Con una olla a presión que ha estallado comparan los representantes de los funcionarios la situación planteada a la Junta como efecto del insensato “decretazo”. La Junta, por su parte, llama fascistas a los funcionarios que encabezan la temible protesta. Y estos, firme el ademán, no dicen más que no piensan doblegarse a no ser que se retire esa abusiva norma a favor de los enchufados del “régimen”. Sería temerario que cada parte mantuviera su postura y tuviéramos a la autoridad rehén de las protestas de aquí a las elecciones, de un lado, y del otro, a los funcionarios en un sinvivir ante este ataque sin precedentes a sus derechos confirmados por los tribunales. ¿Los sindicatos? Los sindicatos, a lo suyo, que ya es bastante.

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