La Junta ha decidido pelotear su propia deuda de sí misma a sí misma, aunque mediante la ficción de empresas públicas interpuestas para dar el pego: le vende a esas empresas propias sus sedes, hace caja con ello y, de ese modo, ya no es ella la que debe sino las compradoras, o sea, ella misma, no sé si me explico aunque me temo que no. No había visto yo –y he visto mucho—un recurso semejante ni una mentira administrativa tan gorda, y desde luego lamento que aquí no haya un Tribunal de Cuentas como la gente en lugar de una Cámara amigable.

3 Comentarios

  1. Es que son unos pardillos y no saben copiar lo que ya hicieran los grandes bancos con su capital inmobiliario. Estos vendieron sus propias oficinas a alguien que se las arrendaba después durante un tiempo, tras el cual los bancos las recomprarían… MIentras tanto diponen de capital líquido para comprar otros bancos, por ejemplo. ¿Lo entienden? Es lo mismo, pero mal hecho, sin profesionalidad.

  2. Mi querido Candelas, la operaciín del Santader fue, efectivamente, otra cosa muy diferente, aunque sólo fuera porque allí se jugaba con dinero propio. ¿Hubiera actruado igual Griñán si su ahorro familiar fuera dentro del paquete de este negocio? Permítanme que lo dude.

  3. El quid de la cuestión es el Tribunal de Cuentas. Como a los dirigentes-dueños del Cortijo no le gustan las cuentas claras, deciden vivir del cuento.Lo malo que es el cuento de nunca acabar

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