir que al papa Borgia (o al papa Luciani) le envenenaron la cena que demostrarlo, y nada digo si un juez debe discurrir una sentencia atenido –como el procedimiento establece– a un “sumario Gruyère”, de manera que lo que de verdad ha sobrado esta temporada en España son los juristas sobrevenidos, los justicieros espontáneos, los legos partisanos. ¡Como si un rompecabezas como ése pudiera ajustarlo cualquiera y, a más a más, con un ojo tapado y las manos a la espalda! No, no me convence la confianza del juez, pero hay que dejar que el tiempo haga su tarea y luego hablaremos. Nadie daba un duro por la tesis que denunciaba el terrorismo de los GAL y aún quedan por ahí algunos empecinados dispuestos a subirse al autobús de Guadalajara, pero las cosas fueron como se demostró que fueron. Así de fácil. Una vez hallado el cabo de la madeja todo se reduce a tirar de él. Mientras tanto no queda otra que aguantar el chaparrón. Menos mal que, por una vez, parece que el paraguas da para todos.

8 Comentarios

  1. 11:02
    Congratulations, querido Maestro.

    Le van a decir de todo, ja.
    “parece que el paraguas da para todos.” Yo no lo creo, más bien, como dice más arriba, nadie satisfecho.

    Si ha habido o no contacto entre las cúpulas de dos organizaciones es tan difícil de demostrar como la existencia o la inexistencia de Dios.

  2. Al entrar en la escena de los atentados personas alejadas del campo de la política, como son la mayoría de los implicados en el juicio del 11M, no hay más que seguir la máxima de “¿ Cui prodes ?”.

    Dificilísima su resolución, cuando los realizadores están a años luz de sus instigadores.

  3. Mil gracias por su retorno , maestro, y que Dios le conserve la salud!
    Tengo el internet caput, y escribo desde el colegio, por eso el comentario será rapido.
    Bueno, por lo visto, las cosas no están tan claras como lo resume la prensa. Siguen las dudas sobre quien estuvo detrás de este atentado. Si se limita uno al cui prodest la respuesta es facilona. pero ¿es La verdad?

  4. (Servidora estudió el qui, quae, quod, con q. Qui prodest?. Vamos, mi don Magnífico, atíceme la colleja, que tengo buen morrillo).

    En la madrugada del 12 al 13 de julio, la camioneta 17, una Hispano-Suiza, iba al mando del capitán de la Benemérita, Condés. Junto a él, el médico Ordóñez, además del cabo de la Guardia de Asalto Tomás y no sé si cinco o seis números más, perfectamente identificados, de tan filosociata Cuerpo y Fuerza de la Seguridad del Estado. ¿Fue el de Calvo un magnicidio? No sé, pero el cacao maravillao posterior fue de toma pan y moja. Se sabe hasta el nombre del barbero del cuartel de Pontejos.

    ¿Contradizco –perdón don Engique, es broma- con esto la tesis del Anfi? Pues no es esa mi intención, mirusté. Pero sí deja clarinete que en los zambombazos gordos no es raro que haya alguien –o muchos alguienes- de la bofia, de la madera, de la pasma a quien un soplón le ha dado previamente el queo y porque le viene bien, por miedo, por desidia -¿un funcionario desidioso en Expaña?, quite, quite usté Maruxa- o por obediencia debida, permanece belinda total y silba mirando a las nubes.

    En esa historia funeral de los cercanías –servidora esa mañana tomó también un cercanías- hay maderos, secretas, picos y gargantas profundas como para parar muchos trenes. Pero aquellos no se pararon.

    ¿Tenían unos moritos trapicheros capacidad para montar una operación simultánea, sincronizada, cronometrada al milésimo, puntual y de ejecución casi perfecta? ¿Cómo era aquella canción de los Panchos? Ah, sí: ‘Lo dudo, lo dudo, lo duuudo’. Bolerazo.

  5. (Tal vez vez el ‘cui’ dativo sí es con c. No va una a saber más que mi don Magn. y madame. Un besazo para Angoulème). Colleja.

  6. que coste que yo también lo habráa escrito con q, pero no me atreví y copié servilmente.
    Mis respetos

  7. EL JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ

    Rafael del Barco Carreras

    27-08-08. El Juez declara a la prensa que recibió varias ofertas para entrar en Política. Convencido de que las ofertas las inspiraba su gran personalidad y preparación. La Tele y el 11 M, y de golpe según él le llueven ofertas, y se pone ufano. Ni se le ocurre insinuar que las ofertas son pura corrupción, ¡ni lo pensaría! Si navegaba antes del 11 M en una senda política que cuando se inició el juicio tenía a todas las tendencias más o menos satisfechas, ¡un juez imparcial!, acabado el Juicio, ¿o durante?… tuvo ofertas… es de suponer que sería de los vencedores, pues nadie considera una buena oferta si la ofrece el vencido. Pero ¡menudo vencedor!… no le ocurriera como al Juez Garzón que le dieron una triste Dirección General incomparable en importancia y Poder a su cargo en la Audiencia Nacional. No malgastaría su tirón televisivo, aunque también es cierto que en el equipo vencedor hay varios jueces, incluso la vicepresidenta, pero ¡cuidado!… él es de carrera…y la mayoría en el Poder entraron en el Cuerpo… de matute… por enchufes políticos… ¡qué lío el de los jueces! ¡Otro juez estrella! Lo del libro de su mujer, en definitiva aumentó su “celebridad”, y con la sentencia tan a gusto del Poder… está a la espera de grandes destinos. !Y mostrando medalla de abuelo juez y represaliado por Franco!.

    Moraleja del cuento. En estos cuentos contados por poderosos, que no deberían ser más que un funcionario, mi cerebro, selectivo ordenador, reclama mis tristes experiencias. El Juez Ezequiel Miranda de Dios, que decretó mi prisión, se ofende cuando veinte años después del Caso Consorcio de la Zona Franca, un periodista informado por algún interesado, le pregunta por la casualidad de vivir en un piso del abogado de Javier de la Rosa, Juan Piqué Vidal. Primero, menos de la mitad de alquiler en la zona, situación y 170 m2, y después lo compra a precio de ganga, 40 millones de pesetas y de inmediato puesto a la venta por 130.000.000 según la portera consultada por mí mismo, que además vivo a dos manzanas. Eso, lo que rezan los documentos, ya puestos, ¿por qué no puedo pensar que se lo regaló por mi prisión? Encima denuncio (dos denuncias, una al Juzgado de Guardia y otra a Fiscalía), y “no ha lugar” no solo a la querella que según la Ley, o así lo firman otros jueces y fiscales de la más alta Jerarquía en Barcelona (fiscal Jefe José María Mena y Guillem Vidal Andreu de TSJC), debe ser con abogado y procurador (yo no me querellaba, denunciaba), sino a investigar de oficio al igual que cualquier hecho demostrado que denuncie un ciudadano. Ver http://www.lagrancorrupcion.com. ¡Pagar a abogado y procurador para querellarme contra ELLOS!… yo debo ser un ingenuo y tonto perdido por acabar en la cárcel, incluso por escribir esto… pero ¡en Barcelona! ni loco pagaría…

    Las mil y una fórmulas de COMPRAR JUECES… ¿para cuando la total implantación de los JURADOS aunque sean MIZTOS? ¿Cuántos desastres MÁS debe aguantar el Pueblo Español de su JUSTICIA? El Poder incontrolado corrompe, SIEMPRE.

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