Los datos de paro correspondientes al recién pasado mes de enero son demoledores. Hay casi 200.000 desempleados más, un desastre como no se recuerda otro, el peor resultado mensual que podamos encontrar entre los anteriores (que fue octubre del 2007). En un año hemos perdido más de un millón de empleos, estamos ante la décima subida mensual del paro que se registra consecutivamente, con una imagen realmente desoladora: contamos 6.300 parados más al día, es decir, 262  a la hora, cuatro personas que cada minuto se quedan en la calle y al raso. Una tragedia ante la que los sindicatos callan mientras reclaman la urgente renovación del acuerdo de concertación, que es lo que les interesa, puesto que de él viven, no sé si como reyes pero al menos como nunca vivieron. Hay ya en España según la EPA, es decir, según el propio Gobierno, 800.000 familias con todos sus miembros en paro, lo que equivale a decir lanzadas a la pobreza, aparte de aterradas ante la perspectiva, cierta, de que se agote su ayuda social. ¿El Gobierno? El Gobierno en Babia, insistiendo en su triple tesis de que esta tragedia no es más que la consecuencia del crac financiero internacional sumado a la retracción del consumo y a la falta de liquidez. ¿Ah, sí? Entonces ¿por qué en un país de mayor población, como Francia, el paro registrado este enero no ha llegado a los 46.000 casos? La previsión oficial sostiene que la catástrofe no pasará más allá del 16 por ciento, pero desde Bruselas se nos previene que el 19 no hay quien nos lo quite. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

No es raro por eso que comiencen a percibirse signos de inquietud. IU saca a la calle bajo la lluvia gente que clama contra el Poder pero también contra los sindicatos. La propia derecha va a hacer lo propio en demanda ¡de una intervención más enérgica! El clima de tensión y disgusto popular es palpable mientras asistimos al espectáculo de ese Poder que se autopostula de izquierda posa con los banqueros en actitud implorante –el mundo al revés—entretenido en retóricas llamadas a la solidaridad. “Arrimar el hombro” es el tópico del día. Pero lo que se cuece en la olla nacional permite ya oír el silbido de aviso. No sabemos qué puede ocurrir en un país de acentuarse el declive de las circunstancias  y mantenerse la pasividad de sus gestores. Todo apunta, sin embargo, hacia el conflicto. La paz social es incompatible con la miseria más allá de un límite. Lo comprobaremos más pronto que tarde.

14 Comentarios

  1. Leo estos días los siguientes datos:

    España cerró 2008 con el triste récord de ser el país de la Unión Europea con mayor tasa de paro, el 14,4% de la población activa, frente al 8% de media de los países de la Eurozona, y el 7,4% de la UE, según la oficina de estadísticas europea Eurostat.

    Además este 14,4% supone también que es el país donde más aumentó el desempleo en el último año, nada menos que un 5,7% entre diciembre de 2007 y el mismo mes de 2008, frente al 0,8% de subida media en la Eurozona, 0,2% de Francia o el 0,6 de los Veintisiete. En el caso de Alemania el paro ha bajado del 7,9% que tenía en diciembre de 2007 al 7,2% que registró en el mismo mes del año pasado.

    Los retrocesos más significativos del paro se han producido en Polonia, del 8,2% al 6,5%, y en Eslovaquia, del 10,3% al 9,4%, mientras que las alzas más importantes se han dado en España, del 8,7% al 14,4% y en Estonia, del 4,1% al 9,2% de la población activa.

    La situación es, desde luego preocupante en general, y la Comisión Europea cree que este año se destruirán 3,5 millones de empleos en toda la Unión Europea. Pero, como se ve, la mayor parte se producirá en España. Negar las pecualiaridades de nuestro país es tan realista como negar la existencia de la crisis. Cosa que ha sucedido hasta hace no tanto.

    Saludos a todos.

  2. Problema máximol, posiblemente sin solución inmediata… ni mediata, aunque es cierto que el mundo lo pone difícil para dejarse acabar. Habrá que esperar a que se digiera el gran desfalco, a que los pobres aprednan a valorar lo que tienen… Luego hablaremos, ta sin prisas. El gran capital, obviamente, no tiene prisas. Está a salvo y bien a salvo.

  3. Triste historia, pero esta es la verdad y con ella es preciso contar si queremos hacerle frente a la crisis. Cuesta tener presente esa tragedia de las 800.000 familias sin trabajo, pero su presencia, además de una lacra, supone un peligro latente que no se le ocultará a nadie con dos dedos de frente. Y lo malo es que no se ven solucione,s que no se perciben síntomas de reacción ordenada, pensada, para atajar la sangría, que las fuerzas fácticas a que aluide la columna siguen intactas con su poder y el Gobierno haciendo teatro ante ellas. Habrá que confiar en la Providencia pero ésta no suele congraciarse con quienes no ponen de su parte.

  4. Cuando oigo insistir en que el «modelo» no ha fallado sino los nhombres, no sé ya qué pensar. Es demasiado lo que está ocurriendo y si es cierto que lo peor viene ahora, ya me contarán. Lo de «arrimar el hombro» es un argumento que se suele utilizar cuando no hay nada mejor a mano, razón por la que cada vez que lo escucho siento que se mueve el suelo bajo los pies.

  5. Yo nunca he creído en las crisis como tales. Creo que son procesos de ajuste que sirven al Sistema para reforzarse. ¿No ven cómo se está despidiendo a mansalva gente de las empresas que han vistom en la crisis una excusa magnífica para aligerar su balance? Yo lo veo así, disculpen.

  6. Nada que disculpar Sr. Bru, en gran parte le doy la razón, pero eso no quita para los que deben gestionar el Gran Casino no hagan bien su trabajo, suponiendo que tengan alguna idea de cómo hacerlo, cuando no mintiendo y escurriendo el bulto descaradamente hasta que no queda alfombra para esconder tanta m. (con perdón). Esperemos que en la hora de los salvapatrias y de los desesperados la olla no explote como dice el Anfi.

  7. Este puede ser el conflicto que no se esperaba. ¿Quién dijo que el Sistema era indestructible? En cualquier caso: si salimos de ésta, que no se olcide el sufrimiento, que no se olvide el coste real, porque lo que se seguro que alguien lo pagará. Ya hay muchas empresas que cifran en una cantidad determinada la condición de su continuidad y hasta se pide, claro, que los trabajadores acepten cobrar menos mpara aliviar pérdidas. ¿Y cuando hubo beneficios…?

  8. Las crisis tienen un objetivo principal: contener los humos del trabajo, limitar la ambición de «los de abajo», enseñarles lo que vale un puesto de trabajo aunque sea mal pagado… Se trata de que el proleta «comprenda» y acepte la «necesidad» del empleador y tenga por una especie de beneficio el hecho de tener un trabajo. Las crisis son, en este sentido, un freno periódico que el Sistema opone a la ilusión igualitarista, aunque ésta sea tan modesta como lo era hasta ahora.

  9. Sebastián: «Al Gobierno se le está acabando la paciencia con la banca»
    ¿Sebastián o Tancredo?

    ¿Qué van a hacer? Los bancos invierten su (nuestro) dinero como les da la gana. Si todas las empresas que cotizan en Bolsa están a mitad de precio, o menos, ¿Van a prestar el dinero al 5% si pueden invertirlo en comprar otros bancos a precio de saldo?
    Naturalmente esto no lo pueden decir pero lo están haciendo.

    ¿Cómo evitarlo? Sólo sería posible interviniéndolos. Esto sería reinventar el peronismo, lo que nos llevaría al nivel de Argentina en cuatro días con la consiguiente salida del euro.
    Ruina total.

  10. la verdad que ahora el pp estara bendiciendo la hora en que nacieron, porque con la que esta cayendo, y dado que los psoes mantenian una actitud mas atroz cuando estaban en la oposicion, al menos ahora nadie les puede echar la culpa de la crisi despues de 6 años psoe, deberian de ver el vaso medio lleno, asi cuando en la proxima legislatura se lleven el gato al agua, lo tendrán más fácil economicamente. un saludo

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