La provincia de Huelva mantiene desde hace años una elevada tasa de desempleo. Mayor que la mayoría de las otras andaluzas –se columpia sobre el 20 por ciento y ha llegado a sobrepasar el 31— ofrece, sin embargo, la curiosa paradoja que supone necesitar y no encontrar, ni siquiera ofreciendo curro por Internet, 100.000 trabajadores para sus labores agrícolas. Es verdad que hay que tener en cuenta las duras condiciones de empleo y subsistencia de esa mano de obra temporera y hasta, según ciertas denuncias solventes, de su contratación tramposa, a pesar de que, desde la propia Asaja, los empresarios se desmarquen de esas trampas. La autoridad tendría que actuar con firmeza –y no sólo en el sector agrario— para evitar que la peste del paro se convierta en el negocio de unos pocos a costa del suplicio de muchos.

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