En el Ayuntamiento de Sevilla, los gestores del PSOE han degenerado la ingeniería financiera en peritaje trincón. Ha habido en el facturas falsas (y hay ya sentencias condenatorias), ha habido obras inexistentes pagadas como ciertas, ha habido exacciones no poco generalizadas para sacarle la pasta a los empresarios como ahora se investiga tras imputar a altos responsables, todos próximos al alcalde. ¿Qué hace falta para que estalle esa olla podrida? Lo peor de este lío monumental no es la corrupción misma sino que se haya alcanzado un punto en que (ni con testigos y cintas grabadas) la institución se tambalee. La podre ha superado obstáculos hasta alcanzar un equilibrio estable. Comparadao con los presuntos trajes de Camps, una pavada.

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