Me he quedado de mármol escuchando al lehendakari decir, como quien tira la toalla, que los ciudadanos están hartos de los políticos, incluso de él mismo, cansados de que se les creen problemas y dificultades por los mismos que resultan incapaces de aplicarles luego soluciones adecuadas. No cabe duda de que estamos ante un  pronunciamiento inusitado, desde luego inaudito, que debe de haber caído como pedrada en vidriera sobre la frágil techumbre de esa djilasiana “nueva clase” que ha descubierto en la vida pública un empleo asequible, y con frecuencia vitalicio, que, además no requiere especialidad alguna. Hace poco hizo época la ufana ingenuidad de Pepiño Blanco reconociendo que, con su bachillerato pelado y mondado, cobraba un millón de las viejas pesetas al mes en un país abarrotado titulados en paro o ‘mileuristas’, cuyo salario mínimo está donde está, y en el que las pensiones yacen por los suelos. Pero Ibarretxe no cuestiona este aspecto crucial que es la recluta del político, sino que se refiere, simplemente, a la incapacidad demostrada por toda una ‘clase’ para rematar la tarea por la que el pueblo le paga, y cuya única preocupación notable es la de perpetuarse en el puesto al precio que sea. En su primer mitin andaluz, tras ser elegido por sorpresa jefe de filas de su partido, ZP se dejó caer cándidamente, entre otras promesas “regeneradoras”, con el compromiso de limitar los mandatos políticos, un proyecto que –como le haría notar sobre el mismo escenario un experimentado “apparátchik”– resultaba más desconcertante que en cualquier otra parte en la taifa de Chaves. Algo se mueve, sin embargo, bajo este sólido tinglado cuando hasta el lehendakari se siente rechazado por el gentío y estima que la “clase” en su conjunto está fallando y necesita un  recambio urgente que vaya más allá de los ajustes de cuenta o las jubilaciones de ‘barones’ regionales. Medio siglo de democracia es demasiado incluso para un estamento profesionalizado como el inglés, por ejemplo, pero para una patulea reclutada a manojos resulta tan ruinoso que hasta el lehendakari ha sido capaz de percibir el seísmo bajo sus pies.

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Coincidiendo con la propuesta de Ibarretxe llega desde Francia la consigna de uno de los últimos príncipes del mitterandismo, Jack Lang, quien con el pie en el estribo que le ofrece el irresistible ‘Sarko’, acaba de decir que “ha llegado la hora de dejar paso a una nueva generación”, experiencia que ha de comenzar, según él, por el abandono en masa de la directiva actual, es decir de ésa misma manada de “elefantes” (así los llaman allá) de la que él acaba de separarse voluntariamente para buscar fortuna en la acera de enfrente, dicho sea sin segundas, especialmente en el caso de Lang. Y lleva razón, seguramente, en que no saldremos –ni aquí ni en parte alguna– del agujero de la rutina en el que toda degeneración es posible, en tanto la vida pública no consiga librarse de sus raptores y continúe su carrera desbocada a lomos del toro blanco del cambalache partidista. Los ciudadanos se han vuelto de espaldas a esa vida pública –ahí está el crecimiento galopante de la abstención– ni más ni menos que porque están aburridos frente a una representación absorbida por el comején de su propia supervivencia y cuyo fracaso deben pagar a prorrata los mismos que la mantienen. Y es precisamente esa noción de “mal necesario” lo que transforma la imprescindible confianza democrática en un enconado desdén. Los políticos son hoy el rango peor estimado por la opinión pública, codo con codo con las profesiones infamantes. Hasta un tipo iluminado y poco dúctil como el lehendakari es ya consciente de un problema para el que desde la izquierda francesa se proponen soluciones expeditivas. Nadie protestó nunca contra la magistratura de un nonogenaro como Pertini, pongo por caso. Pero ver perpetuarse a tanto mandria es algo que subleva ya hasta dentro de sus propias filas.

21 Comentarios

  1. Vuelve el “joven” JaGM tras su estancia en el Véneto con aires garibaldinos, y hoy nos recuerda al acosador de los profesionales de la política Milovan Djilas.

    Pero lo del lehendakari no creo que sea consciencia, si no más bien cinismo.

  2. La “clase” política. El único colectivo que se autorregula: se hace leyes a medida (incluso indultos como en Francia o aquí mismo), se fija sus propios emolumentos, establece sus incompatibilidades propias…¡Y LAS NUESTRAS! ¿Cómo perdirle a esa plebe que dimita, que se vaya, que renuncie a esa superbicoca?

  3. Un día tuve oportunidad de habalr unos instantes con jagm tras una Charla de las que monta en Huelva/Sevilla/Punta Umbría, y le hablé de la mediocridad de la “clase”, de esa “casta” que nos cuenta que dicen los italianos. Le suherí la posibilidad de denunciar en un reportaje completo una especie de “who is who”, de quién es quién aquí y ahora, para denunciar la altísima tasa de maestros desertores (nada tengo contra esos educadores sino contra los vergonzantes que huyen de su tarea), y de bachilleres (en Huelva, como bien sabe él, son bachilleres pelados unos cuantos entre los que más mandan). GM no me dijo nada, aparte de sonbreirme cómplice. Yo sé que él es capaz de hacerlo, pero ¿por qué no lo hace?

  4. Jefe, a ve si se van estos tíos y me mete ustd en uno de los huecos que dejen libres, que estoy tieso como una mojama.

  5. Insisto: ¿Y doña Sicard, y don Griyo? ¿Sabe alguien algo de estos habituales? Lo de madame me procupa más por la noticia del comando de ETA que han detenido en su región.

  6. Parece que el sacristán de Arzallus le ha leído la frase al mismo que en su día yo, y que desde entonces hice mía: ‘Los políticos son los insolventes que crean problemas donde no existen, emiten diagnósticos erróneos sobre los mismos y les aplican terapeúticas disparatadas’.

    ¿Y quién dice que el recambio generacional va a aportar gente con ideas nuevas? ¿No es el Circûnflejo casi veinte años más joven que Glez? ¿Acaso desconocen que en la satrapía andaluza ya hay jefes de servicio que son hijos de anteriores jefes de servicio? ¿Alguien tiene idea del ambiente que se mastica en las llamadas escuelas de verano para jóvenes cachorros, sean pesoeros o peperos?

    Al menos Mariano habla de cambios en la ley electoral –esa roña- pero ya veremos si llega y luego lo cumple. El pueblo comodón, ahíto de panes y disfrutando de circenses, fiestas, puentes o playitas caribeñas, no quiere que le compliquen la vida. Si hay que votar, se vota. Si no, se queda en casita: “Totá, pa qué”. Veremos si cuando estemos a mitad del ciclo económico descendente que alborea, sigue tan en la inopia.

    Totalmente de acuerdo con mi don Beturia en lo de ‘los desertores de la tiza’, qué me va a contar a mí. Pues muchos de ellos, son los que manejan el cotarro logsiano desde jefaturas de servicio, inspecciones, asesores, responsables de la formación continuada de los maestros, je, je, se me escapa la risa floja, y gabelillas así.

    Por no nombrar a quienes soltaron la tiza como si quemara y se metieron a concejalillos o raboalcaldes y luego te enteras que la mujer, o la hija, o el cuñado son socios de una gasolinera, centro comercial o similares. Ay, si hubiera una operación malaya en muchos pueblos…

  7. Aquí tienen uno de los muchos currículum que circulan por la Red del mot honorable Sr.Montilla:

    18.7.06
    Currículum del “bachiller” Montilla…

    José Montilla Aguilera nació en Iznájar, Córdoba, en 1955. A los 16 años, se trasladó a Cataluña y fijó su residencia en Sant Joan Despí. Está casado y tiene cinco hijos. Tiene estudios de Económicas y Derecho. Es funcionario de la Administración Pública.

    Su experiencia municipal empieza en 1979 en el Ayuntamiento de Sant Joan Despí. En 1985 llega a la alcaldía de Cornellà de Llobregat y gobierna con mayoría absoluta el ayuntamiento durante 19 años. Desde julio del 2003, preside la Diputación de Barcelona. En virtud de su nombramiento como Ministro de Industria, Turismo y Comercio, cesa de todos los cargos en la administración local en abril de 2004.

    Compagina la cartera ministerial con sus cargos de Primer Secretario del PSC y miembro de la Ejecutiva del PSOE.

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    Pero ¿qué quiere decir que el ministro tiene estudios en economía y derecho?

    Pues lo explica el propio Director de comunicación del ministerio que dirige Montilla, Antonio Bolaño:

    “El ministro -ha añadido este responsable de Comunicación- tuvo que abandonar las carreras en el segundo año puesto que estudiaba y trabajaba a la vez. Aunque tuvo que pasar unas oposiciones y las realizó en Sant Andreu de la Barca”
    Con 24 añitos recién cumplidos, el precoz agitador estalinista José Montilla Aguilera colgó la hoz y el martillo, y se dispuso a saborear la primera nómina aliñada con despacho enmoquetado y coche oficial: teniente de alcalde en Sant Joan Despí. Después llegaría un dieciséis válvulas y el tresillo de cuero auténtico: alcalde de Cornellà. Más tarde, la hora soñada de pisar genuina madera de roble, por fin: presidente de la Diputación de Barcelona. Y, ahora, como ministro de Industria y Telecomunicaciones, todavía no ha descubierto de qué calidad es el suelo que hay bajo sus pies, pues dicen los ujieres que aún no ha bajado y que sigue pegado al techo de su gabinete, flotando en el aire sin acabar de creérselo.
    Sin embargo, en estos cinco lustros sin fichar a las ocho, no ha habido el menor rastro del bachillerato de Montilla. Así, a su jefe de prensa, Antonio Bolaño, le hubiese costado poco declarar el jueves pasado: “La COPE miente porque odia a Cataluña y a Córdoba. Es falso que José Montilla no tenga el Bachiller. Sí lo tiene. Lo obtuvo en tal año, en tal colegio y con muy buenas notas”. Pero Bolaño no hizo eso. Se limitó a recitar: “Difícilmente alguien que no tenga el Bachillerato puede acceder a una carrera”. Pues, sí, tan difícil que fuentes del PSC le aseguran a este columnista que ni Bachiller, ni cuentos. Una FP de la época con algo de correspondencia mercantil, mucha mecanografía y un poquito de contabilidad, y listos. Eso sí, garantizan que es cierto que Montilla esperó más de una hora ante la puerta de la cárcel para ser el primero en abrazar al delincuente común Josep Maria Sala, el capo de Filesa, cuando éste salió del trullo. Debería ponerlo en el currículum. Al menos contendría una verdad.
    Algunos, ocupados en el politiqueo desde la adolescencia, ni siquiera han tenido tiempo de acabar una carrera universitaria, aunque sea para maquillar su currículum. Los hay que ni se han bachillerado.
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    Y lo actualizo con la siguiente noticia: Ana Hernández esposa del “ínclito” Sr. Montilla se hará cargo de la sección de urbanismo en la diputación de Barcelona la próxima semana.
    El presidente de la Diputación de Barcelona es el “ilustre” alcalde de Hospitalet D. Celestino Corbacho que la heredó del “ínclito” Sr. Montilla cuya alcaldía ostenta desde hace 13 años.

  8. Con todo afecto quiero decirle a Perogrullo que si los relevos al uso no valen para nada es porque son puros ejercicios de endogamia o pura política hereditaria familiar, cuando no montajes partidistas, es decir, clientelas puras. Pero eso no quiere decir que no exista la posibilidad de un auténtico relevo generacional. Para bien y para mal, ya hubo uno en la Transición, que echó fuera a la inmensa mayoría (se quiera o no) de la Clase Política franquista. No es bueno el escepticismo cerrado a este respecto porque con él se beneficia sólo a los que manejan el cotarro. Los Blanco, los Rubal, los Montilla, los Chaves, los Lópeces vascos, están interesados en que prospere esta idea de que el sistema es insuperable.

  9. Sobre bachilleres habría mucho que decir y algo va dicho más arriba, antes de que hablara el Abate. Para mí lo malo de Montilla no es que tenga solo o ni siquiera tenga el bachiller –¡que tptal, para lo que hoy se puede aprender en EM…!– sino en que exista un sistema político, la partitocracia, que siempre y abone esta planta por lo general saprofita, ustedes me entienden.

  10. Creo que no hay provincia gobernada por el PSOE que no tenga su “bachiller” o su “ni.-siquiera-bachiller”. En Cataluña como en Huelva, en Sevilla como en Galicia. La derecha suele tener mejores semilleros, como es natural, aunque también se ha dejado seducir por el modelo clientelista prescindiendo de sus “grandes carreras” y “grandes profesionales” en favor de muchos jovencitos engominados. De la Izquierda a la izquierda, mejor no hablar. Habría paar escribir un libro sobre esa “joven nueva clase” que cree que la modernidad está en el castrismo.

  11. 20:05
    La clase política me merece mucho menos respeto que los profesionales de las calificadas como profesiones infamantes.

    No me cabe ninguna duda de que es mucho más duro ganarse la vida de prostituta, chapero, carterista o camello que como político profesional.

    “interesados en que prospere esta idea de que el sistema es insuperable.” ¿Querría decir nuestro PROF. irrecuperable?
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    Servidor de Vds. no es desertor sino irregular. Tampoco creo que lo sea doña Sicard, mucho más regular que yo, ni creo que le haya afectado la aparición de gudaris por su tierra ya que se cuidan muy mucho de hacer daño por allí, mucho más desde que un gravísimo ataque a un gendarme sensibilizo a las autoridades galas.

    Les recuerdo a quienes amablemente me echan de menos que no hay nadie imprescindible.

  12. Hoy mismo, señor don Griyo, traen los papeles la historia del secretario general de la ONU, creo que es, al que le han robado la cartera en su propio despacho los “diplomáticos” marroquíes. Es un art. de Al M’rabet en El Mundo que no tiene desperdicio. Hablando de carteristas y políticos…

  13. Me llama la atención que aquí no se produzca, como en Francia, ese corrimiento de políticos socialdemócratas hacia la derecha liberal (o incluso autoritaraia, en el caso de Sarkozy), no porque me entusiasmen esos trasplantes sino porque no cabe duda de que en Europa está ocurriendo algo profundo en la política que explica esas mudanzas. ESte entendimiento entre Sarkozy y Lang, Strauss-Kahn y demás demuestra que no sólo es posible entenderse sino que cuando las circunstancias aprietan la unidad es una posibilidda tan democrática ocmo otra cualquiera. Conste que no hablamos de transfuguismo, ojo, cosa bien distinta. De eso saben aquí más que en ninguna parte, pero sólo de eso.

  14. Me gusta la columna, me adhiero a la sugerencia de relevo masivo, en mi Iglesia también, para que no se diga. El cambio es siempre bueno, lo que no significa convertir el servicio público en una aventura azarosa. La democracia tiene que resolever este dilema para librarse de ganapanes.

  15. Hoy no puedo desprenderme del titular de El Mundo: jueces del TC denuncian una estrategia del Gobierno para retrasar el fallo sobre el Estatut catalán. ¿Estaremos tocando fondo sin darnos cuenta?

  16. ¡El relevo generacional! Mire, mi don PROF, en la llamada Transición la generación que venía empujando, la que los empujó hasta arrojarlos etecé, era gente comprometida, que se jugaba el tipo -recuerdo perfectamente que en un cineclub universitario, aprovechando la sala oscura, un chaval y una chavala estaban repartiendo sus panfletos. Se encendieron las luces de pronto y al menos seis tipos los pillaron casi en volandas y en un decir amén los sacaron en volandas por la puerta- y que dedicaba horas a leer, a reunirse, a conspirar si se me admite.

    Hoy los hijosde se afilian a las juventudes del partido que sea y empiezan a placearse. Qué casualidad, que en dos sitios por los que me muevo, iban madre e hija y padre e hijo en las mismas listas.

    Reconozco que me paso de escéptico. Pero sólo un mal viento de proa, y ya decía antes que está empezando a soplar, puede hacer que el nivel de vida dé un bajón y entonces sí habrá gente que se mueva y salga a la calle, como hoy lo hacen los de Delphi y se convierten en un minuto de telediario y no pasa nada. No va a volver la famélica legión, pero sí se les va a acabar el momio a más de tres. En el tiempo se escribirá la respuesta a la incógnita. Otra cosa es que lo veamos.

  17. En el fondo es usted un optimista moderado, don Grullo, me encanta comprobarlo leyendo ese recuerdo del incidente del cine-club (que nuestra basca”” le sonará a música celestial) o viendo que, en el fondo de su corazoncito, espera todavía que vuelva, si no la famélica legión, que oiga, tampoco hay que ponerse así, al menos una gente nueva emoujada por la injusticia.

  18. 00:30
    ¿Fondo? ¿Cuántas veces hemos creído ver el fondo, Señoría? Yo creo que el fondo no existe en nuestra pobre Democracia.

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