No quiere la Junta acceder al “pacto político contra la crisis” que le propone la leal oposición. Prefiere el modelo bien rodado de la “concertación vertical” pura y dura, empresarios y sindicatos a la sombra y en la nómina del Poder, a falta sólo de la sonrisa dentífrica del ministro Solís. Se trata de amarrar la eventual protesta, de asegurar el silencio callejero, de atar corta la libertad de los llamados “agentes sociales” (que no sé por qué han de ser sólo esos dos), antes que de enfrentar la crisis como un bloque sólido formado por tirios y troyanos, codo con codo. A la Junta le interesa más el pájaro en mano de esa “paz vertical” que la propia crisis. Como dirían en Cádiz, “el que la lleva la entiende”.

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