La visita de presentación del nuevo presidente de El Monte al alcalde de Huelva hubo de ser pospuesta al negarse éste, con toda la razón del mundo, a retrasar la hora para permitirle cumplir la exigencia de Cejudo de cumplimentar a la Diputación antes que al Alcalde. La inauguración del Parque Empresarial fue retrasada por el propio Ministerio para permitir a su titular pasarse con antelación por “casa Cejudo”. Y eso  no debe ser así por la sencilla razón de que el alcalde –rojo, blanco o verde– es la primera autoridad de Huelva, un fuero que a él corresponde defender más que nadie, no sólo en nombre propio, sino en defensa del fuero de los ciudadanos que representa, que son todos. Ante desplantes como los referidos, el alcalde de Huelva debe darle un portazo al desaprensivo para que aprenda y su partido tome nota mientras entre todos se decide qué hacer con esas obsoletas instituciones provinciales, herencia del Viejo Régimen, que hace un cuarto de siglo que dejaron de tener sentido.

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