Nada más conocerse el insensato resultado de las generales, a la prima de Ibex le ha dado un pasmo. Y de Ibex, para qué hablar: se ha caído por su escalera cuatro peldaños abajo. Cómo habrá sido el susto, que desde Arcadi Espada a Susana Díaz han sugerido, clamado más bien, por una “segunda vuelta” que no existe más que como repetición de los comicios y ésa sería una solución casi prohibitiva con tanto buitre marcándonos desde las alturas financieras y tanto inversor temeroso del poder del dios Dinero. Nos ha caído una buena, porque la realidad es que el hombre moderno –en rigor debería decir “el hombre y la mujer” modernos, pero me mantengo firme en la ortodoxia académica del “masculino genérico”–, no lo gobierna ya desde lo alto la providencia ni desde aquí abajo la Madre Naturaleza, sino esa prima misteriosa a la que nadie conoce y todos temen, que se rila en cuanto los políticos hacen alguna tontería de las suyas y hacen que se tambalee o, al menos, que se estremezca el bululú. A la prima, en efecto, le ha dado un síncope al escuchar al escuchar a los Podemos recuperar el lenguaje bolivariano –“¡Incáutese, carajo!—y al ver a los curanderos de Ciudadanos caer fulminados por su propia estrategia, mientras Sánchez intenta antes que nada taponar el salidero y Rajoy se retuerce como el gran Houdini conteniendo la respiración como un suicida heroico. ¡Esto no se lo merece ni España, oigan, por más que a cinco millones de celtíberos se le haya escapado la olla! Eso sí, se comprende la jindama de la prima ante el caos provocado por este previsible Big Bang.

A ver quién va a invertir ahora en este corral de cabras mientras la Colau siga siendo nuestro gran referente. A ver quién los tiene tan bien puestos como para no lanzarse a vender sus acciones o a esconder el calcetín en el tubo de la chimenea. ¿Se figuran a España con un tri, cuatri o pentapartido, la inmensas mayoría descorbatados y partidarios de la voladura, aunque sea incontrolada, del Sistema? Yo comprendo a la prima, la verdad, y así se lo he dicho a ella, como comprendo al pobre Ibex por muy trapacero que sea. ¡Vamos, cómo será la cosa que hasta coincido son doña Susana en lo de forzar una “segunda vuelta” y que caiga el que caiga…! Esos novatos creían que existen los duros a dos pesetas y han bastado veinticuatro horas para probar lo contrario. Nos han achuchado hasta meternos a todos en un autobús con el motor calado. Verán como ahora ese desastre no tiene padre que lo reclame.

4 Comentarios

  1. Tras las elecciones generales de 1979 en España, que ganó la Unión de Centro Democrático, el vicesecretario general del PSOE, Arfonzo War, sentenció en la cadena Ser: «El pueblo se ha equivocado».

    Es un tipo que goza de mi ojeriza preferente. Virrey andaluz cuando se sentaron las bases de tanta iniquidad, de las que algunos fuimos condenados a la hiel.

    Por una vez casi coincido con el War, aunque más bien pienso que el Sistema se lo puso fácil a los bolivarianos. («Luis, sé fuerte». Vandalia, su nepotismo y sus EREs). Aquellos han olvidado el año 89 del pasado siglo: Tiannamen y el Muro. Los que solo llegaron y de cagalástima a la EGB, tan fáciles de engañar, los han votado por unanimidad.

  2. Prudente advertencia la que se nos hace desde la columna. Don ja conoce bien este corral de cabras, como él suele decir, y poco menos que uno a uno a estos pandilleros. Nos aguarda una legislatura de infarto que ojalá no sea masivo. A mi edad no lo resistiría.

  3. Pues ese soponcio de la Prima no es nada para la que se nos viene encima como estos forajidos no alcancen alguna fórmula pacífica con sentido de Estado. Mal andamos. ¿Peor andaremos? Eso ya se verá.

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